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Mujeres Bacanas: María Reiche, la guardiana de Nazca

Consagró la mitad de su vida a estudiar y preservar esos enormes geoglifos en el desierto de Perú que forman animales y plantas, y cuyas formas completas sólo pueden ser vistas desde el aire.

Crédito: Wikipedia
Maria Reiche

Fue conocida como la señora de la Pampa; María Reiche, alemana de nacimiento pero peruana por adopción y pasión, consagró la mitad de su vida a estudiar y preservar las líneas de Nazca, esos enormes geoglifos en el desierto de Perú que forman animales y plantas, y cuyas formas completas sólo pueden ser vistas desde el aire: un mono, un colibrí, una araña, y más. Desde los años cuarenta hasta su muerte fue la fiera guardiana de la preservación de Nazca, y en los últimos años de su vida, seguía vigilando desde su silla de ruedas que nadie fuera a amenazarlas.

Nació en Dresden, Alemania, y estudió matemáticas. En 1932  se trasladó, ansiosa por viajar por el mundo, hasta el Cuzco, en Perú, donde por tres años trabajó haciendo clases a los hijos del cónsul alemán. Ahí comenzó su amor por el país, al que regresó en 1941; conoció al arqueólogo Paul Kosok, quien había estado estudiando estas extrañas líneas en el desierto, descubiertas décadas atrás en el sur de Perú. Reiche se convirtió en su aprendiz, y juntos comenzaron a medir, explorar, y estudiar las misteriosas líneas, diseñadas por la cultura Nazca, que habitó el lugar cerca de dos mil años antes. Juntos desarrollaron una teoría, de que las líneas seguían las constelaciones y era una especie de mapa estelar prehispánico. Kosok dejó Perú a fines de la década de los 40, pero Reiche hizo del lugar su hogar y se fue a vivir al desierto; descubrió 18 figuras más, y se puso como pasión defender al lugar, amenazado constantemente por contaminación, erosión o incluso construcción de carreteras.

En 1949 publicó su libro El misterio en el desierto, donde resumía sus estudios y teorías, y de su propio bolsillo María Reiche contrató guardias para ayudarla a cuidar las líneas de Nazca, mientras ella misma barría la tierra o ahuyentaba a turistas poco respetuosos.

Aunque los estudios científicos de María Reiche ayudaron a crear el mapa de Nazca, lo cierto es que aún sigue siendo un misterio el por qué de la creación de las líneas, ya que algunas teorías de la matemática han sido refutadas; hoy se cree que las figuras tenían más que nada propósitos ceremoniales. Sin importar esto, Reiche se convirtió en la mayor guardiana de Nazca, y por lo mismo, en 1992 se le otorgó la nacionalidad peruana. En 1995, la Unesco nombró a los geoglifos del desierto peruano como un Patrimonio de la Humanidad. Reiche murió en Perú tres años después, y hoy el aeropuerto de Nazca lleva su nombre.

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