Lo nuevo. En junio, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó el informe Every Day Counts: Understanding, Preventing and Responding to School Attendance Problems, con apoyo de la Unión Europea. El estudio surgió en un contexto de creciente preocupación internacional por los problemas de asistencia escolar, particularmente tras la pandemia, y busca comprender sus causas, consecuencias y posibles respuestas de política pública.

  • El reporte combina resultados de investigaciones previas, evaluaciones internacionales como PISA y TIMSS y datos de una encuesta aplicada a 35 países miembros y asociados de la OCDE y la Unión Europea.
  • Un análisis del informe -realizado por Elisa Vergara, investigadora de Acción Educar- muestra que, en Chile, el ausentismo escolar sigue por sobre los niveles prepandemia. La ausencia grave (menos del 85% de la asistencia anual) creció de 19,4% en 2018 a 37,6% en 2022 y, aunque cayó a 27,1% en 2024, aún se mantiene por encima de los niveles previos al COVID-19.
  • Según el estudio, el país registra una de las tasas más altas de inasistencia en educación básica, pero al mismo tiempo se ubica entre los sistemas con menor ausentismo en secundaria.

Cifras superiores al período prepandemia. La ausencia grave afecta al 23,7% de los estudiantes de educación básica y media inferior (7° y 8° básico), mientras que en educación media superior (entre I° y IV medio) fluctúa entre 26,1% y 29,7%. Con ello, plantea la investigadora, se ubica considerablemente por sobre los niveles prepandemia.

  • Pese al número de ausencias, la última información publicada por el Mineduc muestra que la asistencia escolar en marzo de este año alcanzó un 90,9%, el nivel más alto desde el retorno a la presencialidad. Asimismo, el 75,5% de los estudiantes logró registrar una asistencia “esperada” (el más alto desde 2017).
  • Sin embargo, pese a la recuperación, el reporte nacional confirma que aún persiste una brecha frente a los niveles mínimos previos a la pandemia, cuando la asistencia de marzo llegaba al 92,5% en 2018.

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Inasistencia en básica. Según los índices de la prueba TIMSS -que se aplica con alumnos de 4° básico de 59 países- Chile, junto con la República Eslovaca, registra las tasas de inasistencia autorreportada más altas de todos los países evaluados en 4° básico. “Esta es una tendencia preocupante que se observa desde 2015 y que mantiene una tendencia al alza”, afirma el análisis de Acción Educar.

La paradoja de media. En la evaluación PISA -aplicada en 81 países a estudiantes de 15 años-, sucede lo contrario. Chile se ubica entre los países con menores niveles de inasistencia en educación secundaria. Se trata, a juicio de los investigadores, de un “patrón poco frecuente a nivel internacional”.

  • Otro fenómeno poco recurrente se relaciona con la brecha socioeconómica. A nivel mundial es común que los estudiantes de contextos más vulnerables tiendan a faltar más.
  • Sin embargo, Chile fue el único país evaluado donde esta brecha se invirtió en secundaria. Mientras en 2012 los estudiantes cuyos padres no contaban con educación superior registraban mayores niveles de ausentismo, en 2022, la tendencia se invirtió, reportando menores niveles de inasistencia que sus pares con padres que sí habían accedido a educación superior.
  • También, según el informe de la OCDE, las ausencias de corto plazo son más frecuentes en zonas rurales, mientras que las ausencias prolongadas, superiores a tres meses consecutivos, se concentran con mayor frecuencia en establecimientos ubicados en áreas urbanas. Chile es el único país medido donde este fenómeno ocurre más en escuelas urbanas que rurales.

El costo de la inasistencia. Los estudiantes de 15 años que reportan ausencias prolongadas (más de tres meses consecutivos) en cualquier momento de su trayectoria, presentan un deterioro en el aprendizaje. A nivel OCDE, estos estudiantes pierden casi 50 puntos en la prueba PISA de matemática, un efecto negativo que persiste con fuerza incluso después de controlar por el nivel socioeconómico de la familia y de la escuela.

  • A nivel promedio OCDE, el 50,2% de los estudiantes con inasistencia prolongada no alcanza siquiera el Nivel básico en matemáticas, comparado con solo un 25% de los que asisten regularmente. Esto implica que el ausentismo prácticamente duplica la probabilidad de quedar en una situación de “analfabetismo funcional” numérico. Un efecto similar hay en ciencia y lectura.
  • Chile se encuentra por debajo del promedio OCDE, con proporciones aún más críticas de estudiantes que no logran alcanzar el nivel básico.

Violencia escolar. Según el informe, las ausencias se vinculan fuertemente con la violencia escolar. En Chile y los demás países evaluados, los estudiantes con inasistencia prolongada tienen una probabilidad significativamente mayor de reportar índices altos de exposición al bullying.

  • “Estas ausencias a menudo responden a la evitación de grupos de pares hostiles, lo que sugiere que, en el caso chileno, faltar a clases muchas veces no es desinterés, sino una estrategia de ‘supervivencia’ o protección ante un clima escolar inseguro”, sostiene el análisis de Vergara.
  • Quienes presentan mayores índices de ausentismo prolongado, en Chile, reportan una mayor probabilidad de enfrentar privaciones económicas, incluyendo no tener qué comer por falta de recursos en el hogar.
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