“Van a votar a favor, pero muchos no votarían de esa manera si, a diferencia de lo que hicieron en campaña, hoy -no después, cuando ya no haya nada que hacer- nos dijeran de verdad los recortes sociales que vienen producto de la reforma”. Así lo planteó el exministro de Hacienda, Nicolás Grau, a propósito del proyecto de ley de reconstrucción y reactivación nacional que se pondrá a discusión en la Sala del Senado la tarde de este miércoles.

En una carta publicada en El Mercurio, el también extitular de Economía expuso sus dudas sobre las implicancias fiscales de que avance la iniciativa, que entre sus puntos principales considera la rebaja al impuesto corporativo de 27% a 23%.

“Habiendo tramitado una ley de Presupuesto, estoy seguro de que hay información que ya tiene el Ministerio de Hacienda y que cambiaría muchos votos si se diera a conocer: ¿cuánto van a reducir el gasto social los próximos tres años para compensar los miles de millones de dólares que su informe financiero reconoce perderán producto de la reforma?”, escribió.

Y, en la misma lógica, se preguntó: “¿Hubiera aceptado el PDG un acuerdo político de US$ 100 millones en beneficio para la clase media si hubieran conocido qué beneficios se van a recortar solo en 2027 para compensar la caída en los ingresos por US$ 1.000 millones que reconoce el informe financiero (10 veces el valor de su acuerdo)?”.

El economista recordó que el Presupuesto 2026 se aprobó con un aumento de US$ 1.000 millones para salud. “¿Cuánto sería la variación en el presupuesto de salud 2027 con y sin megarreforma?”, insistió.

En la misiva Grau rebatió temas que han estado en el debate y expuso que la productividad se estancó incluso antes de 2010, que el Imacec tuvo un “quiebre” en su tasa de crecimiento mensual durante 2012 y la inversión perdió dinamismo antes de 2014. “A pesar de todo esto, la megarreforma se funda en el mito de que la economía chilena perdió dinamismo con Bachelet, producto de su reforma tributaria de 2014, dijo.

Otro punto que puso en la mesa fue el hecho de que “diversos académicos han dicho que la mejor evidencia mundial muestra un efecto limitado en crecimiento de reducciones al impuesto corporativo. Incluso un metaanálisis reciente concluye que el efecto promedio es nulo”.

El mismo Manuel Marfán, recordó, “ofreció un espacio técnico para mejorar la reforma, para encontrar un mejor diseño tributario que la ley vigente, pero minimizando el efecto en la recaudación fiscal. Su ofrecimiento no fue considerado”.

A su juicio, “no hay, al menos desde el 90 a la fecha, una reforma tributaria con tan poco acuerdo técnico y político”.

Y junto con sostener que la reforma se va a aprobar, afirmó que luego habrá semanas y meses “en que cada nueva inversión se va a celebrar como la prueba irrefutable del éxito de la reforma. Nunca se dirá si, por ejemplo, ese proyecto ya estaba en el catastro de bienes de capitales (que informa los proyectos ya programados por los directorios de las empresas y que está hace tiempo en cifras récord)”.

Incluso, reparó en que por estos días “se celebra” que Bank of America pronostica un crecimiento de 3% para 2027 en caso de que se apruebe la reforma. “No se advierte que sin reforma ya estábamos creciendo sobre el 2,5% promedio entre 2024 y 2025 (cerca de 3% si miramos el PIB no minero), y que en 2027 deberíamos recuperar parte del crecimiento que no vamos a tener en 2026”, afirmó.

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