La estrategia de side letters por el TPP11, mediante la cual el Gobierno de Gabriel Boric busca resolver políticamente el conflicto entre las dos coaliciones que lo apoyan, se presentó como una solución ideada por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei) hoy dirigida por José Miguel Ahumada. Incluso fue vista como un triunfo interno luego de que el Comité Político aceptara esa estrategia cuando la presentó Ahumada y la ministra de Relaciones Exteriores, Antonia Urrejola, el 12 de septiembre en La Moneda.

  • Sin embargo, lo que se desconocía es que la misma estrategia la siguió entre 2019 y 2020 el Gobierno de Sebastián Piñera. En esa época el canciller era Teodoro Ribera y el jefe de la Subrei era Rodrigo Yáñez. El nombre oficial del TPP11 es Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP).
  • Los signatarios del TPP11 son estos 11 países: Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Chile, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.
  • A continuación, lo que se avanzó en público y en reserva en ese período.

Itinerario público. El 17 de abril de 2019, la Cámara de Diputados aprobó el TPP11. Pero ese apoyo fue muy estrecho: 77 votos a favor y 68 en contra. Entre los votos negativos estaban los diputados del Frente Amplio, incluido Gabriel Boric.

  • Tras ello, senadores de oposición pidieron al Tribunal Constitucional un requerimiento por inconstitucionalidad en contra del respaldo del TPP11 en la Cámara. Acusaban que debió ser aprobado con quorum calificado y no por mayoría simple. En fallo de mayoría, el 27 de junio el TC ni siquiera admitió a trámite la solicitud.
  • En paralelo, el Gobierno de Sebastián Piñera inició una negociación con los integrantes de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado para buscar el respaldo al tratado. En la oposición, uno de los más reticentes era el entonces senador Alejandro Guillier. Finalmente, en agosto los seis miembros de la comisión –oficialismo y oposición– firmaron el protocolo de “Acuerdo de entendimiento para la aprobación del CPTPP”, y el 6 de agosto fue despachado con la unanimidad de la instancia.
  • La mayoría de los puntos del protocolo eran aclaraciones de cuestiones que el tratado no tiene, pero que en la campaña en su contra por parte de algunas organizaciones se presentaron como ciertas.
  • En el punto hoy más controvertido, sobre el capítulo 9, sección B, de mecanismo de solución de controversias entre inversionistas extranjeros y Estados, el Gobierno solo se comprometió a “a promover, en el ámbito de nuestra política exterior y de su participación en instancias bilaterales y multilaterales, un seguimiento y evaluación de los mecanismos de solución de controversias entre inversionistas extranjeros y el Estado, considerando las iniciativas que hoy se están promoviendo en diversos países o grupos de países en el mundo. Se informará adecuadamente a nuestro Congreso nacional sobre este punto”.
  • El jueves 17 de octubre, la Comisión de Constitución del Senado aprobó por mayoría el TPP11 y lo dejó listo para su paso definitivo a Sala.
  • Al día siguiente, sin embargo, partió el Estallido Social.

Gestiones reservadas. Lo que no estaba en el dominio público es que a fines de 2019 comenzó una reservada gestión diplomática para conseguir side letters (cartas bilaterales o paralelas) con los 10 otros signatarios del TPP11.

El modelo de esa estrategia provino de lo que hizo Nueva Zelandia entre fines de 2017 e inicios de 2018. Cuando la laborista Jacinda Ardern asumió como primera ministra en octubre de 2017, se enfrentó a un dilema parecido: su coalición de gobierno estaba dividida. Así, su gobierno optó por contactarse con todos los otros países signatarios del pacto y solo cinco aceptaron su propuesta de excluir a Nueva Zelandia del capítulo de solución de disputas inversionista-Estado, lo que quedó estampado en side letters del 8 de marzo de 2018 (Australia, Brunei, Malasia, Perú y Vietnam). Ninguno de los otros países aceptó la side letter, ni siquiera Chile que en esa época estaba presidido por Michelle Bachelet. Como gesto político, Chile y Canadá solo presentaron una “declaración conjunta” con Nueva Zelandia que no tenía nada de vinculante.

  • El Gobierno de Piñera se enfrentó a fuertes presiones de organizaciones de la sociedad civil en 2018 y 2019 en contra del TPP11. Y pese a que en el Senado estaban los votos para su aprobación en Sala, la Cancillería buscó dar una señal adicional al protocolo firmado en la Comisión de RR. EE. dada además la crisis política que se vivía en Chile tras el Estallido Social.
  • Las tratativas quedaron alojadas en la Subrei, que contactó a las embajadas o representaciones concurrentes respectivas.
  • El único país que respondió vía nota diplomática anunciando que aceptaría la side letter de Chile fue –como era de esperarse– Nueva Zelandia. Lo hizo por medio de la Nota Nº 0204, de 14 de febrero de 2020, en un intercambio con el ministro Teodoro Ribera.
  • No era solo un gesto político: dado ese paso, Chile no tendría con Nueva Zelandia ningún mecanismo de solución de controversias inversionista-Estado en ningún tratado. Aunque tiene un pacto bilateral de protección de inversiones firmado (1999), nunca entró en vigencia. Tampoco existe un capítulo de inversiones de ese tipo en el Acuerdo Transpacífico P4 (Chile, Nueva Zelandia, Singapur y Brunéi).
  • De acuerdo con una fuente que conoce lo sucedido con el resto de los países, sin embargo, no hubo un camino muy exitoso en las tratativas. Esa fuente dice que en 2020 Chile obtuvo el “compromiso” de Perú, Malasia y Brunéi de que aceptarían las side letters, pero nunca hubo un documento firmado al respecto. El compromiso de esos países tiene sentido, dado que ninguno tampoco tenía aprobado el TPP por sus legisladores (Perú recién lo hizo en 2021). Otras fuentes consultadas no recuerdan que Chile hubiese conseguido esos compromisos.
  • Por lo tanto, el actual camino de la Subrei es complejo: aparte de Nueva Zelandia, solo contaría –si se mantienen los compromisos– con la anuencia de Perú, Malasia y Brunei. Con Perú ya existe un tratado bilateral de protección de inversiones, por lo que no hay un cambio fundamental si no queda enmarcado en el TPP11.
  • Si el Gobierno consiguiera la aceptación de side letters de países como Australia, Canadá y sobre todo Japón, entonces sí se trataría de un triunfo (solo político, dado que hay acuerdos previos de inversión con cada uno). Todos los especialistas que conocen este tema creen que Japón, por ejemplo, no aceptará. Dada la afinidad que ha alcanzado con el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, el Presidente Gabriel Boric podría gestionar un arreglo, pero nada se da por seguro.

Consultada la Subrei por la estrategia que siguió el gobierno anterior, respondió: “Al encontrarnos trabajando una estrategia de Side Letters, conocida por la opinión pública, y para el buen término de las mismas, entregaremos una versión sobre estas gestiones, una vez concluidas”.

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