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Mujeres Bacanas: Patricia Bath, la inventora

Es famosa por su gran invento, que ha cambiado la vida de miles alrededor del mundo: el Laserphaco Probe, un aparato que permitió hacer operaciones de cataratas y recuperar la visión, sin dolor y rápidamente.

Mujeres Bacanas: Patricia Bath, la inventora

Creció en Harlem, donde su interés y talento en el ámbito intelectual chocaba con la falta de oportunidades para una joven afroamericana. Patricia Bath veía que en su comunidad no había doctores negros como ella, y pocas opciones para continuar los estudios. Sus padres siempre la animaron a ilustrarse, y ella ha contado que su amor por la ciencia y la matemática se encendió cuando ellos le regalaron un set de química de juguete, con un microscopio.

Ya a los 16 años, participando de becas y mentorías, fue premiada por sus investigaciones científicas. Estudió química y luego medicina, y comenzó a trabajar entre el hospital Harlem y a hacer su residencia de la universidad de Columbia, donde se especializó en oftalmología. Fue al trabajar en consultorios de ambos barrios de Nueva York, que notó que los afroamericanos y de barrio más pobre tenían más problemas en la visión.

Esto porque no tenían salud oftalmológica desde pequeños, y las comunidades de escasos recursos podían acceder menos a esta área de la salud. Patricia comenzó una serie de intercambios, animando a oftalmólogos a hacer cirugías gratis a personas de escasos recursos, y más; su iniciativa fue apodada oftalmología comunal. En 1973 partió a UCLA, en la otra costa de Estados Unidos, donde fue la primera mujer negra miembro de la facultad de oftalmología.

Patricia siguió liderando iniciativas concentradas en mejorar la visión de las personas, sobre todo de las con menos acceso a la salud. En 1976, fue una de las cofundadoras del Instituto Americano de la Prevensión de la ceguera, que estableció que “la visión es un derecho humano básico”.

Pero Patricia Bath quizás es más famosa por su gran invento, que ha cambiado la vida de miles alrededor del mundo: el Laserphaco Probe, un aparato que permitió hacer operaciones de cataratas y recuperar la visión, sin dolor y rápidamente. Aunque lo ideó a principios de los 80, ya con el avance de la tecnología pudo patentarlo en 1988, convirtiéndose en la primera mujer afroamericana en tener una patente para un aparato médico.

Ella ha contado que cuando logró su primera ejecución exitosa con su creación se lo fue a contar a uno de los directores de un importante instituto de salud, que no la tomó en cuenta y le dijo que era imposible que ella hubiera logrado lo que otros médicos habían intentado por años. Patricia ha hablado públicamente de toda la discriminación que sufrió de parte de la comunidad médica y académica por ser mujer y negra -le pasaban las peores oficinas para trabajar, no confiaban en sus conocimientos- y sólo después de un paso por Europa, donde fue celebrado su talento e investigación, que cambió un poco el panorama.

Patricia se retiró en 1993, y es la primera mujer en formar parte del equipo honorario de UCLA. Además acaba de ser destacada en el especial “Las primeras”, sobre las pioneras de diferentes disciplinas, realizado por la Revista Time.

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