Jeans, cuello clerical y rosario en la muñeca: así se presentó el padre Guilherme Peixoto, el cura DJ, para mezclar música electrónica este sábado en una masiva "rave" en la plaza más icónica de Argentina, en homenaje al papa Francisco a un año de su muerte.
Versiones tecno del soundtrack de Super Mario y de "Ameno (dori me)", el clásico de los 1990 que emula un canto gregoriano, se mezclaron con fragmentos de discursos de Francisco en la Plaza de Mayo, centro político de los argentinos convertido en un jolgorio católico.
Desde la consola, Peixoto animaba a decenas de miles de personas bajo un show de láseres, con la catedral de Buenos Aires a un lado y la casa de gobierno detrás.
Su objetivo: "Que la música logre tocar los corazones a tal punto que los jóvenes regresen a casa con ganas de cambiar el mundo", dijo a la AFP Peixoto antes del concierto.
En la tarima, una cruz iluminada se elevaba sobre la silueta del cura DJ. En las pantallas, una gran paloma blanca aleteaba como símbolo del Espíritu Santo.
El concierto arrancó con un audio de Francisco: "¡La Iglesia no es una ONG!". Dos horas después, el sacerdote portugués de 52 años recitaba el mandato del papa a los jóvenes: "Hagan lío".
Una mezcla de "Sólo le pido a Dios" de León Gieco sonó en medio de encíclicas papales. El público cantó. Muchos llevaban aureolas con luces blancas que ofrecían los vendedores ambulantes por menos de 10 dólares.
Tomás Ferreira, un abogado de 25 años, no es católico pero le pareció "rebueno que el cura trate de unir a las personas con el tema de la electrónica y la religión".
"La religión se está modernizando y eso está bueno", dijo a la AFP. Ya había visto a Peixoto en Lisboa en 2023.
De Guimarães a la cabina
Oriundo de Guimarães, Peixoto es párroco desde 1999 de la arquidiócesis de Braga, en el norte de Portugal. Sus misas dominicales, aclara entre risas, "son normales. Es una liturgia normal".
Fue seminarista a los 13 años, pero siempre mantuvo un pie en la música: de joven tocaba el órgano en una banda de pop-rock con compañeros del seminario. "Estar en la Iglesia y salir a un bar o un club a escuchar música era igual, era normal", recordó en la entrevista con AFP.
A principios de los 2000 organizó noches de karaoke para recaudar fondos para su parroquia endeudada y fue entonces cuando comenzó a mezclar. Compró un controlador, empezó a ver videos en YouTube y avanzó solo durante años.
"Cuando aprendí a mezclar, también empecé a formarme una cultura de música electrónica. Ya no se trataba solo de entender cómo se organiza un set, sino además qué es esto de un viaje de música electrónica. Fue un proceso largo", contó Peixoto.
El momento clave
La pandemia fue el quiebre: "El mundo se detuvo", recordó. Comenzó a hacer livestreams en Facebook, sus videos se viralizaron y se instaló el apodo de "cura DJ".
"El tecno empezó a volverse un poco más melódico, que es lo que toco ahora", dijo Peixoto. "Ya no es tan fuerte como lo tocaba antes, para que también pueda ser un vehículo que transmita mensajes, pensamientos y músicas a lo largo del set".
¿Qué mensajes? "Mensajes de paz".
El padre Peixoto ha tocado en Lisboa, Beirut, México y Río de Janeiro, entre otras ciudades. Pero, para él, el quiebre fue el concierto en Ibiza en julio de 2024, cuando cumplió 25 años de sacerdocio tocando para miles de personas.
"Estaba muy aprensivo, ¿cómo iban a ver a un cura en la cabina?", contó. Pero el temor pasó rápido: "Vi jóvenes con un cariño brutal. No sabía si era yo pasándoles energía a ellos o ellos pasándomela a mí".
Esta comunión lo convenció de seguir ese camino. "Se me eriza la piel cuando siento que estamos todos unidos en la pista de baile, que estamos todos en este viaje juntos".