Fue en 2016, mientras atravezaba el paso John Gardner en Torres del Paine, cuando Felipe Escalona tuvo un accidente que lo puso al borde de la muerte. “Estuve cerca de morir congelado, pero unos sherpas magallánicos me rescataron”, recuerda desde Nueva York, donde está viviendo desde hace un mes. En ese tiempo él era fiscal de una inmobiliaria chilena (Vidanueva) y tras el incidente decidió cambiar de rubro.

“Pensé que era una locura trabajar para grandes empresarios inmobiliarios. Yo estudié en el Instituto Nacional, luego en la Universidad de Chile. Soy de Puente Alto, mi herencia es cero. Entonces decidí hacer algo diferente y se me ocurrió armar un negocio con la naturaleza. Me fui a Puerto Varas, intenté invertir en parcelaciones. Vi proyectos de 5 mil metros, donde nadie construía y había mucha deforestación para abrir caminos. Pero me di cuenta de algo: la gente compraba y a los pocos años el valor del terreno subía”, complementa.

Ahí se le ocurrió idear un negocio de venta de grandes paños, enfocado en el cuidado de la naturaleza y en el aumento de la plusvalía. A finales de 2017 compró 500 hectáreas en Aysén, las dividió en 50 terrenos y las puso en venta. Éxito total. “Hice un reglamento de copropiedad donde prohibí que se subdividieran los paños. La obligación era no hacer cercos y romper el esquema. Vendí predios de 10 hectáreas en $ 9,9 millones. Todo en 45 días”.

Con eso en mente siguió creciendo. Hasta ahora, ha adquirido más de 6 mil hectáreas en el sur de Chile y ha atraído a inversionistas, profesionales y conservacionistas de todas partes del mundo.

Eso sí, sabe que forma parte de un rubro polémico. “Queremos diferenciarnos de toda la cantidad de cosas que se están haciendo mal: parcelaciones que están destruyendo la naturaleza, que presentan miles de loteos donde nadie vive. El daño que se ha hecho es real. Por eso nuestra propuesta es de conservación y vinculación con comunidades”.

Y agrega: “En ninguno de nuestros lotes se ha construido una casa jamás. Eso sí, no está prohibido, hasta ahora hemos autorizado entre el 2% a 5% de la superficie para construir”.

La notaría mundial

Fue por un error. Pero fue, quizás, el mejor error de su vida. En una de sus campañas para vender terrenos, Felipe Escalona publicó una publicidad en Facebook que decía: “Compra la hectárea por 1 millón de pesos”.

“No me di cuenta, no sé qué apreté, pero activé el aviso para Alemania y no para Chile”, recuerda Escalona. “Me empezaron a escribir alemanes quienes entendieron de la publicidad que costaba 1 millón de euros el lote. Les corregí en todos los casos, pero me di cuenta que el interés era grande”.

Pero  Escalona se encontró con un obstáculo: “Chile tiene un sistema registral y normativo para vender propiedades que es absurdo. No puedes adquirir un activo inmobiliario si no tienes RUT. Imagínate decirle al alemán que me mandara un poder para sacarle RUT, luego firmar una compraventa, mandar la plata y después, a los seis meses, devolverle un papelito desde Aysén para decirle que estaba listo el proceso. Era demasiado rústico”.

Entonces, decidió inventar fórmulas legales para armar una solución. “Llegué a trabajar con Baker & McKenzie, uno de los estudios jurídicos más grandes del mundo. Juntos creamos un diseño que bauticé como la ‘notaría mundial’, en que ellos certifican que lo que yo estoy haciendo es verdad. Lo que hacemos es transferir una sociedad que tiene una propiedad adentro. La transferencia es bajo la ley de Estados Unidos”.

Pero para eso, necesitaba trasladarse a Estados Unidos y abrir una oficina allá. Primero se fue a Miami, pero se dio cuenta que no había interés. Entonces se trasladó a Nueva York. Llegó hace un mes y ya se ha reunido con decenas de personas interesadas. ¿Cuál es su perfil? Escalona dice que la mayoría son “profesionales muy exitosos”. “Acá hay un interés muy grande de transformar las cosas en negocio. También hay una visión de que Latinoamérica tiene que aportar”, complementa.

Y no solo son personas naturales las interesadas, sino también compañías privadas. “Estamos en conversaciones con empresas que quieren dejar parques para sus trabajadores, para tener un legado propio de protección. Eso en Chile no se ve”.

NASA y Keanu Reeves

Producto de la internacionalización del negocio, este jueves debutaron con su nueva marca: de Activo Austral pasaron a The Real Eco State. “Hay un interés internacional por proteger la Patagonia. Ese interés está dado por el calentamiento global y las acciones para neutralizarlo”, explica Escalona. 

Ese interés por la Patagonia viene incluso de la NASA, con quienes están trabajando en un proyecto llamado GEDI. ¿De qué se trata? En simple, están validando datos de un satélite de la agencia espacial norteamericana que mide el secuestro de CO2 en distintos terrenos. “La idea es que nuestra investigación, que es mucho más específica, pueda validar la información de la NASA. Estamos ayudando a mejorar su modelo matemático”.

Mi propósito fue conservar la naturaleza y terminó siendo el negocio más próspero que he hecho en mi vida. He podido trabajar con la NASA y me han invitado a juntarme con actores de Hollywood que quieren aportar a la fundación. Gente como Keanu Reeves nos han ofrecido presentarnos”.

“Con Leonardo di Caprio no he llegado a tener una persona cerca de él. De hecho, en un principio, cuando me imaginaba una publicidad de The Real Eco State, pensé en la voz de él, pero acá me dijeron que era mejor con Keanu Reeves”.

Y concluye: “Estoy en el negocio de democratizar la conservación porque no podemos depender de los grandes empresarios. Yo no sé si Sebastián Piñera terminará dejando Tancauco como un legado o anda buscando petróleo escondido. Esto de depender de los grandes millonarios y su benevolencia y filantropía para salvar el planeta es super peligroso”.

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