Autos de lujo, casas, dinero en efectivo e incluso cirugías. Las llamadas rifas de famosos se han transformado en un fenómeno masivo en redes sociales, donde miles de personas compran “tickets” con la promesa de ganar premios millonarios.
Pero detrás de esta oferta, expertos advierten un problema: operan en una zona gris, con escasa regulación y múltiples cuestionamientos.
Reportajes T13 entregó más detalles sobre el tema.
¿Cómo funcionan estas rifas?
El mecanismo e simple: Una figura pública promociona el sorteo para que los usuarios compren los tickets (o productos asociados).
Cada compra entrega un número para participar y, posteriormente, se realiza un sorteo para definir al ganador.
En algunos casos, incluso se utilizan dinámicas indirectas, como la compra de merchandising o contenido digital para acceder al concurso.
¿Cuál es la problemática?
Rifas de famosos: millonarias y... ¿legales?
Aunque se presentan como oportunidades para los seguidores, en la práctica estos sorteos pueden generar ingresos muy elevados.
Por ejemplo, una rifa masiva puede vender decenas de miles de tickets, alcanzando recaudaciones de cientos de millones de pesos.
Esto ha llevado a que muchos expertos los consideren más bien modelos de negocio lucrativos que simples concursos.
¿Por qué están en una “zona gris”?
El principal problema de estas rifas de famosos es legal.
En Chile, los juegos de azar están regulados y solo pueden ser organizados por entidades autorizadas, como:
- Casinos
- Loterías
- Instituciones con fines benéficos
“Estas son apuestas que son irregulares en el derecho chileno. Las apuestas regulares se hacen en el casino, en la lotería, con estas personas que son jurídicas y que perciben fines no lucrativos y de beneficencia, pero las demás apuestas y las demás rifas son ilegales”, explicó el académico de Derecho Civil de la Universidad del Desarrollo, Juan Contardo.
En cambio, cuando una persona, como un influencer o famoso (Naya Fácil o Arturo Vidal), organiza rifas con fines de lucro, queda fuera de ese marco legal.
Aun así, estas prácticas se vuelven cada vez más "masivas" debido a lo difícil que resulta fiscalizarlas.
“A pesar de que son ilegales y que son prácticamente imposible fiscalizarlas, la gente más bien confía en la buena voluntad de quien recibe la apuesta que, si en el caso de que se gane la apuesta… se termine cumpliendo“, añadió Contardo.
Eso sí, no todas las rifas funcionan igual.
Algunas son organizadas directamente por influencers, mientras que otras, como en el caso de figuras públicas, se estructuran a través de empresas, donde el famoso actúa como rostro.
Aun así, ambas modalidades siguen bajo la lupa.
Un fenómeno en expansión, aún sin regulación clara, donde el negocio, la fama y la fiscalización tributaria comienzan a cruzarse, y donde el Servicio de Impuestos Internos ya advirtió que no sólo importa quién organiza, sino también quién gana y qué hace después con ese premio, mientras incluso hay personas que quedan fuera sin lograr participar ni poder reclamar su dinero.