No cabe duda que el Mundial de Catar 2022 ya capta la atención de miles de personas alrededor del planeta.

El evento que reúne a las mejores selecciones del planeta cada cuatro años concita una gran expectativa y, por lo mismo, los amantes del fútbol no quieren perderse ni un solo detalle.

En ese contexto, Ángela y D. Alexander, una pareja argentina, decidieron establecer una serie de normas legales en el marco de la realización del Mundial.

A través de un contrato firmado, se dio cuenta de que “en el mes de noviembre está previsto que comience el Mundial de Fútbol de Catar 2022. D. Alexander tiene unas ganas terribles de ver la más importante, electrizante y emocionante de las competiciones futboleras que existen”.

Por lo mismo, acordaron que “doña Ángela se compromete a no importunar a D. Alexander cuando éste quiera ver un partido de fútbol. Da igual que se trate de Catar-Senegal o de cualquier otro encuentro sospechoso de ser soporífero, aburrido o no decisivo”.

“Los días que dura el Mundial, siempre que D. Alexander así lo desee, el fútbol tendrá prioridad absoluta indiscutible sobre cualquier otra programación”, añadieron, también estableciendo que “durante la retransmisión del partido no se admitirán quejas, lloriqueos ni caras de aburrimiento”.

A su vez, se indicó que “doña Ángela debe de aguantar y todos y cada uno de los comentarios y/o explicaciones que D. Alexander crea oportuno dar, sin tener en cuenta la duración, veracidad o importancia de los mismos. Estos pueden ser de diversa índole, tales como recordatorios de goles antológicos de Mundiales anteriores, explicación del fuera de juego, uso del VAR y un larguísimo etcétera”.

“Si Cristiano Ronaldo mete gol, es obligatorio gritar ‘SIIUUUUUU’. Esto se aplica a todos y cada uno de los goles que marque el ‘Bicho’, complementaron, afirmando que en caso de que Argentina “gane el Mundial de Fútbol, doña Ángela permitirá que D. Alexander enmarque y cuelgue en la columna del salón una foto de Lionel Andrés Messi alzando la Copa del Mundo. Ésta será de absoluta y libre elección de D. Alexander y permanecerá en ese lugar como ícono de culto tanto tiempo como él considere oportuno”.

Ambos firmaron.

 

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