Qué observar. La Cámara Chilena de la Minería del Litio -fundada en 2006- reúne a pequeños y medianos mineros con derechos posteriores al año 1979. El presidente del gremio, Luis Gallardo, tiene pertenencias de unas 6.000 hectáreas en el Salar de Llamara. En los últimos meses, la asociación ha insistido en la necesidad de hacer concesible el mineral y que es un error que el Presidente Boric no lo tome en consideración.

En conversación con Ex-Ante, Gallardo cuenta que han recibido muchas visitas de inversionistas extranjeros que están interesados en su salar y que se entusiasman con las posibilidades. Sin embargo, se enteran de que “las condiciones legales del país no permiten que se explote el litio”.

-¿Qué le parece el acuerdo entre Codelco y SQM?

-Tal como lo he expresado, no estamos de acuerdo con ese proyecto. No es que tengamos un problema con SQM o con Codelco, pero sí vemos desconocimiento por parte de la ciudadanía de la complejidad que tiene este tema. Y nuestra posición es de transmitir a la ciudadanía que se está cometiendo nuevamente un error.

-¿Y cómo hacer más óptima la recaudación fiscal por el litio?

-Los recursos que podría producir el desarrollo del litio deberían ser a través de un desarrollo integral. Vale decir, que se le entregue un mayor valor agregado, que se exijan iniciativas con valor agregado.

Tengo el conocimiento de que hay muchas empresas internacionales -que tienen grandes proyectos e inversiones- que se están instalando en Chile para estudiar el interés de participar en la licitación que corresponde para el año 2028.

-¿Cómo está el panorama para la llegada de nuevos inversionistas? ¿Faltan definiciones?

-Ese es el gran problema. En los últimos años, he recibido muchísimas visitas de inversionistas de distintos países del mundo. Por ejemplo, de Arabia Saudita, Corea, Estados Unidos, España, entre otros. Y les mostramos el potencial que hay, se entusiasman y luego consultan a un abogado. Pero ese abogado tiene la obligación de informarles que las condiciones legales del país no permiten que se explote el litio.

Ahora tenemos tres empresas muy interesadas, pero están a la espera de que el gobierno defina las condiciones.

-¿Se debe seguir insistiendo en la idea de hacer concesible el litio? Ya hay un proyecto. 

-Esa es la solución. Consiste en eliminar los artículos 7, 8 y 9 del Código Minero, tan simple como eso. Y que se instalen en Chile todas las plantas que pretenden llegar a Chile. Naturalmente, la idea de hacerlo concesible depende de la determinación del Parlamento, pero el Parlamento no actúa por su propia voluntad, sino que está dirigido como títere.

-Usted tiene pertenencias, ¿qué conversaciones ha tenido con Codelco y Enami?

-Con Codelco ninguna. No tienen la capacidad de administración, las cifras y números lo demuestran. Además, no tienen la tecnología, pero tienen nombre. Entiendo a Codelco, ya que están con credibilidad cero en el exterior, y al asociarse con SQM logran recuperar credibilidad.

A Enami fui con la directiva del gremio y resulta que el vicepresidente solo me recibió a mí y no quiso recibir al resto del grupo. Además, no me puso atención, así que nos fuimos de aquella reunión.

-¿En qué estado se encuentran sus proyectos, hay avances?

-Tenemos nuestros derechos mineros y estamos con las patentes al día. Pero nadie quiere invertir mientras no se aclare la situación con la estrategia del litio del gobierno. Hay muchos interesados que están esperando claridad de parte del Ejecutivo. Nosotros tenemos una tecnología distinta y tenemos la fórmula para recuperar 35 elementos. Lógicamente, hay que ponerle urgencia a los proyectos, porque día que pasa, es día que se pierde.

-¿Cómo ve el camino de la Empresa Nacional del Litio?

-Eso es una iniciativa para justificar lo que no se ha hecho realmente. La verdad es que no tiene sentido. Una Empresa Nacional que no tiene tecnología ni financiamiento ¿qué va a aportar? Si quiere regular lo puede hacer a través de Enami o cualquier otra entidad, y así fijar los royalties o cargos que quieran hacer. También, sería otra manera de gastar más plata del Estado.

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