Qué observar. Desde su irrupción, los scooters eléctricos dejaron de ser un vehículo de nicho para convertirse en una alternativa de transporte cada vez más habitual en las calles chilenas. ¿Las razones? Suelen estar disponibles en zonas de alta circulación, permiten sortear zonas de alta congestión y resultan más económicos que movilizarse en automóvil o utilizar aplicaciones de transporte para trayectos cortos.

  • La historia de este mercado en Chile comenzó en 2018, cuando empresas de micromovilidad compartida como Lime desembarcaron en Santiago con cientos de scooters disponibles para arriendo a través de aplicaciones móviles. El país fue uno de los primeros de Sudamérica en recibir este tipo de servicios, que inicialmente se concentraron en comunas como Las Condes y La Reina.
  • Desde entonces, la oferta se ha expandido tanto dentro de la Región Metropolitana como hacia otras ciudades del país. A la vez, el mercado evolucionó desde los scooters compartidos hacia la venta de equipos para uso personal, dando paso a un ecosistema que incluye operadores de arriendo, distribuidores y plataformas tecnológicas.
  • El crecimiento local se enmarca en una tendencia global. De acuerdo con Fortune Business Insights, el mercado mundial de scooters eléctricos alcanzó un valor de US$21.460 millones en 2025 y proyecta llegar a US$62.750 millones en 2034, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesta de 12,8% entre 2026 y 2034.
  • Asia-Pacífico lidera actualmente la industria, concentrando más del 80% de las ventas mundiales.

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Las empresas que buscan capturar el boom. El atractivo del mercado chileno no ha pasado desapercibido para las compañías del sector, que han intensificado sus operaciones para capturar una demanda en rápido crecimiento.

  • La firma rusa Whoosh lidera actualmente la industria local. La compañía opera con más de 8.000 scooters en siete regiones del país, incluyendo ciudades como Puerto Montt, Viña del Mar, La Serena, San Pedro de la Paz, Temuco y Pucón. En la Región Metropolitana, además, está presente en 12 comunas.

  • Según datos de Forbes Chile, la plataforma cuenta con más de 544.000 usuarios activos que realizan más de 20.000 viajes diarios, lo que le permite alcanzar una participación de mercado cercana al 61%.
  • El crecimiento del mercado también ha atraído a nuevos competidores. A tan solo un año de la llegada de Jet, Chile ya se convirtió en su segundo mercado más importante de América Latina después de Brasil. “La velocidad de adopción en Santiago fue sorprendente. De 0 a 7.000 viajes por día en pocos meses; eso no ocurre sin una demanda latente real”, comentó Ilia Timakhovskiy, CEO de la firma, a Forbes Chile.
  • Actualmente, Jet opera más de 2.000 scooters eléctricos y 500 bicicletas eléctricas distribuidas en seis comunas de Santiago, alcanzando una participación de mercado cercana al 20%.
  • Otro actor relevante es Lime, que cuenta con una flota de 3.500 scooters y presencia en Las Condes, Vitacura, San Miguel, La Florida, La Cisterna y Viña del Mar. En junio de 2025 superó los 7 millones de viajes acumulados en Santiago desde su arribo al país en noviembre de 2018.
  • La competencia entre las plataformas se ha traducido en tarifas relativamente accesibles para los usuarios. Un viaje de 10 minutos cuesta entre $1.500 y $2.300, dependiendo del operador.

Del arriendo a la compra. El crecimiento de los servicios de scooters compartidos también ha impulsado la demanda por equipos para uso personal.

  • Camila Cembrano, directora comercial de Mercado Libre, señala que las ventas de scooters eléctricos han registrado un fuerte crecimiento durante los últimos meses. Desde comienzos de abril, las transacciones aumentaron más de un 130%, mientras que solo durante mayo el crecimiento superó el 100%. “Dentro de la categoría de movilidad, se trata actualmente del producto más vendido de la plataforma”, afirma.
  • La masificación también se explica por una oferta cada vez más amplia. Mientras los modelos de entrada para recorridos urbanos pueden encontrarse desde cerca de $250 mil, los equipos de gama media fluctúan entre $400 mil y $800 mil. En tanto, los modelos de alto desempeño superan el millón de pesos y pueden acercarse a los $2 millones.

Por qué crece el uso. El auge de los scooters eléctricos en Chile no solo responde a la expansión de la oferta, sino también a cambios tecnológicos y económicos más profundos.

  • Según explica Rafael Delpiano, académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de los Andes, en las últimas décadas ha habido una mejora significativa en la tecnología de baterías y motores eléctricos, lo que ha permitido vehículos más livianos, con mayor autonomía y mejor desempeño.
  • “En las últimas décadas ha habido una mejora tecnológica de baterías más densas y con más capacidad, lo que ha permitido viajes más largos y motores más potentes”, señala.
  • A ello se suma el contexto de alza en los costos de los combustibles, lo que ha llevado a los usuarios a buscar alternativas más económicas frente al automóvil. En ese escenario, los scooters eléctricos aparecen como una opción intermedia: más accesible que un vehículo y más barata para el día a día.
  • “Es más rápido que la caminata, más cómodo que el transporte público, más pequeño incluso que una moto y más barato de operar que una moto. Y en el caso de los scooters de aplicación, no tienes la barrera de entrada de comprar uno”, explica Delpiano.
  • En esa línea, el académico sostiene que el mercado aún tiene espacio para crecer, especialmente en zonas urbanas donde los trayectos cortos son frecuentes y el tráfico vehicular es alto.
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