El presidente del Partido Republicano, Rojo Edwards, está terminando una semana en la que su colectividad debutó en el Congreso en ambas Cámaras. El martes almorzó con la bancada de diputados -son 14 los que representarán al partido- para dar inicio a este nuevo ciclo legislativo y, además, se acordó que impulsarán desde ya una interpelación a la ministra del Interior, Izkia Siches.

En entrevista con T13, el senador hace un análisis de la coalición Chile Vamos: los tilda como “la vieja derecha” y sentencia que ya no tienen proyecto político. Por eso, asegura, el Partido Republicano son la “nueva derecha”. Está preocupado porque, dice, el quiebre por la mesa del Senado demuestra que el exbloque oficialista no ha dimensionado lo que está ocurriendo en la Convención Constitucional.

—Su debut en el Senado -como único representante del Partido Republicano- estuvo marco por el quiebre de Chile Vamos por la mesa de la Cámara Alta. ¿Por qué decidió alinearse con RN si es que en la semana había anunciado que solo daría su voto a Carmen Gloria Aravena?

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—Los republicanos llegamos para darle voz a quienes sentían que no tenían voz, porque Chile Vamos y el gobierno de Sebastián Piñera los dejaron abandonados. Queremos defender la libertad, ciertos principios, pero representar a la gente lo mejor posible. En ese camino -y entendiendo que hoy las fuerzas de izquierda tienen dominio institucional casi absoluto- el Senado tenía que quedar en manos de nuestro sector. Para nosotros es inaceptable que lo hayamos entregado al Partido Socialista. Eso no va en la dirección de darle voz a quienes quieren progreso y a quienes quieren defender la democracia de una Convención Constitucional totalmente radicalizada.

—La UDI y Evópoli acuñaban que no confiaban en Manuel José Ossandón para la presidencia del Senado y ya el nombre de Francisco Chahuán llegó muy tarde. La aprensión era justamente porque creen que RN vota con la izquierda. ¿Lo ve así?

—En la votación había dos alternativas: el PS o el candidato de RN y, por lo tanto, me pareció bastante evidente que, en esas circunstancias, lo que era más cercano en la línea de la defensa de la libertad era votar por el candidato que no era PS. Ahora, Chile Vamos tiene que entender que ya no están solos, que hay otro grupo de una nueva derecha, con nueva energía que está dispuesta a defender los principios, a las víctimas de la delincuencia, a quienes requieren más empleo, libertad para poder elegir la educación de los hijos, mejorar la salud, que no depende de ellos y, por lo tanto, tenemos que empezar a conversar para poder hacer una oposición a un gobierno que ha demostrado una total incompetencia de los primeros días.

—La UDI consideraba clave tener el liderazgo el segundo año legislativo, porque, decían, en ese periodo se ejecuta con mayor fuerza el programa de gobierno…

—Lo que estamos viendo del nuevo texto constitucional es lo más grave que le está pasando a Chile en este minuto, por lo tanto, el año más importante, si es que había que dividir los años con la izquierda, era el primer año. La Convención Constitucional está proponiendo retrocesos civilizatorios, a los seres humanos nos costó miles de años entender que tenía que existir igualdad ante la ley, cosa que no se está respetando. La democracia no está garantizada. Cuando usted propone una Constitución que no tiene un hilo conductor, o que haya distintos sistemas justicias para distintas personas, según cómo se auto perciban, eso es un retroceso civilizatorio. Si Chile Vamos no entiende que el nuevo texto constitucional es lo más grave que le está pasando al país, es muy difícil conversar y pareciera que, al entregarle la presidencia del Senado a una persona del PS, no lo está dimensionando. Acá se confundieron: se defiende a Chile antes que al Senado. Eso es que lo no han entendido quienes entregaron el Senado al PS.

—¿Cómo avizora la relación que tendrá en el Senado con la UDI, Evópoli y RN?

—Aspiramos a tener las mejores relaciones con todos, eso incluye al gobierno, con la izquierda y con Chile Vamos. Naturalmente para proyectos específicos vamos a poder tener una conversación que nos permita actuar y defender principios en conjunto.

—Está la discusión de si en la práctica el Senado será de fuerzas empatadas...

—Hoy el Senado no está empatado, porque hay corrientes diversas que pueden conversar de distinta manera. En la medida en que Chile Vamos defienda la libertad, a las víctimas de terrorismo en La Araucanía, defienda la libertad de los padres para escoger la educación de sus hijos, defienda la democracia liberal, evidentemente que vamos a poder, en esas circunstancias, actuar en conjunto.

—¿Cómo ve el desafío de enfrentarse solo ante Chile Vamos, en momentos en que el bloque hoy opositor vive una crisis profunda?

—Nosotros somos la nueva derecha, nos atrevemos a defender lo que creemos, tenemos proyecto. La derecha de Chile Vamos ha mostrado muchos síntomas de desdibujamiento, muchos síntomas de necesidad imperiosa de renovar los liderazgos y que claramente no tiene proyecto. La vieja derecha es reaccionaria, que solo trata de hacer más lentos los cambios de la izquierda sin atreverse a ofrecer propuestas de libertad.

—¿Pero cree que su actuar en el Senado será totalmente dependiente de Chile Vamos?

—Para efectos de votaciones, dependemos todos de todos. Para efectos de mostrar lo que piensan los republicanos, lo haremos con o sin Chile Vamos. Una de las primeras discusiones que vamos a tener es la reforma tributaria y ahí la pregunta es: ¿Chile Vamos se va a cuadrar con el aumento de impuestos para financiar la política o se va a cuadrar con la disminución de impuestos? Nosotros tenemos clarísimo qué opinamos.

—¿Hay posibilidad de que la derecha actúe alineada en el plebiscito de septiembre?

—Lo que hemos visto hasta ahora de la Constitución es tan malo que puede terminar siendo la batalla más importante que enfrentemos en nuestras vidas. Para eso hay que tener la máxima generosidad y si Chile Vamos entiende que la Convención Constitucional va en dirección errónea, como lo hemos visto hasta ahora, implica generosidad y dejarlo todo por defender a Chile. Chile no puede separarse en 16, 18 o 30 autonomías. No puede dejar de tener un sentimiento de República, fueron miles de años antes de formar sentimientos republicanos que nos permiten actuar cohesionados y que nos ayudan incluso a defendernos de amenazas exteriores. Espero que Chile Vamos, de una vez por todas, trabaje y defienda esos principios, porque lo han dejado de hacer.

—Está la idea de que cuando esté listo el texto quedarán 60 días para hacer campaña, lo que se considera poco tiempo. ¿Hay que adelantarse a levantar causas que ya estén delineadas en la Convención? ¿O hay que esperar el texto final?

—Nosotros no hemos empezado una campaña del rechazo, porque no conocemos el texto. Igualmente estamos haciendo todos los esfuerzos para comunicarle a la gente las materias que se han aprobado hasta el momento para que así puedan decidir. La campaña por demostrar lo malo que se está publicando en la Convención nosotros ya la hemos partido. No estamos esperando nada, estamos trabajando. Y si cuando veamos el texto completo, nos damos cuenta de que es bueno, lo apoyaremos, pero no creo que la Convención tenga ninguna posibilidad de cambiar el camino, en cuyo caso nosotros partiríamos la campaña del rechazo propiamente tal, pero no estamos perdiendo el tiempo, estamos creando potencia para poder salir con fuerza con el Rechazo cuando corresponda.

—¿Apelando a causas específicas, como el aborto?

—Absolutamente.

—El debut de su partido, por otro lado, en la Cámara de Diputados, se dio con el anuncio de una interpelación a la ministra del Interior, Izkia Siches. RN ha dicho que es prematuro… ¿Apuesta a que haya votos de Chile Vamos?

—No me cabe duda de que al final del día vamos a contar con la totalidad de los votos de Chile Vamos, no hacerlo sería una pequeñez. La ministra ya ha tomado acciones que son objeto de una interpelación, porque no hemos hablado de una acusación; son distintas. Ya se tomó la decisión de levantar las querellas de los delincuentes del estallido, ya ocurrió el viaje a La Araucanía, ya se tomó la decisión de levantar el Estado de Excepción, por lo tanto, una interpelación a la ministra del Interior es absolutamente justificada. Estoy seguro de que Chile Vamos tendrá altura y apoyará esta interpelación.

—Otro tema que ha estado dando vuelta es una eventual acusación constitucional contra Sebastián Piñera por la violencia en el sur y en el norte. La bancada ha discutido principalmente el timing, pero no los argumentos que, entiendo, son favorables a llevar adelante esta ofensiva. ¿El partido debe impulsar esto en los próximos seis meses?

—Nuestra acción política va estar dirigida a defender lo que pensamos y hacer una oposición leal, pero muy firme al gobierno de Gabriel Boric. Y vamos a defender ciertos avances civilizatorios que están siendo amenazados por la Convención. Ese es el foco, por lo tanto, la acusación constitucional, si hubiese sido presentada ahora, correríamos el riesgo de que el foco de nuestra acción política se cambiara en vez de lo importante a lo mala que fue la gestión de Sebastián Piñera. Estamos viendo qué hacer, tenemos seis meses y se estudiará en su momento. Pero lo que no vamos a hacer es quitar el foco de lo importante, que es lo que está ocurriendo en la Convención, el nuevo gobierno y el nuevo Parlamento. En eso los republicanos no nos confundimos ni un solo minuto. Eso no obsta que la percepción del trabajo político del Presidente Piñera es que fue un muy mal gobierno.

—El argumento jurídico de los republicanos es que el Presidente Piñera comprometió la seguridad del Estado. ¿No hay posibilidad de ampliar argumentos de violación a los Derechos Humanos para que la izquierda también tome esta acusación y finalmente prospere el juicio político?

—No hay ninguna posibilidad de que los republicanos hagamos una acusación constitucional por una causa en la que no creemos. El Presidente Piñera y el ministro Chadwick y todos los ministros del Interior de Chile Vamos lo hicieron muy mal, pero eso no los hace violadores de Derechos Humanos.

¿Cómo va la Convención?

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