Un complejo momento personal y emocional atraviesa la influencer Naya Fácil, luego de la polémica generada por una rifa que organizó y que terminó en una ola de críticas, cuestionamientos y desgaste psicológico.

A través de sus redes sociales, la creadora de contenido abordó públicamente la situación, reconociendo errores y explicando la alternativa que decidió ofrecer a las personas que se sintieron afectadas.

Lejos de centrarse solo en el problema operativo de la rifa, Naya puso el acento en el impacto emocional que ha significado para ella enfrentar la reacción de las redes. “Les juro que trato de ser fuerte con las redes sociales, pero esta cosa que pasó con la rifa me tiene agotada”, señaló, visiblemente afectada. Según relató, ha sido un proceso intenso, marcado por reuniones constantes y tensiones internas, tanto laborales como familiares.

Una solución económica y un desgaste emocional enfrenta Naya Fácil

De acuerdo con sus declaraciones, tras reunirse con su equipo decidió implementar una medida concreta para enfrentar el conflicto, el cual es la devolución íntegra del dinero a los participantes afectados, además de sumar un auto cero kilómetro como compensación adicional. “Se va a hacer la devolución… además de agregar un auto cero kilómetro”, explicó, asumiendo que se trató de un error y que el costo económico será absorbido por ella.

Naya fácil detalló que, pese a no buscar responsables, ha tenido que asumir todos los gastos asociados al proceso. “Soy el rostro visible que recibe todo el hate”, afirmó, agregando que debió pagar a su equipo de trabajo, cubrir el IVA correspondiente y responder directamente ante las personas afectadas. Según explicó, el proceso de devolución debería concretarse en un plazo inferior a 20 días, instrucción que ya fue comunicada a su equipo.

Más allá de lo financiero, Naya reconoció que lo más difícil ha sido el impacto psicológico. “Es agotador mentalmente”, dijo, señalando que leer comentarios negativos la ha afectado profundamente. Incluso confesó que la tensión se trasladó a su entorno cercano, revelando discusiones con su hermana y un ambiente cargado dentro de su equipo de trabajo. “Dentro del equipo está todo tenso, me da mucha pena”, expresó.

Pese a las medidas adoptadas, Naya aseguró que una parte del público sigue disconforme. “A toda la gente no se le puede dar en el gusto”, reflexionó, admitiendo que la situación representó “una pérdida gigante monetaria” y que fue “la gota que rebalsó el vaso”.

Con un tono honesto, la influencer cerró su mensaje reconociendo el impacto personal del episodio: “No sé qué más hacer para complacer a la gente”. Un testimonio que expone el lado más vulnerable de una figura acostumbrada a la exposición pública y que hoy enfrenta uno de los episodios más difíciles de su carrera digital.

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