¿Por qué cada vez tenemos más alergias?
Pexels - ¿Por qué cada vez tenemos más alergias?
T13 En Vivo
Este artículo forma parte de la sección The Conversation Júnior, en la que especialistas de las principales universidades y centros de investigación contestan a las dudas de jóvenes curios@s de entre 12 y 16 años. Podéis enviar vuestras preguntas a tcesjunior@theconversation.com
Pregunta formulada por Alberto, de 15 años. IES Miguel de Cervantes (Granada).
Asma, rinitis (que provoca estornudos, ojos llorosos, picazón o mocos), alergias a los alimentos… Cada vez son más las personas que sufren enfermedades alérgicas. Pero este aumento no puede explicarse por cambios en nuestros genes, ya que tendrían que ocurrir a lo largo de varias generaciones. Entonces, ¿qué está pasando?
Factores como los cambios en la dieta, la contaminación o el estilo de vida moderno están modificando nuestra relación con el mundo que nos rodea… haciendo que a nuestro sistema inmunitario le cueste distinguir entre lo peligroso y lo inofensivo.

Sigue en venta la ‘Casa de los Espíritus’ de Providencia y dueño fija precio: “Es una oportunidad”
Vivimos en un entorno nuevo para el que nuestro cuerpo no está preparado
A diferencia de nuestro sistema inmunitario, el entorno ha cambiado de forma radical en las últimas décadas. Ahora pasamos mucho tiempo en espacios cerrados con menos contacto con animales y naturaleza. En estos ambientes tan controlados, estamos menos expuestos a microorganismos.
Según la llamada “hipótesis de la higiene”, menos infecciones en la infancia aumentarán el riesgo de alergias. Las personas que crecen en entornos rurales están más expuestos a microbios y esto les ayuda a regular su sistema inmunitario.
No se trata de vivir sin higiene, sino de recuperar el equilibrio entre protección frente a infecciones y contacto con el entorno natural.
Pero el problema va más allá. Los científicos hablan de exposoma, es decir, el conjunto de exposiciones ambientales a lo largo de la vida. Entre estos factores emergentes, algunos de los más estudiados en los últimos años son los contaminantes químicos y los microplásticos, que veremos más adelante.
La barrera epitelial: la clave que conecta todo
Nuestra piel, el intestino y las vías respiratorias actúan como una barrera frente al exterior. Son la primera línea de defensa del organismo. Cuando esta muralla está intacta, evita la entrada de sustancias potencialmente dañinas.
Factores como la contaminación, ciertos productos químicos o la dieta pueden alterarla. Si la protección se debilita, los alérgenos penetran con más facilidad y el sistema inmunitario se activa en un contexto de inflamación. Esto favorece respuestas exageradas de nuestro organismo, características de las enfermedades alérgicas.
Nuestro sistema inmunitario también va a estar influido por la calidad del aire. Las partículas finas, los gases contaminantes y otros compuestos dañan la mucosa respiratoria.
En definitiva, la pérdida de la barrera y la entrada de alérgenos activan al sistema inmunitario, exagerando su reacción.
Más polen y más tiempo flotando en el aire
Y por si fuera poco, el cambio climático está modificando el calendario de las alergias.
Las altas temperaturas y el aumento de CO₂ hacen que las plantas produzcan más polen y durante más tiempo, prolongando el tiempo de exposición de las personas alérgicas.
A esto se suman otros factores, como las tormentas o los incendios, que pueden incrementar la concentración de partículas irritantes en el aire.
Todo ello no solo aumenta el número de personas afectadas, sino también la intensidad de los síntomas. El resultado es una combinación cada vez más difícil de evitar: más alérgenos y durante más tiempo.
El nuevo factor invisible: químicos, plásticos y vida cotidiana
En nuestro día a día estamos expuestos a una gran cantidad de sustancias químicas: en el aire, en los alimentos, en la ropa, en productos de limpieza o en cosméticos. Algunos de estos compuestos, como los llamados disruptores endocrinos o ciertos aditivos, pueden alterar el sistema inmunitario y favorecer respuestas alérgicas. Otros, como los microplásticos, se están investigando por su capacidad para inducir inflamación y transportar contaminantes.
Por tanto, muchos productos cotidianos pueden dañar las barreras naturales del cuerpo, como la piel o las mucosas, facilitando la entrada de alérgenos. Aunque aún se investiga su impacto exacto, cada vez hay más pruebas de que estas exposiciones forman parte del problema.
Los primeros años de vida: el momento clave
Y también hay que tener en cuenta que el riesgo de desarrollar alergias se decide, en gran parte, durante el embarazo y los primeros años de vida. En esta etapa, el sistema inmunitario aprende a diferenciar entre lo peligroso y lo inofensivo.
Factores como la microbiota, la alimentación y la exposición a microbios o a contaminantes dejan una “huella” que puede influir a largo plazo. Por eso, elementos como la lactancia materna, evitar el uso innecesario de antibióticos o el contacto con entornos naturales son importantes para un desarrollo inmunitario equilibrado.
Lo que ocurre en nuestros primeros años de vida puede condicionar la salud durante décadas.
¿Qué podemos hacer?
Aunque no podemos volver a las condiciones del pasado, sí podemos aplicar medidas que ayuden a reducir el riesgo de alergias. A nivel individual, especialmente en niños y jóvenes, algunos hábitos pueden marcar la diferencia:
-
Priorizar alimentos frescos frente a ultraprocesados o formulados.
-
Reducir el uso de envases plásticos (sobre todo para calentar comida).
-
Ventilar bien los espacios interiores y limitar el uso de productos de limpieza o cosméticos con muchos compuestos químicos innecesarios.
-
Cambiar las prendas hechas con material sintético por ropa de materiales orgánicos como el algodón o el lino.
Los pequeños cambios cotidianos, como llevar una botella reutilizable de cristal para el agua, elegir productos menos procesados o pasar más tiempo al aire libre y salir al campo, pueden ayudar a reducir la exposición a contaminantes y favorecer un desarrollo inmunitario más equilibrado.
Aunque la prevención no depende solo de decisiones individuales, sino también del entorno en el que vivimos. Por eso, es muy importante que se hagan políticas públicas que regulen la contaminación y los productos químicos y que promuevan entornos más saludables.
El aumento de las alergias, por tanto, no se debe a que nuestro sistema inmunitario sea más débil, sino a que vive en un entorno muy diferente para el que evolucionó. Menos contacto con microorganismos beneficiosos, más contaminantes y cambios en nuestra forma de vida han alterado su equilibrio.
Entender estas causas no solo ayuda a explicar el problema, sino también nos permitirá orientar soluciones para recuperar, al menos en parte, esa relación perdida con nuestro entorno.
El museo interactivo Parque de las Ciencias de Andalucía y su Unidad de Cultura Científica e Innovación colaboran en la sección The Conversation Júnior.
![]()
Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

