Fue en Rapel, en plena pandemia, cuando Daniela Steffens y su marido Felipe Espínola decidieron desarrollar un negocio de diseño y fabricación de palas de pádel

Vimos este boom a nivel micro y dijimos ‘aquí hay algo’”, comenta Steffens, ingeniera comercial PUC. 

En ese entonces, recuerda, la oferta de artículos para este deporte era escasa y cara. Ese factor los empujó a que comenzaran a traer muestras de palas. El proyecto se concretó dos años después, en mayo de 2022. Bautizaron a la empresa como Báton, palabra del francés que en español significa bastón. “Queremos ser un bastón, un apoyo al desarrollo del pádel”, comenta Steffens.

“Nos dedicamos mucho tiempo al estudio de estas (palas) antes de lanzarlas, trajimos muchísimas muestras que testeamos, las probamos antes de lanzarlas a la venta”.

Actualmente Báton se enfoca principalmente en vender palas de pádel, las cuales se diseñan en suelo nacional pero su confección es en el extranjero, especificamente en China y Pakistán.

Subiendo a la ola

Desde 2020 ha aumentado 300% aproximadamente la práctica de este deporte y la Federación de Pádel de Chile estima que existen cerca de 50 mil jugadores activos a lo largo del territorio nacional. 

Esta tendencia ha generado que muchas canchas de tenis desaparezcan para levantar jaulas de pádel. ¿La razón? Son más pequeñas y para los clubes son más rentables por metro cuadrado. En el verano, la mayoría de los balnearios nacionales tienen recintos para esta disciplina y gran parte de ellos están copados.

Crecimiento del 50%

Steffens -que tiene un magister en Gestión Pública por la London School of Economics y trabajó dos años en el ministerio de Educación durante el primer gobierno de Sebastián Piñera- ya había emprendido con un negocio de decoración (el cual sigue activo).

Espínola, por otro lado, siempre se ha dedicado al negocio financiero: actualmente es socio de Cameron Partners, una administradora de fondos de renta inmobiliaria. A pesar de que ambos son fundadores del proyecto, Steffens es quien se dedica 100% a la marca. En octubre de 2022 se sumó el publicista Sebastián Nina al emprendimiento. 

El puntapié inicial lo dieron con US$ 75.000 y su crecimiento mensual en promedio ha sido del 35%. En cuanto a la facturación anual de Báton es de US$ 143.500. El Ebitda de la empresa desde el inicio de sus actividades ha tenido un crecimiento de un 50%. Para Steffens el éxito es debido al análisis riguroso que realizaron previo a lanzar sus primeros productos. “Hicimos un estudio súper serio antes de partir”, comenta la fundadora.

En palabras de la ingeniera comercial, un pilar de esta marca es democratizar el acceso a los implementos para jugar pádel, dado que “aún es un deporte de élite”. Ante esto se han planteado el desafío de llegar al mercado con productos de buena calidad y accesible al mercado. Sus palas más baratas son las de niño, que cuestan $ 98.990, y las más caras son las de adulto, que alcanzan el valor de $ 189.990. 

Al ser consultados por las diferencias que tienen sus productos en comparación con otros de menor valor en el mercado, señalan que la calidad y durabilidad de sus materiales es la principal característica. Además, agregan que dentro de la gama media-alta el precio está en un “rango inferior en relación a líneas de palas similares de marcas reconocidas”.

La brecha de género también ha sido un aspecto que han considerado a la hora de confeccionar las palas, donde determinadas características han potenciado las ventas entre las mujeres, ocupando un amplio porcentaje de su clientela. Según los datos entregados por Báton, el 40% de las ventas han sido realizadas por el género femenino.  

Los productos son comercializados por su página web y mediante tiendas de retail donde se destacan Mercadolibre, Falabella, Pádel Shop y Conecta Store. Otra forma que utilizan para distribuirlas es mediante representantes, que pueden ser jugadores y profesores que promocionan las palas, los cuales denominan como “Legión Báton”.

La marca ya distribuye sus productos a lo largo de todo Chile; sin embargo, tienen pensado comenzar a explorar el mercado extranjero mediante empresas de distribución.

ZEALPADEL es una iniciativa similar que también se dedica a la importación de palas de pádel desde China. El emprendimiento ideado por Francois Pouzet, Cristian Covarrubias y Cristobal Venegas nace conceptualmente en 2021 pero es octubre de 2022 cuando concretan el proyecto.

Producto del éxito que tuvieron con su primera importación, en diciembre de 2022 decidieron realizar un segundo encargo para seguir impulsando su marca. Pouzet comenta que “el pádel es todo un fenómeno, un deporte que ha tenido un crecimiento exponencial desde el 2020 hasta la fecha, principalmente por la pandemia”. Según cuenta su estrategia se orienta fuertemente en el ecommerce. Además, agregan que acaban de entrar en un club de pádel en La Serena llamado “Padel Experience”.

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