Pese a que los números dicen que las elecciones en Israel están empatadas, el primer ministro Benjamin Netanyahu, se atribuyó la victoria en las elecciones del martes, poco después de que encuestas a boca de urna mostraran que tendría la primera opción para formar una coalición.
En los días previos a la elección, el primer ministro apeló al ala más dura de la derecha diciendo que no negociaría la creación de un Estado palestino. Esa alianza le daría el triunfo sobre su rival, Isaac Herzog, de la Unión Sionista, movimiento de centro izquierda.
Pese al resultado, Netanyahu afronta duras negociaciones para formar una coalición. Herzog aseguró que "todo sigue abierto" y que ya conversó con líderes de otros partidos de cara a un nuevo Gobierno.
Netanyahu buscó ganar los votos de los ultranacionalistas en los últimos días de campaña, utilizando tácticas que podrían profundizar un enfrentamiento con la Casa Blanca, al menos mientras el presidente Barack Obama siga en el poder.
La Unión Sionista parecía encaminarse a derrotar al partido Likud de Netanyahu, pero las encuestas mostraron un empate entre ambos grupos. El primer ministro tendría el camino más fácil para formar un gabinete, lo que lo coloca en curso para convertirse en el líder de Israel con más años en el cargo.