Un encuentro en el Barrio Yungay dejó al desnudo la inquietud del ex Presidente y la centroizquierda por el calado de las reformas de la Convención, días después de que el laborista Jeremy Corbyn transmitiera la traumática experiencia del Brexit. Para algunos se requiere un plan B, mientras crece la inquietud por una elección con voto obligatorio, lo que ocurrirá entre el 4 de julio -cuando se entregue el texto constitucional- y el plebiscito de septiembre y la implementación de los cambios, si gana el Apruebo.

Encuentro en el Barrio Yungay. Luis Riveros, el ex rector de la U. de Chile, convocó el lunes pasado a un encuentro con un grupo de autoridades de distintos ámbitos en las últimas décadas. Se trataba de la presentación de su libro “Chile: los dilemas de una crisis”, situada en el marco de su campaña para convertirse en Gran Maestro de la Masonería, en las elecciones del 23 de abril.

  • El encuentro se realizó en la Peluquería Francesa, ubicada en el Barrio Yungay. Y acudieron el ex Presidente Ricardo Lagos y los ex ministros Soledad Alvear, Sergio Bitar y Osvaldo Puccio, de la ex Concertación, así como el ex presidente de la Suprema, Hugo Dolmestch; el ex canciller Hernán Felipe Errázuriz; el ex rector de la U. Alberto Hurtado, Fernando Montes; y el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, José Rodríguez Elizondo.
  • Bitar dijo a El Mercurio que “nos hemos reunido con nuestras experiencias para analizar la situación de la Convención, de las materias que generan preocupación y de la posibilidad de corregir y lograr una Constitución que consiga el apoyo de la ciudadanía. Hay bastantes dudas en muchos y preocupación, ese ha sido el tema fundamental”.
  • Del ex Presidente Lagos, Riveros sostuvo que habló de “un momento delicado, complicado y ojalá las instituciones republicadas puedan fortalecerse y no debilitarse”. Y en una cuenta de Instagram añadió: “Se discutió sobre la situación política nacional y las consecuencias internacionales de algunas reformas constitucionales propuestas”.
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El mensaje de Jeremy Corbyn. Uno de los invitados a la ceremonia de cambio de mando del Presidente Boric, el 11 de marzo, fue el ex líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. El británico se reunió con dirigentes de la plana mayor de la ex Concertación, donde relató la traumática experiencia del Brexit en Inglaterra, en 2016.

  • Corbyn, de acuerdo a uno de sus interlocutores, abordó las razones por las que, a su juicio, el 51,9% de los ingleses votaron por la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Una de ellas tenía que ver con la agenda migratoria, una causa sentida por los ingleses.
  • El mensaje del político británico caló hondo en la generación que condujo la transición a la democracia, al intercalarse con el de otros expertos europeos que han transmitido a la centroizquierda que en los plebiscitos poco se discierne sobre los proyectos de constituciones, sino más bien tratan sobre los temas y causas que los contornan.
  • La Convención, para un invitado al Barrio Yungay, ha abierto muchos frentes al mismo tiempo. El apoyo al aborto libre, por ejemplo, generó una honda preocupación en el mundo católico y evangélico.
  • Uno de los fantasmas que ronda en la ex Concertación pasa porque el fin del Senado, las profundas reformas al Poder Judicial, el arrollador avance de la agenda indígena o el Estado Regional, en caso de quedar plasmados en el texto final de la Constitución, puedan terminar uniendo a sus adversarios, a partir de muchas causas. Y a esta altura ya han aparecido algunas encuestas -como la realizada por la UDD el 6 de marzo- donde el Rechazo está solo 6 puntos abajo del Apruebo en el plebiscito de salida.

La inquietud de Lagos. En la cita a la que convocó el ex rector Riveros, Lagos mostró su preocupación por el avance de la plurinacionalidad en la Convención. Ya Rodríguez Elizondo había planteado el tema.

  • “Las tesis sobre la plurinacionalidad que están aplicando nuestros convencionales  son tributarias del pensamiento del boliviano Álvaro García Linera, ex vicepresidente de Evo Morales. Derrotados judicialmente ambos, en La Haya, hay indicios de que la plurinacionalidad chilena, en trámite, con sesgo indigenista, les puede proporcionar una nueva estrategia”.
  • Pero al Presidente, de acuerdo a sus cercanos, también le inquieta el fin del Senado y otros eslabones que dejó abierto el acuerdo que logró esta semana la coalición de Boric en la comisión de Sistema Político, que si bien aún no se vota en el pleno, en teoría ya cuenta con los 2/3 para llegar al borrador de la nueva Constitución.
  • El que el Senado pierda su carácter de cámara revisora ha llevado a constitucionalistas y convencionales a plantear que un gobierno con mayoría en la Cámara de Diputados será uno sin contrapesos, lo que puede exponer al país a un desvarío autoritario. Y otros abogados, como el cerebro del proyecto constitucional de Bachelet, Tomás Jordán, han alertado que el mencionado acuerdo indica que el umbral de las organizaciones políticas para elegir a un diputado no puede ser superior al 3% de los votos válidamente emitidos, lo que puede terminar en un Congreso fragmentado, tal como ocurre hoy en la Convención.
  • Durante la semana trascendió que el ex Presidente se había contactado con convencionales del PS, ante lo que uno de ellos optó por no corroborar ni desmentir la información al ser consultado por Ex-Ante.

Telón de fondo. En la ex Concertación se han juntado en distintos a grupos a socializar cursos de acción frente al rumbo adoptado por la constituyente. Pocos dudan de que para la centroizquierda resulta muy cuesta arriba votar Rechazo, pero la misma certeza existe respecto de que buena parte de ellos marcarán su posición solo una vez que el texto esté concluido -el 4 de julio- y que ya hay gente que está trabajando en un plan B en caso de una derrota del Apruebo en el plebiscito de salida o que la Convención profundice en reformas radicales al sistema político, social y económico del país. Se trata, para algunos, de dos alternativas que pueden asestar un golpe a todo el sistema y el gobierno de Boric.

  • A este debate se han sumado 3 factores que inquietan a la plana mayor de la centroizquierda, concatenados entre sí.

1) Qué ocurrirá en una elección con voto obligatorio. Hasta ahora no existen estudios que midan el efecto de una elección en que todo el padrón electoral estará obligado a acudir a las urnas, 10 años después de que el voto voluntario comenzara a regir en Chile. En la encuesta Cadem de la primera semana de marzo, un 19% dijo no saber cómo votará o no respondió. Es a este grupo al que más temen en la ex Concertación. El sondeo, además, mostró que la opción Apruebo cayó 3 puntos respecto de la medición anterior y 12 respecto del 28 de enero. Y el Rechazo subió 5 puntos.

2) Qué ocurrirá entre el 4 de julio y el plebiscito de septiembre. En la Convención ya se habla de que el plebiscito de salida podría realizarse el 11 de septiembre, lo que para algunos analistas supone una campaña funcional para quienes apuesten a traducirla -en clave política- a un plebiscito de la Constitución de Pinochet. El problema es quién la dirigirá, cuál será el rol del Gobierno, el Presidente y los partidos oficialistas. Nadie duda que Boric se jugará por sacarla adelante, al tener un correlato con el éxito suyo, de su gobierno y el programa con el que llegó a La Moneda, pero pocos esconden su inquietud respecto de lo que ocurra en los tres meses siguientes a la entrega del texto constitucional. El tema es cómo y quién llenará ese vacío temporal y qué alternativas puedan surgir a las opciones Apruebo y Rechazo.

3) Qué ocurrirá con la implementación de las reformas. Ante el golpe a un bastión de poder de la ex Concertación, que cuenta con 18 escaños en el Senado frente a los 5 del FA-PC, el ministro Giorgio Jackson ha transmitido a parlamentarios de centroizquierda que la reforma al Congreso no debiera entrar en vigencia antes de 2026. Así, al menos la mitad de los senadores podría terminar su período de 8 años, aunque el resto lo terminaría 4 años antes. La gran preocupación del laguismo apunta a la implementación y temporalidad con que se llevarán a cabo otras reformas de gran calado, como la del Poder Judicial, del Estado Regional o la plurinacionalidad y autonomía de los pueblos originarios, entre otras cosas. Está por verse lo que ocurra.

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