La muerte de Josefa Cabalin Viveros provocó conmoción en los últimos días. Con apenas 16 años, la jugadora de Universidad de Concepción sufrió un fatal atropello cuando regresaba a su casa el pasado viernes, cerca de las 21:00 horas, en la comuna de Chiguayante, Región del Bíobío.
En medio de la noche y la lluvia, la futbolista se puso su capucha y audífonos. Escuchaba música. Alcanzó a enviarle un mensaje a su mamá por WhatsApp, avisándole que estaba por llegar, como era costumbre. Pero en una fracción de segundos, un tren de pasajeros la arrolló causándole la muerte. El vehículo era el Biotren que concurre en la zona, conocido como "El Corto Laja".
Su muerte caló hondo. La tristeza embargó a la parroquia San Pablo en una emotiva ceremonia, donde la despidieron familiares, amigos y cercanos del fútbol.
"Cuando era bebé, pateaba la pelota"
La pena sigue ahí, intacta. Pero Pablo Cabalín, padre de Josefa, acepta conversar unos minutos con Deportes 13. "Era una guerrera incansable. Vibraba con el fútbol", dice de entrada.
"Nos avisaron de inmediato porque iba con sus documentos, con su teléfono. Fuimos al lugar. Se realizó el procedimiento con el Servicio Médico Legal. Al día siguiente nos entregaron al cuerpo. Fue, por supuesto, un hecho inexplicable, fortuito, terrible, dramático, desagradable. Para nosotros como familia. Y para toda la comunidad", expresa.
Josefa comenzó su sueño de ser futbolista desde muy pequeña. "Cuando era bebé...cuando gateaba, pateaba la pelota", dice Pablo. Inició su etapa de formación en el club Fernández Vial. "Ella adoraba al equipo. Lo amaba. Era 'vialina' a concho. Era muy apasionada, intensa, la querían mucho en todos lados".
De ahí pasó a Universidad de Concepción, donde logró integrar el equipo Sub 16. "Ella era un deportista, desde siempre, toda la vida. Participó en patinaje y gimnasia artística, pero el fútbol fue su pasión desde siempre", indica.
Todos en la zona reconocían a Josefa. Y eso se pudo ver en el velorio y funeral. "Fue muy conmovedor, con mucha gente. Josefa era muy querida. Era una persona que irradiaba felicidad en todas partes, hacia todos lados.", manifiesta.
"Llegaron del Vial, de Huachipato, del 'Conce'. Recibimos saludos de Rangers de Talca, Lota Schwager, Deportes La Serena. Hasta de Bolivia, de muchos lugares. Tenía una pasión increíble por el fútbol. Amaba el fútbol. Deseaba ser futbolista profesional. Creo que en parte cumplió sus sueños", agrega.
El accidente
A las 20:55 horas del viernes 2 de octubre, la Empresa de Ferrocarriles del Estado (EFE) comunicó que el servicio de "Mercado a Laja se encuentra momentáneamente detenido". Pronto se supo que fue por el atropello de Josefa.
"Yo pienso que todo accidente es evitable, por supuesto. Si uno proyecta ideas, eventualmente, evitarlo es probable. Pero con toda la información que tenemos, siento que fue un trágico accidente. No culpo a nadie, no culpo al club", advierte Pablo.
"No creo que haya que buscar responsables. Es un accidente que me arrebata una parte importante de mi vida", añade.
Pablo Cabalin prefiere quedarse con el recuerdo de su hija, sobre todo en el lugar donde amaba estar: la cancha. "Vibraba con el fútbol. Le encantaba entrenar. Entrenaba de manera incansable. Era una guerrera incansable. La golpeaban y se paraba", afirma.
"Yo creo que se lo transmitía a los demás. Era una apasionada por el fútbol. Todo giraba en torno al fútbol y estaba convencida que iba a ser jugadora profesional", añade.
Pablo revela que Josefa era fanática de Cristiano Ronaldo por su "disciplina y entrega". "Tenía un conocimiento bien profundo del fútbol. Siempre jugaba con la gente. Les decía: 'dime un jugador de fútbol con la letra A, con la letra B, con la letra C. Siempre estaba en eso", concluye.