"Me dijeron que yo no lucía como una gimnasta. Me dijeron que parecía que había tragado un elefante, que parecía una cerda".

La gimnasta estadounidense Katelyn Ohashi se convirtió en una sensación en internet cuando logró un 10 perfecto con una actuación que se hizo viral en enero.

Su rutina recibió todo tipo de elogios por la "pasión que contagiaba", su "frescura" y lo "divertido" que se veía lo estaba pasando.

Pero la alegría que transmitió en su actuación no mostró el difícil camino que le ha tocado recorrer en su vida.

Ohashi se proyectaba como una de las grandes estrellas de la gimnasia cuando en 2013 venció en un campeonato estadounidenses a su compatriota Simone Biles, multicampeona olímpica y mundial.

Pero una lesión en su espalda marcó el fin de su carrera en la élite.

Tras un tiempo de reflexión volvió a la gimnasia, pero fue en ese momento cuando comenzaron sus problemas por la forma en la que lucía su cuerpo.

"Trataba de entrenar pese al dolor y lloraba con cada vuelta que hacía", contó la gimnasta de 22 años.

"Un entrenador estaba molesto porque había engordado, me dijo que era por eso que me dolía".

"Como gimnastas nuestros cuerpos están constantemente expuestos con estas mallas diminutas. Eso me hacía sentir muy incómoda delante de un espejo".

"Me sentí incomoda regresando al gimnasio, como si todas las miradas se fijaban en mí. Odiaba tomarme fotos, odiaba todo sobre mí", aseguró.

"Incluso era difícil esta en mi casa. Mi mamá es súper flaca y luce súper saludable. A veces me decía, 'vamos a nadar', y yo le decía 'no voy a ponerme un traje de baño en frente de ti'".

Tipo de abuso

La imagen corporal está especificada por la Fundación de la Salud Mental como un "término que puede ser utilizado para describir cómo nosotros pensamos y sentimos sobre nuestro cuerpo".

En una encuesta llevada a cabo recientemente en Reino Unido entre 4.500 personas en edad adulta, un tercio reconoció haber sentido ansiedad sobre su aspecto corporal.

Ohashi, quien comenzó a hacer gimnasia a los 3 años, reconoció que los comentarios de otras personas la acomplejaron durante su adolescencia.

"Comienzas a normalizar situación porque eso es lo que sabes y creces alrededor de personas que se encuentran pasando por lo mismo, entonces se convierte en lo que debes esperar", dijo.

"Pero cuando doy una mirada hacia atrás, realmente pienso que fue una forma de abuso. Era algo común, especialmente en el mundo de élite".

Según ella, se encontraba "anormalmente flaca" cuando tenía 16 años.

"Junto a mis amigas creábamos bromas, más bien juegos de que no comeríamos porque no entendíamos lo que le estábamos haciendo a nuestros cuerpos y lo peligroso que eso puede ser".

Efectos catastróficos

Los entrenadores de gimnasia corren el riesgo de generar problemas sobre la imagen corporal de sus atletas al enfocarse demasiado en la apariencia como advierte la doctora Jill Owens, reconocida psicóloga de deporte y ejercicio.

"Puede ser mucho más complicado cuando la estética forma parte de uno de los aspectos del deporte, como en la gimnasia", explicó.


  • La rutina viral

"Los entrenadores en esos deportes tienen que ser más cuidadosos porque en el pasado han sido modalidades asociadas con cuerpos delgados y hay un elemento estético que se juzga".

"Debido a que el cuerpo es una parte integral del deporte, es vital que sea contemplado de manera positiva".

"Subconscientemente, si pensamos de forma negativa sobre eso, hay menos opciones de observarlo apropiadamente. Y eso en el deporte es desastroso".

"Puede incluso ser más grave que eso y observarlo de una forma poco saludable no comiendo lo suficiente o entrenando demasiado".

Expectativas sociales

Mientras las gimnastas sienten presión para estar flacas, hay otros deportes que requieren atletas más corpulentos.

Uno de ellos es el remo, donde quienes lo practican suelen ser personas de gran estatura con hombros sumamente musculosos.

Una característica con la que la medallista de plata olímpica, Vicky Thornley, no se sintió cómoda en un principio.

"Antes de iniciarme en remo quería ser modelo", contó. "Quería ser realmente flaca y no tener ningún tipo de músculo".

"Ahora me horroriza que pude haber pensado esas cosas. Nunca pensé en ese entonces que me gustaría ser más musculosa, que constantemente está tratando de aumentar la masa muscular".

"Me encanta cuando mis brazos se ven grandes y tengo una vena surgiendo de cualquier parte. Soy consciente que tal vez eso no sea atractivo para algunas personas, pero me hace sentir fuerte y con más poder cuando mi cuerpo está fuerte".

Superación

Ohashi experimentó un punto de inflexión con respecto a su imagen corporal.

Ocurrió cuando comenzó a estudiar en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), donde recientemente se graduó en estudios de género.

Al principio ella le comentó a su entrenador que no "quería ser otra vez alguien grande" porque asociaba esa etapa con miseria, pero al recibir el apoyo necesario pudo disfrutar nuevamente del éxito.

"Venir a la UCLA y haber sido persuadida para atender los servicios de psicología, además de estar rodeada de entrenadores y gente que antepone a los atletas al deporte mismo ha sido definitivamente crucial en mi crecimiento como persona y mi salud mental", reconoció.

"Ahora me gustaría hacer todo esto de potenciar a las mujeres".

"Todos los cuerpos son diferentes y no hay uno que sea perfecto debido a que hay constantemente tendencias".

"Sentirse cómoda con la única persona que realmente importa, tu misma, es algo que siempre tienes que buscar".

"Eres la única persona con la que cuentas y la única persona que está en tu piel el 100% del tiempo"

  • Artículo escrito por Becky Grey con entrevistas realizadas por Jo Currie, Emma Cook, Kate McKenna y Melissa Sharman.
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