Seguramente, los futboleros más antiguos recuerden el nombre de Marek Hamsik.

Reconocido por usar una "cresta" como peinado, el volante se convirtió en el jugador eslovaco más importante de su historia, siendo un nombre destacado durante el Mundial 2010 de Sudáfrica y en el Napoli, donde se consolidó como el futbolista con mayor cantidad de partidos disputados: 520, superando a leyendas como Giuseppe Bruscolotti (511), Antonio Juliano (505), entre otros.

En el cuadro italiano, jugó entre los años 2007 y 2019, consiguiendo dos Copa Italia y una Supercopa. Logró alzarse como el máximo goleador del club con 121 tantos (rompiendo la marca de Diego Armando Maradona con 115), pero después fue superado por el belga Dries Mertens en 2020 (148).

La nueva vida de Marek Hamsik, figura de Eslovaquia y Napoli

Actualmente retirado con 39 años, Hamsik se ha aventurado en la vida rural y la crianza de animales.

En su natal Eslovaquia, el exfutbolista dedica gran parte de su tiempo a las actividades agrícolas junto a su esposa Martina y sus tres hijos

En Badín construyeron una lujosa mansión con una cancha de fútbol, piscina, parques y otras atracciones. Pero la que más llama la atención es un "hotel de gallinas".

Es un pasatiempo relativamente nuevo para nosotros. Todo empezó en abril del 2023, durante la Pascua, cuando encargamos huevos para incubar, de los que más tarde nacieron pollitos. En ese tiempo logramos construir y amueblar un gallinero", dijo su esposa en diálogo con Sport24.sk.

"El gallinero está hecho a medida con todo lo que conlleva. Es más bien un hotel para gallinas, con calefacción y ventilación incorporadas, pero también con puertas automáticas que se abren por la mañana para que no tengamos que levantarnos a verlas”, agregó Hamsik.

En esa línea, comentaron que "intentamos hacer que las gallinas fueran felices y nosotros también. Hasta ahora tenemos 29 y ponen alrededor de dos docenas de huevos al día. Tenemos muchos y ya estoy pensando en abrir una tienda (entre risas)".

"Al principio nos preocupaba mucho la cría de pollos... No servían para nada porque al final soy yo quien los abre por la mañana, los cierra por la tarde y felizmente me encargo del gallinero”, sentenciaron.

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