Más de un centenar de migrantes rescatados en el mar Mediterráneo esperan desde el pasado 1 de agosto para poder poner pie en tierra firme.

Tras sobrevivir a un largo calvario en Libia y a un naufragio en aguas internacionales, alcanzar tierra ahora no parece lo más complicado de esta travesía.

Pero el barco de bandera española que los rescató, el Open Arms, no ha recibido autorización del gobierno italiano para desembarcar en la isla de Lampedusa a los 107 migrantes que quedan a bordo, tras la evacuación de menores y personas enfermas (inicialmente eran 163 personas procedentes de tres rescates diferentes).

A solo 800 metros de la isla desde el pasado jueves, los migrantes y la tripulación afrontan una situación cada vez más complicada, con "crisis de ansiedad, violencia física, peleas", le dice a BBC Mundo Óscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms, una organización sin ánimo de lucro dedicada a auxiliar a personas migrantes en el Mar Egeo y el Mediterráneo Central, propietaria del barco.

"La desesperación es muy grande, la incertidumbre también", asegura Camps.

Este domingo, cuatro migrantes se lanzaron al agua con chalecos salvavidas para intentar llegar nadando a tierra.

El ministro de Interior de Italia, Matteo Salvini, quien se negó rotundamente desde el inicio de la crisis a que los migrantes pisaran suelo italiano, aceptó este sábado el desembarco de los menores de edad a bordo.

"Hago esto contra mi voluntad" y solo "porque me lo ha pedido el primer ministro" Giuseppe Conte, reconoció Salvini.

La situación en el barco ha ido empeorando con el paso de los días, con migrantes que en su mayoría acumulan un historial traumático en su camino hacia Europa.

"La mayoría ha sufrido persecuciones en sus países. En Libia, el tránsito les ha dejado muy marcados. Han sufrido todo tipo de abusos, vejaciones, violencia y torturas", afirma Camps.

"Todas las mujeres, incluso una niña de 12 años, fueron violadas reiteradamente", dice el fundador de la ONG.

"Tenemos mujeres a bordo que no hablan, que no pueden hablar, y se pasan el día llorando".

Según Camps, aunque no todos necesitan asistencia médica, sí que todos precisan asistencia psicológica.

"Gravedad y urgencia"

Salvini, de la Liga Norte, está utilizando la crisis como bandera de su política anti-inmigración. Ha sugerido que los menores rescatados no tenían menos de 18 años y que los enfermos también evacuados no tenían un mal estado de salud.

Y declaró, sobre el papel de su gobierno en la crisis: "Somos buenos cristianos, pero no tontos".

También acusó a la organización de "llevar a cabo una batalla política". "¿Por qué no van a España? En 18 días podrían haber ido y vuelto tres veces", se preguntó en Twitter.

La Justicia italiana, sin embargo, ordenó hace seis días que el país debía permitir la entrada del barco en sus aguas territoriales debido a la situación "excepcional de gravedad y urgencia", anulando un decreto italiano que impide al Open Arms y a cualquier barco relacionado con él entrar en ellas sin autorización.

Pero esto, de momento, no ha permitido el desembarco, por lo que la organización ha solicitado a la Fiscalía italiana que obligue a cumplir la resolución.

La postura de Italia está creando fricciones con el gobierno español, que acusa a Roma de "cerrar sus puertas de manera completamente ilegal", en palabras de la vicepresidenta del gobierno en funciones, Carmen Calvo (del Partido Socialista), en una entrevista radiofónica con la Cadena Ser.

El Derecho Internacional recoge la obligación de auxiliar a cualquiera que se encuentre en riesgo de muerte en el mar.

Pero la crisis también ha generado tensiones entre la organización y el gobierno español. Este último ofreció primero el puerto de Algeciras y las islas Baleares después para el desembarco.

Sin embargo, la organización asegura que el barco no está en condiciones de navegar 950 millas hasta Algeciras ni tampoco 590 hasta Menorca.

Argumenta que se trata de una embarcación de 45 años de antigüedad que está diseñada para el rescate de personas, no para su transporte.

El ministro de Transportes italiano, Danilo Toninelli, del Movimiento 5 Estrellas, aseguró que la guardia costera italiana está a disposición del Open Arms para acompañarlo hacia un puerto español.

"Calor insoportable"

"Pretender garantizar la seguridad de estas personas cuando cada hora u hora y media hay un motín a bordo, hay una pelea o una discusión por una sombra, por un trozo de comida o por un cigarrillo?Pretender llevarlos durante cuatro días por aguas abiertas es totalmente incomprensible", asegura Camps a BBC Mundo.

Los migrantes duermen sobre la cubierta y, durante el día, enfrentan condiciones climáticas de un calor "insoportable", según el fundador de la ONG.

La vicepresidenta española acusó a la organización de negarse a desembarcar a los migrantes en Malta -el otro puerto seguro más cercano, al margen de Italia-: "Pudo llegar a Malta y rechazó esa posibilidad", afirmó, asegurando que "ellos insisten en entrar en Italia".

Pero Camps lo niega. "Eso no es cierto", asegura.

"Lo que sí es cierto es que una patrullera de la guardia costera maltesa se nos acercó para pedir el transfer de solamente 39 personas, ocasionando una rebelión porque pensaban que iban a ser deportados a Libia", explica, "y porque no entendían cómo era posible que los últimos 39 rescatados fueran los primeros evacuados".

Camps pide que sean desembarcados localmente para ser trasladados posteriormente en avión a los países que se ofrezcan a acogerlos. Y, si esto no es posible, que sean transportados a un puerto seguro en embarcaciones adecuadas.

Tanto España como Francia, Alemania, Rumanía, Luxemburgo y Portugal se han ofrecido a aceptar a los migrantes del Open Arms.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea, reconoció la "buena voluntad" de España pero pidió a "todos los Estados miembros y ONG que cooperen y busquen una solución que permita a la gente a bordo del Open Arms desembarcar lo antes posible", según la agencia AFP.

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