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Mujeres Bacanas: Chavela Vargas, un cantar único

La pasión de Chavela Vargas por las rancheras le aportó desgarro a sus interpretaciones y la llevó a triunfar en los círculos artísticos de los dorados años 50 mexicanos.

Crédito: Getty Images
Chavela Vargas

Su cantar la hizo única, llevó la ranchera a un plano espiritual mediante su particular interpretación. Vestía como hombre, fumaba y tomaba como charro. La Chamana fue ídola y amiga de muchas figuras importantes como Frida Kahlo, Diego Rivera, Pablo Neruda, Agustín Lara, Facundo Cabral, Gabriel García Marquez, Pedro Almodovar, Joaquín Sabina y Lila Downs.

Aunque es todo un ícono en México, Chavela nació en Costa Rica y a los 17 años se trasladó a la que se convertiría en su patria. Más tarde contaría que fue el rechazo de su familia hacia su homosexualidad lo que la hizo emprender su propio camino. Su amor por las rancheras nació de su cercanía con el cantante José Alfredo Jimenez, quien fue su maestro y gran compañero de parrandas. Emulando el cantar de un hombre borracho, Chavela le aportó desgarro a canciones populares que pertenecían a un ámbito más picaresco.

A finales de los años 50 triunfó en círculos artísticos como el de Acapulco, que entonces vivía su época dorada. Actuó en el matrimonio de Elizabeth Taylor y Michael Todd y le tocó conocer a estrellas como Ava Gardner, Rock Hudson, Debbie Reynolds y Grace Kelly, entre otros. Vivió también cerca de un año con el matrimonio de Frida Kahlo y Diego Rivera en su casa de Coyoacán.

Chavela vivió ese periodo intensamente, mientras se alimentaba de tequila; alguna vez calculó haber tomado más de 40 mil litros de alcohol en su vida. De lo más alto cayó de vuelta al anonimato, en gran medida producto del alcoholismo que la tuvo fuera de los escenarios por casi dos décadas. Hasta que Manuel Arroyo la redescubrió y la llevó de gira a España. Ahí Pedro Almodóvar se maravilló al constatar que la leyenda estaba viva, cuando muchos la habían dado por muerta. Los últimos veinte años de su vida los vivió alejada de grandes excesos, entregada a la música y al reconocimiento internacional. Su cantar formó parte de cintas de Werner Herzog, de varias películas de Almodóvar y también apareció en Babel (2006), la premiada película de Alejandro González Iñárritu.

Cuando cumplió 80 años se tiró en paracaídas, a los 81 se declaró abiertamente lesbiana, y confesó además que Frida Kahlo y la fotógrafa Tina Modotti fueron amigas y amores. En 2001 Chavela ofreció un multitudinario concierto en el Zócalo de la Ciudad de México donde miles de fanáticos corearon los grandes éxitos de su repertorio como Piensa en Mí, Macorina, María Tepozteca, Las Ciudades y Un Mundo Raro, entre muchos otros. Ese mismo año Vargas publicó su libro “Y si quieren saber de mi pasado…” donde compartió los relatos más íntimos, felices y dolorosos de su biografía.

Fue distinguida con el Premio a la Excelencia Musical de la Academia Latinoamericana de las Ciencias y Artes de la Grabación el 2007, y dos años después, con motivo de su cumpleaños 90, el Gobierno de la Ciudad de México le rindió un homenaje nombrándola Ciudadana Distinguida.

En julio de 2012, a sus 93 años, La Chamana fue internada por problemas crónicos en el corazón, pulmones y riñones. El domingo 5 de agosto la cantante dejó este mundo; su cuerpo fue velado en la emblemática Plaza Garibaldi donde distintas cantantes y mariachis la despidieron y luego también se le rindieron homenajes en el Palacio de Bellas Artes.“Silencio, silencio: las amarguras volverán a ser amargas… se ha ido la gran dama Chavela Vargas”.

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