El ex tenista argentino Guillermo Pérez Roldán y ex entrenador de Nicolás Massú en su época de jugador contó, en una entrevista publicada este lunes, que sufrió abusos físicos como latigazos o incluso que lo obligaran a meter su cabeza al inodoro por parte de su padre cuando además se desempeñaba como entrenador en sus primeros años en el circuito.

El ex 13 del mundo y ganador de nueve título individuales conversó con La Nación de Argentina y relató la traumática experiencia que vivió cuando tuvo a su padre como técnico.

“Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre, simplemente eso. Me da mucha pena: fue tan bueno en lo que creó, fue un sistema que funcionó, debería haber sido Gardel y descargaba sobre mí una, no sé si exigencia, pero perdí un padre. Hubiese preferido, desde ese lado, que él fuera un gran profesor de tenis y yo un buen abogado, no sé. Es una parte negra”, dijo.

“Sufrí el maltrato físico. Todos sabían. La cosa fue conmigo. Y con mi hermana al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, mi hermana pasó a un segundo plano. Tengo que decir que fue un técnico de la puta que lo parió de bueno, pero un padre de mierda. No podía ser que ganar un partido era un alivio y en determinados momentos, en vez de poder disfrutar a los 19 años, ya no di más. Le dije: ‘Seguí por tu camino, cuando te necesite técnicamente te llamo. Comprate un campo, andá a los caballos, qué se yo, pero déjame tranquilo’, relató.

“Todo el mérito tenístico se lo doy a mi papá, porque creó un diccionario de lo que había que hacer, pero yo me estoy refiriendo a la parte familiar. ¡Qué sé yo! Un año gané tres torneos de ATP, en el ’87, ¡era junior, tenía 17 años! Después de ganar Buenos Aires me voy a Itaparica, en la primera ronda me toca un muchacho que se llama Tore Mainecke, jugué en otra superficie, venía de una que era súper lenta, hacía un calor, perdí y [después del partido] se subió a la cama y me empezó a cagar a latigazos porque decía que no me había movido bien. No puede ser. Cosas así, groseras”, agregó.

El ex tenista explicó además que tuvo problemas de dinero con su padre y eso sentenció su distanciamiento definitivo que los tiene actualmente sin contacto. “Mientras esté en vida espero que alguna vez podamos acercarnos, porque al final de todo es mi padre”, expresó.

“Si yo te contara realmente las cosas fuertes, como perder un partido, entrar en una habitación y que te peguen una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y yo las corría todas, eh. O que te metan la cabeza en un baño o que te agarren a cintazos arriba de una cama. O un robo de cuatro o cinco millones de dólares. Todo lo que gané jugando al tenis, al otro día no lo tenía. Mi vieja y mi viejo firmaron para sacarme la plata de mis cuentas”,  aseguró al medio argentino.

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