El agente que representaba al futbolista argentino Emiliano Sala dijo a la BBC que deseaba nunca haber ido a verlo jugar, después de que el jugador muriera en un accidente de avioneta cuando iba camino a unirse a su nuevo club en Gales.

Mark McKay negoció la transferencia de US$20 millones de Sala del club francés Nantes al Cardiff, de la Liga Premier de Inglaterra.

Pero dos días después de firmado el acuerdo, la avioneta en la que viajaban Sala y el piloto David Ibbotson desde Francia, desapareció sobre el Canal de la Mancha, el 21 de enero.

Los escombros de la aviones Piper Malibu fueron encontrados cerca de la isla de Guernsey, el 6 de febrero, y más tarde el cuerpo del futbolista adentro. El piloto aún no ha sido encontrado.

McKay le comentó al editor de Deportes de la BBC, Dan Roan, que había sido un período muy difícil para todos los involucrados.

La tragedia sacó a la superficie algunos de los aspectos menos apetecibles de la compra y venta de jugadores en el fútbol y los agentes fueron criticados por la forma fría en la que abordan las transacciones.

Aunque quedó visiblemente conmocionado por la tragedia, el agente no cree pudo haber actuado diferente.

"No quiero presentarme aquí como una víctima porque no lo soy. Eso es un hecho", declaró.

"Cuando se negocia un contrato, todos se tienen que sentir contentos", señaló McKay.

Tanto el club vendedor (el Nantes para el cual él trabajaba), como el el club comprador (Cardiff), como el jugador y el agente, señaló.

"Cuando estuvimos en Cardiff ese viernes y él (Sala) firmó el contrato y también el lunes anterior cuando acordó la mayoría de los términos, todos estábamos contentos", aseguró.

"Chivos expiatorios"

Pero la manera en que se desenvolvieron los hechos le ha hecho cuestionar la industria de las transferencias de jugadores.

"Ha sido difícil y ha sido difícil para las personas que me rodean. Ellos se han llevado la peor parte", dijo a la BBC.

En una entrevista separada, Willie McKay, el padre de Mark y un exagente que ayudó en la transacción del jugador, denunció que los habían convertido en los chivos expiatorios del caso.

Fue Willie McKay quien arregló el vuelo que se estrelló en el Canal de la Mancha porque dijo que el Club Cardiff no se había hecho cargo del asunto.

"Estaba abandonado en un hotel para que él (Sala) más o menos se encargara de coordinar su propio viaje", afirmó Willie McKay.

"Nadie en Cardiff parecía estar haciendo nada. Era un poco vergonzoso", señaló. "Compran un jugador por 17 millones de euros (US$20 millones) y lo dejan en un hotel solo para que se meta en la computadora a reservar un vuelo".

"La manera en que han actuado hasta ahora es una vergüenza", concluyó.

Sin embargo, Cardiff rechaza las críticas diciendo en un comunicado que "estaban en el proceso de organizar un vuelo comercial para el Sr. Sala hasta que la oferta fue rehusada debido a otros arreglos que se habían hecho".

Entretanto, dada la manera en que las cosas han terminado, los McKay expresaron que no estarían reclamando el porcentaje que se les debe en comisión por mediar en el contrato.

"Desearía no haber sabido nada al respecto. Que nunca hubiera pedido la comisión", declaró Mark McKay a la BBC.

"Ojalá nunca hubiera ido a ver al muchacho jugar", se lamentó. "Pero, al final de cuentas, no es algo que uno pueda prever".

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