Vivir con el estrés de no llegar a fin de mes: Advierten sobre cómo problemas financieros afectan al corazón (más que el tabaco)
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Las dificultades económicas y el acceso limitado a una alimentación adecuada no sólo merman nuestra calidad de vida cotidiana, sino que tienen un impacto directo y profundo en la salud cardiovascular. Un reciente estudio publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings revela que la tensión financiera y la inseguridad alimentaria son los determinantes que más influyen en el envejecimiento prematuro del corazón, llegando incluso a superar el impacto de factores de riesgo tradicionales como el tabaquismo o el sedentarismo.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron más de 280 mil pacientes durante 5 años. Utilizaron una tecnología avanzada que funciona como un "escáner de edad", capaz de calcular cuántos años tiene realmente el corazón más allá de la fecha de nacimiento de la persona. Los hallazgos fueron reveladores: vivir con el estrés de no llegar a fin de mes provoca una inflamación constante en las arterias y mantiene el cuerpo inundado de hormonas como el cortisol y la adrenalina. Cuando estas sustancias permanecen en la sangre día tras día, actúan desgastando los tejidos y alterando el ritmo de los latidos en forma permanente.
El jefe de cardiología de Clínica Indisa, Nilo Carvajal, explica que "este fenómeno es muy parecido a un desgaste mecánico acelerado. Es como si el corazón fuera el motor de un vehículo que nunca se apaga y siempre funciona a máximas revoluciones, incluso cuando el auto debería estar descansando. Este esfuerzo excesivo hace que las paredes del corazón se vuelvan rígidas y que los vasos sanguíneos pierdan su elasticidad natural. Al final, el corazón termina viviendo muchos más años de los que dice el calendario, quedando expuesto a infartos o arritmias inesperadas porque su estructura interna simplemente se ha agotado y deteriorado antes de tiempo".
La inseguridad alimentaria
El especialista comenta que "no tener la certeza de poder alimentarse en forma nutritiva cada día también acelera este envejecimiento. El daño ocurre por varias vías, desde la alimentación irregular, donde uno pasa de saltarse comidas al consumo excesivo de productos ultraprocesados que son más baratos, pero dañinos, por su alto contenido de sodio y grasas".
A esto, se suma el agotamiento psicológico de no saber cómo se obtendrá el próximo plato de comida. Esta angustia constante mantiene al cuerpo en un estado de alerta que dispara el cortisol y la adrenalina. Estas sustancias, aunque útiles para una emergencia puntual, terminan lesionando el sistema cardiovascular cuando circulan por la sangre día tras día.
¿Cómo podemos proteger nuestro corazón?
El jefe de cardiología de Clínica Indisa enfatiza que "no debemos esperar a sentirnos mal para actuar. Buscar asesoría financiera o apoyo social a tiempo puede quitarle un peso enorme a nuestro sistema circulatorio. Incluso con presupuestos ajustados, elegir alimentos básicos y nutritivos en lugar de procesados marca una diferencia real en la salud de nuestras arterias". Además de mantener la actividad física y practicar la meditación, es fundamental no saltarse los controles médicos preventivos.

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Por su parte, desde el área de la salud mental, la psiquiatra de Clínica Indisa Nathali Ángel sugiere cambiar la forma en que nos relacionamos con estas preocupaciones. Recomienda, por ejemplo, dedicar unos minutos al día a revisar las finanzas con calma para evitar que el miedo a lo desconocido genere una ansiedad mayor a la del problema real.
"En lugar de dejar que la angustia económica nos persiga todo el día, es vital establecer momentos específicos para pensar en soluciones y usar técnicas de respiración, como inhalar en cuatro tiempos y exhalar en ocho, para calmar el sistema nervioso. También es fundamental intentar detectar esos pensamientos catastróficos que nos dicen que nunca saldremos de una deuda y buscar actividades que nos den bienestar sin necesidad de gastar dinero", señala la especialista.
Respecto a la comida, Nathali Ángel aconseja planificar la dieta alimentaria con ingredientes sencillos, como legumbres o verduras de temporada, para evitar las compras impulsivas dictadas por la ansiedad. "Aprender a distinguir entre el hambre física y el hambre emocional ayuda a no usar la comida como un consuelo que, a la larga, termina dañando nuestras arterias", finaliza.

