Se han jugado apenas 36 de los 64 partidos de Rusia 2018 y ya es el Mundial en el que más penales se han cobrado.

20 penas máximas fueron pitadas hasta ahora, 9 de ellas con la ayuda del nuevo y controversial árbitro asistente con video (VAR, en inglés).

Los dos últimos penales fueron cobrados en el encuentro en el que Portugal empató con Irán 1-1 este lunes.

Sin embargo, el que rompió el récord no fue convertido en gol.

Alireza Beiranvand, el portero iraní, detuvo el disparo de Cristiano Ronaldo y evitó que la estrella portuguesa sumara un nuevo tanto en este Mundial (lleva cuatro).

Más tarde, Karim Ansarifard sí anotaría el suyo decretando la igualdad definitiva en ese partido.

La gran diferencia

18 penales fueron marcados en los mundiales de Italia 1990, Francia 1998 y Corea-Japón 2002.

En Brasil 2014, se cobraron apenas 13.

Eso significa que se pitó en promedio un penal cada 443 minutos hace cuatro años.

En Rusia, se está marcando penal una vez cada 162 minutos.

Le quedan 28 partidos al Mundial, y habrá que ver qué pasa con ese promedio de penas máximas.

La controversia

La FIFA resistió durante mucho tiempo la implementación del video para ayudar a los arbitrajes, algo que se usa desde hace años en otras disciplinas deportivas.

Rusia 2018 es el primer campeonato del mundo en el que se utiliza el VAR, aunque ya se había experimentado con él en el Mundial de Clubes desde 2016, la Copa de Confederaciones 2017 y torneos locales como el de Estados Unidos, Australia e Italia.

Antes y durante su implementación, sus críticos señalan que rompe con el ritmo de juego y provoca controversias innecesarias dentro de los partidos.

Uno de los casos que generó mayor debate fue el penal que fue sancionado y después anulado a Neymar en el partido entre Brasil derrotó a Costa Rica 2-0.

También se señala que el VAR no elimina por completo las injusticias dentro del juego y que en Rusia 2018 hay penales claros que no fueron cobrados como uno a favor de Suecia contra Alemania, entre otros.

Otro ejemplo polémico es la tarjeta amarilla que recibió este lunes Cristiano Ronaldo después de una serie de empujones con un jugador iraní. El árbitro optó por la amonestación y no la expulsión del jugador portugués tras consultar el video.

En aquella jugada el video no ayudaba a establecer con precisión cuál era la sanción que se merecía la estrella de Portugal y la tarjeta amarilla fue una decisión tomada por el criterio del juez aunque se podría pensar que merecía la roja.

El VAR funciona con una serie de pantallas que son controladas por cuatro árbitros que advierten al juez central cuando ven una jugada que consideran sancionable.

Se comunican a través de un auricular que lleva el árbitro principal, quien acude a una pantalla situada en el borde del campo de juego una vez recibida la alerta,

Es notable el suspenso y la tensión que se generan en los estadios en esos segundos en los que el árbitro está por tomar una decisión que puede cambiar el rumbo de un partido.

Algo que ya es considerado un nuevo ingrediente para el fútbol.

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