A esta hora, la sala del Senado vota el informe de las indicaciones aprobadas en relación a reforma de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas en Chile.

El proyecto cumple más de diez años de tramitación. La iniciativa se retomó durante este Gobierno, considerando que data deel 2016 (fue presentado en 2015 por el actual senador, Matías Walker).

En estos momentos, está con discusión inmediata, lo que permitiría que el proyecto pase a la Cámara de Diputados (tercer trámite) para la aprobación. La jornada de este miércoles es clave, ya que podría ser uno de los pasos finales para un proceso que no ha estado exento de polémicas, sobre todo por la mediación de algunos clubes clubes del fútbol chileno para quitarle continuidad a su discusión.

Una muestra de ello fue la reciente carta enviada a El Mercurio por parte de Universidad Católica, Coquimbo Unido y Palestino, en la que aseguraron que la ley se transformó en una "reforma estructural" del fútbol chileno sin haber diálogo entre quienes administran los clubes.

“El proyecto ya no se limita a perfeccionar la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales. Ahora redefine la estructura completa del fútbol profesional y de las selecciones nacionales”, indica la misiva, publicada el pasado 26 de febrero de 2026.

Los principales ejes de la reforma a la Ley de Sociedades Anónimas

  • Separar definitivamente la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP) y la Federación de Fútbol de Chile (FFCh).
  • Terminar con la multipropiedad, es decir, un mismo empresario o grupo empresarial no podrá ser propietario o controlador de varios clubes simultáneamente.
  • Regular a los representantes. Que los agentes de jugadores no puedan participar en la administración de los clubes ni en su propiedad.
  • Reforzar los mecanismos de control por parte del Estado y abrir espacios para que socios e hinchas tengan incidencia en la propiedad.
  • Entregarle más atribuciones a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) para fiscalizar posibles delitos económicos. Esto tiene como principal objetivo derogar el "fútbol escritorio" y que los torneos no se definan fuera de la cancha.
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