Héctor Jona, árbitro nacional de la Primera División, entregó detalles del encontrón que vivió con el jugador de Huachipato, Kevin Altez, durante el partido entre el cuadro "acerero" y Cobresal por la fecha 16 de la Liga de Primera 2026.

Al minuto 85 del encuentro disputado en Talcahuano, el mediocampista se vio enfrascado en un áspero diálogo con el colegial y intentó propinarle un cabezazo, por lo que terminó siendo expulsado.

Posterior al cotejo, Jona publicó su informe arbitral, que fue compartido por el sitio oficial de la ANFP

En el escrito se describe que Altez fue "culpable" de una "conducta violenta" después de no estar de acuerdo con una decisión arbitral y que "reaccionó de manera desafiante".

Acto seguido, el documento señala que el uruguayo realizó un "movimiento brusco hacia adelante con su cabeza en dirección a mi rostro, en actitud intimidatoria, sin llegar a hacer contacto físico conmigo. En consecuencia, procedí a expulsarlo".

De esta manera, Altez espera el fallo del Tribunal de Disciplina, que podría suspenderlo desde cuatro a die partidos, según el Código de Procedimiento y Penalidades de la ANFP.

Esto consignó Héctor Jona en su informe arbitral

Ser culpable de conducta violenta; Tras una detención del juego dispuesta para resguardar la integridad física de dos jugadores de Cobresal que habían colisionado dentro de su área penal, varios jugadores del club Huachipato se acercaron a manifestar su desacuerdo con la decisión adoptada. Luego de recibir la explicación correspondiente, desistieron de sus reclamos y acataron la decisión arbitral. No obstante, el jugador N°30 de Huachipato persistió en su actitud de protesta, manteniendo reclamos y gestos de desaprobación pese a que la decisión ya había sido comunicada. Ante dicha situación, y con la finalidad expresa de poner término inmediato a las discusiones y evitar que la protesta continuara escalando, y restablecer el orden necesario para la reanudación del juego, me acerqué al jugador y le indiqué en forma enérgica y firme que la detención del juego obedecía a la necesidad de proteger la integridad física de los jugadores afectados. En ese contexto, quedando ambos frente a frente, el jugador reaccionó de manera desafiante, realizando un movimiento brusco hacia adelante con su cabeza en dirección a mi rostro, en actitud intimidatoria, sin llegar a hacer contacto físico conmigo. En consecuencia, procedí a expulsarlo.

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