-¿Cuál es tu opinión sobre la Convención? Las encuestas muestran un alza del rechazo, ¿Cómo lo ves tú?

-La verdad es que pertenezco a  una inmensa mayoría del país, entre los que me cuento, que fuimos con mucha ilusión al plebiscito de entrada, en octubre de 2020, en que casi el 80% dela ciudadanía votó apruebo. Yo recuerdo que en 2015 con Genaro Arriagada y Jorge Burgos publicamos un libro, “Una nueva constitución para Chile”. Fue cuatro años antes del estallido, por lo tanto yo soy parte de ese esfuerzo por avanzar hacia una nueva constitución. Y tengo que confesar que me siento muy decepcionado por el trabajo que ha hecho la Convención.

Especialmente si la idea era escribir una constitución para todos, pero lo que estamos viendo se aleja absolutamente de ese objetivo.

-La DC publicó un documento que planteaba darle una oportunidad a la Convención, ¿esto ha generado una división fuerte en el partido? Porque hay militantes por el rechazo y por el apruebo.

-No hay tal división. Nosotros creemos que hay que darle una oportunidad a la Convención, en el sentido de que mientras el trabajo no concluya, uno no puede emitir un juicio definitivo. Esa declaración está hecha de buena fe, y refuerza algo que siempre ha sido unánime en la DC, que es que nosotros queremos una nueva constitución. Por supuesto que existe un debate. De hecho ayer miércoles tuvimos una muy interesante reunión del consejo general del partido.

-¿Cómo fue?

-Fue virtual, con la presencia de los ex presidentes del partido, entre los cuales me cuento, y fue muy interesante, de un partido como la DC que desde hace muchos años ha abogado por una nueva constitución, pero evidentemente que existen visiones encontradas, en cuanto al mérito del propio texto constitucional que se está proponiendo. En la medida que se percibe por algunos de nosotros, que este es el intento de una parte del país por imponerle una constitución a otra parte del país. De forma totalitaria.

-¿No es para todos?

-No. Mira, es extraño, porque respecto de aquella petición, que el Presidente Gabriel Boric hizo ver ante su única comparecencia ante la Convención, cuando les pidió que no escribieran una constitución partisana, no le hicieron caso. Lo que estamos viendo es una constitución partisana. Es decir el intento de una parte del país o de la convención por imponerle a otra parte del país un traje a la medida de la nación, pero no necesariamente el traje que buscabas. En ese sentido la Convención no hizo eco de la petición solemne, importante, que le dirigió el Presidente Gabriel Boric en cuanto a evitar escribir una constitución partisana.

-¿Hay una división en el PDC entre el rechazo y el apruebo?

-No hay una división en el PDC. Sí hay una discusión, una reflexión, una conversación. En que por supuesto existen distintas opiniones. Yo soy de aquellos que sienten una profunda decepción de lo que ha sido el trabajo de la Convención. Esto se relaciona también, creo yo, con algo que hay que decirlo: la fuerza hegemónica detrás, tanto del Gobierno como de la Convención, es el PC. Que claramente ejerce una posición predominante al interior del Gobierno. Y otro tanto al interior de la Convención.

-¿Es un error del gobierno apostar al Apruebo?

-Creo que el Gobierno cometió un error al poner todas sus fichas en la Convención y en la opción del Apruebo. Porque al hacer esa vinculación, entre Gobierno y Convención, el plebiscito de salida, el 4 de septiembre, puede terminar siendo una definición sobre la marcha del Gobierno, más que sobre el texto constitucional, que la Convención presenta ante el país.

-¿Crees que el PC tiene una influencia mayor a su representación parlamentaria?

-No es una coincidencia que al día de hoy las encuestas demuestran que existe una creciente desaprobación de la gestión del Gobierno y un creciente rechazo respecto del texto constitucional. Entonces esto puede tener un efecto búmeran para el gobierno, en el sentido que haberse identificado tan abiertamente con la Convención y con el apruebo, pudiera ocurrir que la ciudadanía termine tomando una decisión más bien en términos de un juicio de aprobación o desaprobación respecto del Gobierno, más que del texto constitucional que proponga la Convención.

Entonces hay aquí una responsabilidad del Apruebo Dignidad, es decir del PC y el FA, que han hegemonizado tanto al Gobierno como a la Convención. Y que puede terminar cosechando tempestades: siembra vientos y cosecha turbulencias. Ese dicho puede tener cierto asidero en los que ocurra en el mes de septiembre. Y es un hecho de realidad no más.

-¿Pero tú estás más cerca de votar rechazo?

-No me voy a pronunciar todavía. Esa es una decisión que vamos a tomar como partido, prefiero que concluido el trabajo de la Convención, una vez que conozcamos el texto definitivo. Pero con lo que ya tenemos, me sería muy difícil votar apruebo. Porque efectivamente se trata de un texto partisano, con un carácter refundacional que es lo que siempre criticamos de la Constitución del 80. Que tiende a dividir más que a unir.

En ese sentido, siento mucha frustración porque fui de los que fui a ese plebiscito de entrada con mucho entusiasmo por una nueva constitución. La Convención no ha estado a la altura de la historia, porque no todos los días unos discute el texto de una convención.

Aquí los convencionales hegemonizados por el PC, se están farreando la posibilidad de avanzar hacia una constitución que sea la casa de todos.

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