Croacia y Serbia, dos selecciones balcánicas presentes en el Mundial de Catar 2022, probablemente llaman la atención en este lado del planeta por los apellidos de sus jugadores.

Y es que, en la mayoría de los casos, acaban en -ic y -ć’, lo que se puede explicar por la influencia de la cultura eslava.

El origen familiar también es clave para este tipo de apellidos: los patronímicos. Este concepto, según define la Real Academia Española (RAE), es el nombre propio de una persona “que deriva del de su padre o de otro antecesor masculino, y que originalmente indicaba su filiación o pertenencia un linaje”. 

Ejemplos en el mundo hay muchos: Martínez, de Martín, Mijailóvich, de Mijaíl o MacDonald, de Donald.

En el caso de Croacia y Serbia, la terminación “ic” apunta justamente a esta teoría. Según su significado en el idioma eslavo, así se conoce a un “hijo de”. Por ejemplo, apellidos como Ivanovic podrían ser “hijo o hija de Iván”.

Destacar que esta forma de apellidos no es exclusiva de Croacia o Serbia. En territorios de Rusia también se aplica este concepto, el cual ha cobrado mucha relevancia a lo largo de la historia.

En nuestro país lo podemos encontrar en muchos apellidos de origen español; como González (Gonzalo), Martínez (Martín) o Ramírez (Ramiro).

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