Sólo cerca de un 38% de los recintos asistenciales públicos de atención cerrada, han sido acreditados. A partir de junio de 2016, los prestadores que no cuenten con esta aprobación a través de una Agencia especializada en la materia, no podrán entregar coberturas para patologías Auge. 

Según el Registro de Entidades Acreditadoras, en Chile -a la fecha- operan 19 de estas entidades.

Por ello, en T13.Cl, recopilamos los perfiles sobre estas entidades, su rol fundamental y sus posturas frente al escenario actual.

¿QUÉ ES UNA AGENCIA Y CÓMO SE REGULAN?

Una entidad acreditadora es una persona jurídica, pública o privada, autorizada para ejecutar procesos de acreditación por la Intendencia de Prestadores de Salud e inscrita en el Registro Público.
 
La unidad de fiscalizacion de la Intendencia de Prestadores de la Superintendencia de Salud fiscaliza a estas empresas, que operan desde 2005, a través del artículo N° 121 del Decreto con Fuerza de Ley N°1 (DFL 1), del Ministerio de Salud.

ACREDITADORAS DICEN QUE "NO ES TAN RENTABLE”

Como entidad acreditadora, Incorpora obtuvo su autorización a través de la  Intendencia de Prestadores de Salud el 10 de mayo de 2012. Se trata de la única agencia que además de fiscalizar recintos, imparte un curso para formar acreditadores, en la red pública y privada.

Según los registros de la empresa,  realizar el proceso de certificación no sería un negocio tan rentable. 

Una Agencia puede cobrar a los recintos entre 40 UTM y 120 UTM (hasta 5 millones de pesos), los cuales están fijados y regulados por el reglamento de acreditación, según el estándar a evaluar, el tipo de establecimiento y la complejidad de las prestaciones. El total de la ganancia, sin embargo, debe repartirse entre los especialistas que acreditan en terreno y los representantes de la entidad. 

Cuando se trata de un recinto de “mayor complejidad”, se cuenta con un máximo de seis especialistas a terreno, cuando es de “menor complejidad”, pueden asistir sólo un par. Cada experto gana 100 mil pesos diarios y realiza el ejercicio durante seis días -en un escenario complejo-, suman 4 millones 200 mil pesos los que se invierten, sólo en pagarles a los peritos en terreno.

Lo que resta son $ 800 mil que es la ganancia que obtienen los ejecutivos de la Agencia: “Lo que advertimos al Minsal, es que a mediano plazo podemos quedarnos sin acreditadores de calidad, considerando que todos ejercen labores en otros rubros y varios abandonan el ejercicio, ya sea por tiempo o por la cantidad de dinero que reciben”, planteó a T13.Cl Miguel Castillorepresentante legal y gerente general de Incorpora.

“¿Qué vamos a hacer cuando se acerque la fecha y se vuelvan locos acreditando? ¡No daremos abasto! No se crean acreditadoras todos los años, porque descubrieron que no es rentable. Conviene trabajar de manera independiente”, advierte.

LA ACTIVIDAD PARALELA 

Incorpora amplió su oferta e imparte desde el 14 de octubre de 2011, un curso titulado “Curso de Formación de Evaluadores para Entidades Acreditadoras de Prestadores de Salud”, que hoy se nomina “Formación de Evaluadores para Sistema de Acreditación”, que tiene un costo de 500 mil pesos por persona, pero al cual se puede acceder a través de otros convenios que tiene la agencia con ciertas entidades del área de la salud.

La agencia ha formado a 1.500 profesionales y del total de ellos, al menos un 80% corresponden a enfermeras. Actualmente, el curso ha tenido una alta demanda en centros asistenciales de regiones. 

Los profesionales de la salud pueden optar a esta certificación y luego obtener un diploma de acreditación en la Universidad de Chile –con el cual Incorpora tiene convenio- , para convertirse en futuros fiscalizadores.

“La mayoría toma el curso para comprender los lineamientos de acreditación que se les exigirá a su institución. De esa forma se preparan y adelantan pasos para conseguir el beneficio”, explicó Castillo.

Cuando la Agencia realiza el curso a profesionales de una institución, debe entonces declarar conflicto de interés, para que otra entidad acredite a ese recinto, transparentando la información.

Donde también se imparte este taller es la Pontificia Universidad Católica (PUC). Titulado como Formación para Evaluadores del Sistema Nacional de Acreditación de Prestadores Institucionales de Salud, el cual tiene un costo de 550 mil pesos por persona y se imparte en la Facultad de Medicina de la PUC.

LOS ESTÁNDARES A CUMPLIR

Para regular el escenario, la Superintendencia de Salud, creó un “Manual del estándar general de acreditación para prestadores institucionales de atención abierta y cerrada”.

La Intendencia establece que quienes manejen este manual, para acreditar recintos asistenciales, deben contar con al menos cinco años de experiencia en el área clínica.

En este, se miden objetivos generales para los distintos tipos de establecimientos (de alta,mediana o baja complejidad), que se aplican a la totalidad del establecimiento considerando su funcionamiento general y admiten observabilidad y objetivos específicos, para determinadas prestaciones o grupos de prestaciones.

El instrumento formal, contempla la evaluación para los siguientes capítulos: “Respecto a la dignidad del paciente”, “Gestión de calidad”, “Gestión clínica”, “Acceso, oportunidad y continuidad de la atención”, “Competencias del recurso humano”, “Registros del recinto”, Seguridad del equipamiento”, Seguridad de las instalaciones” y “Servicios de apoyo”.

De las categorías existen 30 preguntas en total que son obligatorias: El recinto debe aprobar las 30 para acreditarse. 

Por ello, el caso de la Clínica Alemana que fue fiscalizada por la acreditadora Higea Salud Limitada, hizo noticia este año: Incumplió nueve de estos protocolos, tras haber sido la primera clínica en acreditarse a nivel país, en 2010.

CUMPLIMIENTO DE LOS PROTOCOLOS

“En mis inspecciones a terreno, he visto que a cuatro pacientes se les ha salvado la vida a través de la conocida Pausa Quirúrgica”, explicó Miguel Castillo.

Se trata de una acción que parece básica y de responsabilidad mínima, pero que no se lleva a cabo obligatoriamente en los centros asistenciales. Este tipo de pausa permite que el médico de cabecera o una enfermera, interrogue al paciente que va a ser intervenido en pabellón, preguntándole desde su nombre, hasta de qué va a ser operado para reconfirmar los datos y no cometer errores en la cirugía.

Un recinto que cuente con un protocolo interno para este tipo de acciones, suma punto en una acreditación, considerando que se trata de ejercicios básicos para proteger al paciente. 

Otro protocolo, por ejemplo, que deben cumplir los recintos y que se considera fundamental, es el relacionado a tratar el dolor de los pacientes, ya sean pre o post operatorio.

Un escenario también particular, es el de las cesáreas: según los registros de la OCDE, Chile es el país de Latinoamérica donde se realiza la mayor cantidad de este tipo de cirugías, pero no existen normas univerisales para regular estas operaciones. 

En este caso, la falta de protocolo permitiría una entrega de servicios más expedita, pero no precisamente enfocada a la calidad del servicio.

"Las acreditaciones no evalúan infraestructura, considerando que son los procedimientos los que pueden dañar al paciente: Eso es lo que fiscalizamos", explicó Castillo.

MESA DE DIÁLOGO ABIERTA

El representante de Incorpora aseguró que “fue muy difícil tratar con el gobierno anterior, el diálogo no fue fluido pese a que el tema estaba cotidianamente en boga”, indicó Miguel Castillo.

Pero el experto considera que este año el escenario cambió: “Hemos sostenido reuniones con el nuevo intendente (de Prestadores de Salud, Enrique Ayarza) y las puertas se abrieron. Eso debemos reconocerlo, ha sido favorable para poder cumplir mejor nuestras funciones y reclamar ciertos puntos que ya es tiempo de considerar”, manifestó.

Las críticas del sector apuntan al ministerio: “el tema de las acreditaciones a los hospitales ni si quiera figura en el programa de gobierno. Presionan por una fecha límite a los recintos asistenciales, pero ojo, no es un tema que encabece las prioridades del ministerio”, dijo Castillo.

LA VISIÓN CRÍTICA DE LOS MÉDICOS 

En cuanto a los plazos, los facultativos al igual que los representantes de la acreditadora, consideran que las condiciones simplemente “no dan para lograr la acreditación hasta 2016, y en base a esto proponer plazos que contemplen tiempos realistas”, declaró a T13.Cl, la Presidenta Consejo Regional Santiago del Colegio Médico (Colmed), Izkia Siches.

Para los especialista hoy la acreditación ignora o al menos no considera en su totalidad elementos fundamentales que explican graves problemas de los prestadores públicos: aspectos de infraestructura, déficit de tecnología, contar con un número adecuado de recursos humanos según población beneficiaria, solo por mencionar algunos. 

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