Es una de las escenas icónicas de las teleseries chilenas. Adriana Godán, interpretada por Gloria Münchmeyer, con una muñeca en los brazos, acariciándola y hablándole lentamente, como ida, diciendo cosas incoherentes, y con su padre Elías en silla de ruedas, observando la escena con ojos llorosos.

El momento, que es parte del capítulo final de la teleserie, marcó altos puntos de sintonía en una época en se consolidaba la denominada "guerra de las teleseries". 

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"Peinar la muñeca"

El monólogo de Adriana comienza mirando a su padre y preguntándole "¿por qué me mira así? Porque no soy un niñito, porque juego con muñecas". La cámara muestra a Elías sufriendo por el estado de su hija, y a ella al borde de una piscina con unos muñecos y su muñeca en brazos.

Luego comienza a jugar y le pregunta a los muñecos "¿cómo se han portado, qué quieren hacer hoy día?", y agrega que no puede meterse a la piscina porque su papá no la deja entrar porque no sabe nadar. Acto seguido, lanza con rabia su muñeca al agua -después de preguntarle a la misma si su papá la está mirando y moverla en gesto negativo- y luego a todos los demás juguetes.

En el punto cúlmine de la escena, se ve como Adriana entra al agua con ropa, toma su muñeca, y la empieza a peinar, y trata de "ahogar" al resto de jueguetes, a los que luego toma en brazos y besa como disculpándose.

El papel de Adriana Godán es recordado como uno de los más potentes de la teleserie Los Títeres, que es considerada por importantes guionistas nacionales como "la mejor teleserie de todos los tiempos" debido, entre otras cosas, a la complejidad argumentativa, la que incluso sirvió de inspiración para otras piezas del género como "Fuera de Control".

 

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