Emiliano Vecchio, exjugador de Colo-Colo y Unión Española, confesó haber sufrido ludopatía, situación que lo llevó a perder cerca de $500.000 dólares. El actual futbolista del club Somisa de la Liga de San Nicolás detalló su adicción a los juegos de azar entre 2019 y 2022.

"Llegué a perder medio palo", confesó de entrada, en conversación con el canal de Youtube Sistema Joaco Santos. "Me encontré en un momento de mi vida en el cual me empecé a rodear de gente a la que le gustaba el casino y comencé a ir con muchísima frecuencia. En el 2022, me autoexcluí de todos los casinos. Con el tiempo se fue apagando y no fui nunca más. Es algo que a mí me marcó", profundizó.

Con 37 años, el argentino admitió que su peor momento se dio cuando era jugador del Santos de Brasil, justo antes de partir al Al Ittihad de Arabia Saudita. "Le decía a mi pareja: ‘Llego en un rato, a las 2 de la tarde, pero llegaba a las 10 de la noche’. Es el vicio más complejo de todos porque te lleva a la ruina", comentó.

"Terminas con depresión, te quedas sin familia, te quedas sin dinero, sin nada. Gracias a Dios tuve una persona en ese momento que me ayudó. Después se me fue apagando ese deseo y hoy en día lo canalizo por otro lado. Fueron tres años de mi vida que fueron muy complejos", agregó.

VIDEO | Emiliano Vecchio confiesa que sufrió ludopatía

"Iba todos los días al casino"

Por otro lado, Vecchio detalló que "estaba 7-8 horas, pagaba el ticket, salía, daba la vuelta y entraba de nuevo. Me decía: ‘No, pero yo gané toda esta plata. ¿Cómo me voy a ir ahora? Hoy lo fundo al casino’. Ganaba 50 mil dólares, salía del casino y volvía a entrar para perderlos, además de lo que había llevado. Es una locura".

"El vicio del casino es el peor. Tuve una persona que me ayudó. Decidí meterme en un grupo e ir de a poco para autoexcluirme. Con el tiempo pasó, pero es heavy. Es la primera vez que lo cuento", añadió.

El trasandino advirtió que desde el lado económico "estaba bien", pero que "pero a mí me pasaba que no veía a mis hijos y perdí todo, no te importa nada. Solamente te importa jugar, no te importa si tu hijo está enfermo, si tu mujer o tu mamá necesitan algo, no te importa".

"Lo único que te importa es ver esa bola 0cómo gira, cómo cae y jugar. Uno va a ese lugar y tiene tanta oscuridad, tanta energía pesada, negativa y, en realidad, uno va y se encuentra siempre con las mismas personas. Y no nos damos cuenta que estamos todos enfermos. Uno no da el brazo a torcer y no toma dimensión dónde está", expresó.

"En ese momento yo tenía una familia. Estábamos bien constituidos y yo tenía todo. Estoy hablando de la última etapa de Central. Era el 10 y capitán de Central, me querían Boca, River y todos los equipos. Yo entraba a la cancha y era el único momento que me olvidaba del casino. Mi mente se ponía en blanco y yo jugaba, pero yo sabía que estaba enfermo. Terminaba el partido y decía ‘la pucha, ahora me voy a ir al casino de nuevo’. Había algo dentro mío que me decía ‘no vayas’. Y terminaba yendo siempre. Iba todos los días"

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