Las primeras presiones y dudas: La oposición tardó solo 48 horas en confirmar la presentación del recurso para remover al Presidente. Tras la revelación de los Pandora Papers del domingo, día en que se conoció que el último pago de la venta de una parte de la minera Dominga en 2010 por parte de Carlos Alberto Délano estaba sujeto a que no hubiera cambios regulatorios que dificultaran el proyecto, el diputado Marcelo Díaz (FA) fue el primero en plantear una acusación constitucional en horas de esa misma tarde.

  • En la mañana del lunes se sumó Gabriel Silber (DC) y Daniel Núñez (PC). Los 3 diputados tenían un denominador común: son candidatos a senador.
  • Este martes en la tarde terminó por confirmarse la acusación constitucional, pese a llamados a la moderación o dudas que expresaban algunos parlamentarios de oposición.

Los primeros análisis. El debate comenzó la noche del domingo, durante una reunión de partidos del FA y el PC y el jefe del comando de Boric, Giorgio Jackson. Primaba la idea de que una acusación constitucional se debía evaluar con prudencia, considerando primero si había argumentos jurídicos y esperando el panorama que se configurara en la Fiscalía.

  • Varios apuntaban a que se requería dar una señal de seriedad ante la opción cierta de ser gobierno. Se elaboró entonces una declaración crítica, pero que no mencionaba explícitamente una acusación, redactada por Marcelo Díaz, Sebastián Depolo (RD) y Esteban Valenzuela (Regionalistas Verdes).
  • El lunes, Daniel Núñez se sumó, aún cuando en el PC había dudas: él y Díaz se disputan un escaño senatorial por Coquimbo, región en la que se emplaza el proyecto de Dominga.
  • La tarde de ese día, sin embargo, la mayoría de los parlamentarios del FA llegaron al Congreso presionando con actuar ya. Los diputados del bloque Claudia Mix, Gonzalo Winter y Marcelo Díaz llegaron a la reunión de la oposición manifestando su voluntad de avanzar en la acusación, pese a las dudas de los partidos.
  • Por la DC fue Gabriel Silber a la cita. El diputado había estado toda la mañana desplegado en matinales y asistió a la reunión a título personal, aunque con la venia de su bancada, donde varios estaban más bien por la idea de instalar una comisión investigadora (así lo propuso Matías Walker, llamando a ir “paso a paso”).
  • En paralelo, algunos PS llamaban a dilatar la acusación para que no se votara antes de la elección presidencial de noviembre, de forma de evitar inestabilidad política en pleno proceso eleccionario.
  • Pero los representantes de la oposición, desde la DC al FA-PC, concordaron finalmente en esa reunión del lunes avanzar en al menos un punto: iniciar un estudio de los argumentos jurídicos para determinar si procedía la acusación.

La reunión clave: Para algunos, la revisión de argumentos jurídicos fue más bien un procedimiento exprés para confirmar la intención política de acusar a Piñera: tardó apenas 17 horas.

  • A las 11 de la mañana de este martes, nuevamente se reunieron los jefes de bancada opositores y decidieron avanzar en la acusación. Postergaron el anuncio hasta la tarde: faltaba que la DC pudiera ordenar a los suyos, mientras el FA no había tenido la oportunidad de reunirse.
  • Entonces, ya se habían elaborado en menos de 1 día las causales jurídicas del libelo: acusar a Piñera por un eventual daño al honor de la Nación (apelando a la difusión en prensa internacional del caso) y por eventuales infracciones al principio de probidad administrativa.
  • El mandato con el que se fueron al almuerzo los jefes de bancada de la DC y el FA era ordenar a los suyos en incluso desechar la comisión investigadora (aún cuando pueden correr en paralelo).
  • En el almuerzo DC se alinearon todos (salvo Matías Walker, quien expresó reparos y dijo que estudiará el libelo), por lo que a las 16:00 horas el diputado PS Jaime Naranjo anunció la acusación, flanqueado por Daniel Núñez, Marcelo Díaz, Gabriel Silber y Gabriel Ascencio.

Qué significa: Más allá del debate que pueda existir sobre los hechos revelados en relación al Presidente y los Pandora Papers, la premura con que se precipitó la acusación obedeció -para algunos personeros de oposición- a la presión de los diputados en campaña a saltar al Senado o reelegirse.

  • “Pese a las aprensiones de varios, nadie quiso poner freno a la acusación. No había margen político para cualquier intento de frenar una remoción a un Presidente de baja popularidad y con credenciales cuestionadas por la opinión pública”, afirma un diputado opositor a Ex-Ante.
  • Menos viable le era al Frente Amplio oponerse si la DC se estaba subiendo en pleno a la acusación. En ese cuadro, Boric participó del almuerzo del bloque y respaldó el libelo.
  • Para algunos, el actual cuadro político hacía imposible que el partido vuelva a pagar el costo de frenar su remoción, como hicieron en 2019, cuando Piñera sorteó una acusación por DD.HH. en el 18-O.

Lo que hay detrás: Encabezar una ofensiva de esta índole otorga protagonismo a los parlamentarios a semanas de la elección y supone un difícil cuadro para Piñera. En la oposición también han apuntado en las últimas horas al candidato presidencial Sebastián Sichel, homologando su figura a la del Presidente, pese a que él tomó distancia del mandatario la jornada de este martes.

  • Entre los diputados, de todas formas, hay consciencia de que lo más probable es que, aún cuando tengan los votos en la Cámara, lo más probable es que la acusación se rechace en el Senado (necesita 2/3).

Por qué importa: La acusación inevitablemente polarizará la recta final de la campaña presidencial, más aún si se cumple la expectativa de algunos diputados de ingresar la acusación la próxima semana, de forma que se vote antes de la elección del 21/11.

  • Para algunos analistas de oposición, lo que le favorecía a Boric era evitar la acusación y así mantener el cuadro que hoy lo sitúa con ventaja en encuestas, pero la presión de los parlamentarios fue incontenible.
  • En el núcleo de Yasna Provoste también estimaban que lo conveniente era evitar una situación de inestabilidad en medio de la elección, pero no intervinieron ante sus diputados.
  • Si el recurso entra la próxima semana, se votará en la Cámara no más allá que 1 o 2 semanas antes de la primera vuelta; y en el Senado, se revisaría solo días antes de la elección.
  • El Presidente de la República, de todas formas, no queda suspendido en sus funciones si el recurso pasa al Senado (a diferencia de los ministros).
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