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Estudio revela que tasa de mortalidad de araucarias aumentó casi al doble

Agencia Uno
Los datos de las investigación indican que el deceso de la especie, de edad madura, pasó de un 1,2% a un 10,8%.

Según un estudio realizado por la Universidad de La Frontera, en Temuco, la enfermedad que causa grandes tasas de mortalidad en las araucarias chilenas ha seguido aumentando a gran velocidad con el pasar de los meses.

Los datos que fueron entregados durante un encuentro realizado el pasado jueves, alertaron que las cifras actuales son demoledoras en comparación a las obtenidas en el periodo de 2016-2017. Ya que la enfermedad que hace que sus ramas se sequen hasta que el árbol muera, ha ido en constante aumento.

Mauricio Reyes, ingeniero forestal y académico de la UFRO, fue quien desarrolló este estudio financiado por la CONAF, en el que se investigaron 400 terrenos con presencia de araucarias sanas, enfermas o muertas.

“En total analizamos 3.075 árboles adultos, que son los milenarios, de más de 50 centímetros de diámetro, y 8.475 árboles en regeneración, los jóvenes. Estos se dividen en los que son de hasta 1,30 metros y superiores a esta medida”, señaló Reyes en Las Últimas Noticias.

De acuerdo con los resultados obtenidos, de los 400 lugares en los que se realizó la medición, solo 7 de ellos son terrenos con plantaciones sanas. Por lo que en todo el resto, las araucarias presentan una rama o parte importante de sus copas secas.

Los datos concretos, en cuanto a los árboles milenarios, de un 1,2% de mortalidad se aumentó a un 10,8%, mientras que “en las menores de 1,30 metros, el año pasado informamos 7,9% y ahora 15,4%. Esas son araucarias que tienen hasta 12 años”.

“En la siguiente categoría, plantas mayores a 1,30 metros, pero también juveniles, pasamos de 5,5 a 9,4% de mortalidad.”, agregó Reyes.

Asimismo, los árboles milenarios enfermos, es decir, con ciertas partes secas, aumentaron de 25,7% a 44,1%, mientras que los que están en regeneración pasaron de un 35,1% al 48%.

Según este mismo estudio, las zonas más afectadas son la Reserva Nacional de Ralco y una mínima parte del Parque Nacional Villarrica, Coñaripe.