Para miles de empresas chilenas existe un período, entre la emisión de una factura y la entrada efectiva de esos recursos a caja, que puede transformarse en una fuente relevante de riesgo financiero.

Según la plataforma financiera Duemint, durante el último año, el atraso en el pago de facturas evidenció un deterioro significativo, registrando demoras que superan los 21 días promedio, e involucrando a casi la totalidad de las compañías. 

Esta brecha entre la venta de un producto o servicio y la recepción efectiva del dinero expone a las pymes a severos problemas de liquidez, dificultando el cumplimiento de sus compromisos operacionales básicos e incluso arriesgando la viabilidad final de la empresa.

Brechas de conocimiento y baja aplicación de medidas de resguardo

A pesar del alto porcentaje de empresas que utiliza algún producto bancario estándar, la falta de información respecto a herramientas de protección patrimonial limita su uso estratégico. 

De acuerdo con datos de ORSAN Seguros, menos del cinco por ciento del universo potencial de firmas cuenta actualmente con pólizas de seguro de crédito en el país. Aunque más del 90% de las Pymes conoce algún producto bancario, un estudio de la CMF y CAF revela que la mayoría se limita al uso de herramientas tradicionales —como préstamos o sobregiros— en lugar de instrumentos para proteger sus ventas como el factoring o las pólizas de crédito. 

Al respecto, el gerente comercial de Crédito de ORSAN Seguros, Sebastián Navarrete afirmó que "muchas empresas conocen las alternativas que tienen para financiar su operación, pero hay menos conocimiento sobre las herramientas para proteger sus ventas. Una venta a crédito sigue representando un riesgo hasta que el dinero efectivamente ingresa a caja, y ese riesgo puede ser especialmente relevante para una pyme". 

Estrategias concretas para resguardar tu pyme de las cuentas por cobrar

Para contrarrestar el impacto de la morosidad y resguardar la estabilidad operativa, los especialistas sugieren aplicar un conjunto de medidas preventivas clave:

  • Evaluación rigurosa de clientes: Analizar el comportamiento histórico de pago y la capacidad financiera del comprador antes de otorgar un crédito.

  • Diversificación de la cartera: Disminuir la dependencia comercial de un número reducido de clientes para evitar que un no pago individual desestabilice el negocio.

  • Cobertura y seguros: Considerar instrumentos como el seguro de crédito para proteger el flujo de caja ante eventuales insolvencias o deudas no saldadas.

  • Control y seguimiento continuo: Monitorear permanentemente las fechas de vencimiento de las facturas y actuar con rapidez ante los primeros indicios de retraso.

En este contexto, el desafío para las Pymes no pasa solo por financiar su crecimiento, sino también por gestionar mejor el riesgo, anticiparse a posibles incumplimientos y contar con herramientas que permitan proteger las ventas y dar mayor estabilidad al negocio.

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