El Presidente Gabriel Boric y su comitiva aterrizaron en Buenos Aires pasadas las 20 horas del lunes 23 de enero para participar la jornada siguiente en la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). La agenda del mandatario incluía reuniones bilaterales con el Director de la FAO, Qu Dongyu, y con el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Lo que no estaba presupuestado era que el día quedara marcado por la última crisis de la Cancillería chilena.

A primera hora del martes, una a una fueron llegando las delegaciones al Centro de Convenciones del Hotel Sheraton en el barrio de Retiro de la capital trasandina. Adentro, Boric fue recibido por el mandatario argentino, Alberto Fernández, como anfitrión de la Cumbre al ser Argentina, Presidente Pro Tempore 2022 de CELAC. Apretón de manos, abrazo, otro apretón de manos y ambos sonríen a las cámaras. Fernández lo despide con una cariñosa palmada en la nuca.

La sintonía entre ambos líderes es evidente. Es la segunda vez que el chileno es recibido en Buenos Aires y para Fernández es visto como un aire de frescura para su gestión de izquierda progresista. Cada minuto junto a su joven colega parece ser una inyección de vitalidad.

Tan pronto terminó la apertura de la Cumbre, en la que Fernández confundió la CELAC con la Cumbre de las Américas al dar inicio de la sesión, la señal televisada del plenario fue cortada. El plenario sería a puertas cerradas. Mientras, los más de 300 periodistas acreditados, entre ellos los chilenos que viajaron con Boric, tuvieron que aguardar en una sala de prensa que a esa hora funciona a punta de café y medialunas.

A medio día, la espera fue interrumpida con una alerta desde Santiago: medios hablaban de la existencia de un audio filtrado desde Cancillería en el que la ministra Antonia Urrejola criticaba al Embajador de Argentina en Chile, Rafael Bielsa. Pero nadie había escuchado la grabación en su totalidad en los pasillos del Hotel Sheraton. Era imperante conseguir una reacción de los diplomáticos chilenos.

La zona delimitada para la prensa estaba separada, por un robusto contingente de seguridad, de la donde estaban las autoridades y sus equipos, incluidos los de Chile. A la distancia se vio a la canciller Urrejola conversando con su, ahora renunciada, Directora de Comunicaciones, Lorena Díaz. Luego, esta última bajó las escaleras del hotel con destino desconocido. Algo no andaba bien.

Minutos más tarde, un comunicado de prensa de Cancillería confirmaba “la filtración por error del audio de una reunión privada” y la renuncia de la periodista del Ministerio de Relaciones Exteriores. “La situación que motivó la reunión citada ya se encuentra superada y no representa en absoluto la excelente relación bilateral”, agregaron en relación al impasse con el embajador argentino Rafael Bielsa y sus comentarios sobre el proyecto minero “Dominga”.

Para entonces el audio completo ya circulaba entre los periodistas argentinos que cubrían CELAC. Los detalles de la filtración fueron el tema de conversación a la hora del almuerzo. “Es una falta de método de trabajo, más que un error involuntario”, comentaban al buscar alguna explicación para que un profesional registre de esa forma una reunión de alto nivel.

Las ediciones digitales argentinas titulaban con “Bielsa ataca la institución de Boric: el audio que generó un nuevo conflicto diplomático con Chile”. Y en el portal del diario Clarín se leía: “la ministra chilena llegó a referirse a Bielsa como “un huevón”, que en Chile equivale a decir “boludo “”.

Estrategia binacional

El silencio de la delegación de Chile en Buenos Aires se mantenía. A las 16 horas, la cuenta de Cancillería en Twitter publicó una foto de Urrejola con el canciller argentino, Santiago Cafiero, junto a la leyenda: “seguimos trabajando en favor de nuestra intensa agenda bilateral”. El registro habría sido solicitado por la canciller chilena en medio del terremoto político en su cartera.

Lo que vino a continuación fue un cambio de planes para el presidente Boric. Inicialmente estaba considerado que se quedara hasta el cierre de la Cumbre y participara presencialmente de la suscripción de la declaración oficial. Pero los periodistas chilenos fueron informados que la comitiva saldría una hora antes con dirección a la Embajada de Chile en Argentina, en el barrio de Palermo, donde el mandatario haría una declaración.

Al parecer, la contingencia los obligó a tomar otra estrategia y así minimizar la exposición del mandatario chileno. Durante la tarde, por la Sala de Conferencias desfilaron los Presidentes Luis Lacalle Pou de Uruguay y Gustavo Petro de Colombia, quienes respondieron las preguntas de los reporteros. La agenda era otra: la moneda común sudamericana propuesta por Brasil y Argentina y la ausencia del Presidente de Venezuela Nicolás Maduro.

Ya en la sede diplomática chilena, que también alberga la residencia de la embajadora Bárbara Figueroa, el lugar elegido para la comparecencia con los medios fue el Centro Cultural Matta; adjunto al curvilíneo edificio emplazado en la Plaza Chile a un costado de la elegante Av. del Libertador.

“No, yo no sabía”, fue la primera confesión de Urrejola, quien dijo haberse enterado esa mañana en Buenos Aires de que fue grabada junto a su equipo la semana anterior. Además, agregó que Cafiero le señaló que la filtración del audio se trataba de “gajes del oficio”. El Presidente no se refirió directamente sobre el asunto. Para entonces, sólo eran acompañados por la Directora de Comunicaciones de la Presidencia, Tatiana Klima y la Jefa de Protocolo, Manahi Pakarati.

Algo que llamó la atención de los periodistas presentes fue la entrega de un audio del Presidente Fernández por parte del equipo de Boric. El mandatario argentino no había dado ninguna conferencia de prensa, pero sí respondió a la agencia oficial argentina, Télam, en particular sobre este tema. Lo anecdótico fue que los reporteros chilenos tuvieron acceso a ella incluso antes de que estuviera disponible en los cables informativos de la agencia que consultan sus pares trasandinos.

“La verdad es que no tengo ni idea de lo que están hablando pero tampoco le asigno ninguna relevancia a lo que están haciendo (…) son habladurías y mal uso de conversaciones privadas y comentarios que uno hace con la libertad de no sentirse grabado”, comentó Fernández en la especie de declaración oficial.

Mientras en el Hotel Sheraton, el cierre de la Cumbre de CELAC venía con un retraso importante. La prensa local y extranjera esperaba expectante al Presidente argentino y su canciller que habían prometido una conferencia tras haber estado reunidos en privado desde la mañana.

Ya con el avión de Boric despegado, más de tres horas tarde y cerca de las nueve de la noche, sólo apareció Cafiero. Su equipo adelantó que sólo respondería tres preguntas, la primera fue sobre el conflicto del día con Chile. “Ninguna filtración define la relación entre dos países hermanos como Argentina y Chile”, repitió dos veces y con templanza el jefe de la diplomacia argentina.

Desde el Palacio San Martín, la sede de la cancillería argentina, comentan a Ex-Ante que el respaldo a la administración de Boric fue absoluto y de inmediato. Se cuadraron comunicacionalmente con la delegación que había quedado vergonzosamente expuesta y en medio de un foro internacional. La foto con Urrejola, la declaración por encargo a Fernández y la declaración final de Cafiero sólo buscaron dar por superada, al menos por un frente, este nuevo capítulo en las relaciones bilaterales de Chile y Argentina.

Bielsa. El caso del embajador Bielsa también tiene varios volúmenes, que podrían seguir escribiéndose mientras se mantengan en la sede argentina de Av. Vicuña Mackenna. Diplomáticos argentinos aseguran que hay un “trato especial” con el abogado rosarino.

“Licencias a la medida” para que pueda continuar con actividades que no son compatibles con su rol diplomático, como las colaboraciones como columnista en medios argentinos. Sobre las salidas de libreto dicen que responden al trasfondo político y no de diplomático de carrera, de quien fue canciller entre 2003 y 2005 del fallecido presidente Néstor Kirchner.

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