Un ánimo distinto se dio la jornada de este viernes en el mundo político en torno a un eventual aplazamiento de las elecciones de alcaldes, constituyentes, gobernadores y concejales programadas para el 10 y 11 de abril.

Si días atrás estaba sobre la mesa la insistencia del mundo científico -como del Colegio Médico-, la disposición de los partidos políticos era continuar con el cronograma electoral; no obstante, esta vez hubo una mayor apertura de ciertos sectores.

En todo caso, estas elecciones ya sufrieron una modificación. En principio, los comicios municipales estaban planificados para el pasado 25 de octubre; sin embargo, el entonces inicio de la pandemia del coronavirus obligó a postergar esa fecha.

Y esta jornada las presiones aumentaron con mayor fuerza.

Primero, el exministro de Salud Jaime Mañalich planteó en El Mercurio que hay factores suficientes para tomar la decisión de postergar las elecciones. Sus dichos causaron incomodidad en la centroderecha sobre todo en momentos en que su sucesor y actual ministro de la materia, Enrique París, ha recalcado que no opinará públicamente al respecto y que su recomendación la dará al propio Presidente Sebastián Piñera.

Segundo, el Minsal dio a conocer las nuevas cifras de contagios en el país: 7.626 casos nuevos, los números más altos desde que comenzó la crisis sanitaria.

En el gobierno, en tanto, el ánimo hasta ahora ha sido claro: no postergar la elección dadas las consecuencias que conllevaría la decisión. Eso sí, las autoridades han recalcado que, en caso de que los comicios se posterguen, la única razón para hacerlo será sanitaria.

“Entiendo la preocupación del doctor Mañalich; entiendo la preocupación de la doctora Izkia Siches, pero ahora nosotros, por lo que vemos, el trabajo que estamos haciendo es para que las elecciones sean el 10 y el 11 de abril”, dijo el vocero de Gobierno, Jaime Bellolio, durante esta jornada, en Tele13 Radio.

¿Cuáles son las consecuencias que podrían generarse? De partida, los alcaldes que van a reelección ya están suspendidos de sus cargos desde el 10 de marzo pasado, la pregunta entonces es qué ocurriría en esos casos.

Otra preocupación latente de los partidos políticos son los dineros de campaña, que empezó oficialmente el pasado 12 de marzo. De hecho, colectividades como RN ya han tomado contacto con el Servel para temas logísticos al respecto.

Los candidatos, por su parte, han transmitido a sus partidos lo complejo que sería postergar una elección cuya campaña está en marcha, con todo lo que eso implica: trabajo de equipo y gastos monetarios.

La razón que pesa transversalmente es que este nutrido cronograma electoral de 2021 tendría que sufrir modificaciones en su totalidad. “Se debe contemplar todo el tren electoral democrático; todo el proceso o el tren de participación democrática del año”, recalcó este viernes el ministro del Interior, Rodrigo Delgado.

Desde Palacio se comunicaron con algunos presidentes de los partidos para sondear la situación; sin embargo, en Chile Vamos afirman que la decisión se deberá tomar la próxima semana. Días anteriores, el presidente de RN, Rafael Prohens, había señalado que este lunes el conglomerado debiese zanjar el tema con el gobierno.

Para una eventual postergación de los comicios, se necesita una reforma constitucional aprobada por el Congreso; esa iniciativa deberá ser tramitada con premura -la primera semana de abril es distrital- y con amplio acuerdo político, como lo han recalcado.

La fecha a la que se podría postergar la elección también ha sido tema al interior de los partidos. La mayoría recalca que no vale la pena retrasarla dos semanas. “Si seguimos hablando de modificar dos, tres o cuatro meses las próximas elecciones, lo que hay que hacer es correr todo el cronograma electoral incluido el presidencial”, señaló el jefe de bancada de la UDI, Juan Antonio Coloma, desde el Congreso, poniendo un punto sobre el tema: la dificultad que esa decisión incluso podría significar para el mandato presidencial de Sebastián Piñera.

“Si esto sigue, o tenemos eventos similares en el futuro, tendremos que prolongar por ejemplo, a fin de año, el mandato del Presidente Piñera, y eso es insostenible. De hecho, él tiene parte de la responsabilidad de lo que está pasando hoy por no tomar medidas que muchos les hemos señalado y expertos les han señalado con anticipación”, sostuvo el diputado Jaime Mulet, presidente de la Federación Regionalista Verde Social (FRVS).

Justamente en Chile Vamos y en el gobierno, al afirmar que la elección no se postergaría solo en dos semanas ni dos meses, como sugirió Mañalich -por riesgo de que la inmunidad no llegue según lo pronosticado-, los comicios podrían ser realizados en seis meses más, lo que inevitablemente atrasaría el cambio de mando del 11 de marzo de 2022.

El análisis incluso es más profundo y algunos la concentran en la figura de Piñera y su baja evaluación ciudadana, sobre todos los efectos post estallido social.

En ese sentido, en Chile Vamos enfatizan en que la decisión, al ser tomada, debe ser expuesta ante la ciudadanía con todos los costos que ello conllevaría.

La presión de los candidatos presidenciales

“La prioridad número uno, número dos y número tres es la salud de las personas, la salud de los chilenos y las chilenas y, por lo tanto, tomemos todas las medidas necesarias. Si es necesario postergar la elección, que se postergue, siempre con criterios sanitarios”, dijo el candidato presidencial de RN y el PRI, Mario Desbordes.

El presidenciable de Evópoli, Ignacio Briones, por su parte, hizo un llamado a respetar y confiar en la estrategia sanitaria de la comunidad científica, médica y de las autoridades.

“Las próximas elecciones son un evento muy esperado y muy importante, pero más importante es cuidar la salud y vivimos un momento difícil a nivel de la pandemia. Con todo, la decisión de si postergar o no las próximas elecciones no debe ser una decisión política sino médica, basada en criterios de salud, confiando en la comunidad médica y científica”, señaló el exministro.

Horas antes, en todo caso, la candidata del Partido Socialista, Paula Narváez, había hecho un llamado explícito a postergar las elecciones.

“Frente a la crítica situación de la pandemia, el llamado que hago es a la unidad tras el objetivo más importante. Salvar vidas, frenando contagios y apoyando económicamente a las familias. En este contexto, lo razonable es posponer las elecciones del mes de abril”, fue el mensaje que difundió la exministra.

Por otra parte, el abanderado del PPD, Heraldo Muñoz, enfatizó en la importancia que tiene igualmente esta elección.

“Le pido al gobierno que extreme las medidas sanitarias para tener un proceso participativo y seguro el 10 y 11 de abril. Debemos escuchar a los expertos, a la ciencia, los datos; eso debe guiarnos a la mantención de la fecha de la elección o su eventual postergación, no una decisión política; una decisión de expertos y de científicos que guíe la decisión política y, al mismo tiempo, debemos cuidar nuestra democracia y el proceso constituyente y las elecciones de los gobiernos locales, eso es igualmente importante, mantengamos la prudencia en este momento tan difícil para la ciudadanía”, aseguró Muñoz.

La presión de los candidatos presidenciales -sobre todo de Chile Vamos-, asimismo, también es un factor político que se considera en el oficialismo. Si la semana pasada la DC, PPD y Chile Vamos se oponían directamente a aplazar las elecciones, esta vez su apertura podría generar finalmente que la elección se posponga. Sobre todo, dicen, si este fin de semana los casos se mantienen o aumentan. 

Este lunes, en ese sentido, dicen, será crucial para zanjar el tema, pues solo restarían doce días para los comicios.

Publicidad