Siguen las repercusiones por el levantamiento del castigo que le otorgó la FIFA a Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, quien podrá decir presente en los octavos de final del Mundial 2026 ante Bélgica, a pesar de haber visto la tarjeta roja en el duelo previo. 

La FIFA perdonó la sanción aplicando el artículo 27 de su Código Disciplinario, tras la falta del artillero sobre Tarik Muharemovic de Bosnia y Herzegovina, en el duelo de dieciseisavos de la cita planetaria. 

El artículo en cuestión permite suspender la ejecución de una sanción, poniendo al protagonista de la misma "a prueba" por un período de entre 1 y 4 años en los que una sanción similar lo expondría a cumplir la anterior, que se reactivaría, y una nueva. 

"Gracias FIFA por hacer lo correcto y revertir una gran injusticia", escribió Donald Trump en Truth Social luego de que la FIFA congelara la sanción de Balogun.

Unión Europea reacciona por caso Balogun 

El comisario europeo de Deportes de la Unión Europea (UE), Glen Micallef, abordó a través de sus redes sociales el levantamiento de la sanción del futbolista. 

En el escrito, indicó "como aficionado, yo también creo que fue una decisión equivocada". A pesar de esto, apuntó a que esas decisiones no deben ser tomadas por políticos. 

"Dicho esto, siempre he sido claro. Las decisiones sobre reglas deportivas y asuntos deportivos pertenecen a los organismos deportivos, no a los políticos. Influir en las decisiones deportivas socavaría la autonomía del deporte", señaló. 

"En cambio, nuestro enfoque debería estar en los verdaderos desafíos de gobernanza que enfrenta el deporte, incluida la instrumentalización del deporte con fines políticos", cerró. 

No se trata de la única reacción por el caso Balogun, ya que en las últimas horas, la UEFA aseguró que la decisión "cruzó una línea roja". 

"El fútbol, ​​como cualquier otro deporte, se rige por reglas que constituyen la base de una competencia justa, honesta y transparente. A veces, las reglas son susceptibles de interpretación. En este caso, no", indicaron. 

"La suspensión automática mínima de un partido tras una tarjeta roja no es una opción discrecional y no requiere la decisión de un organismo competente para su aplicación. Es un principio consagrado en el reglamento, que no admite excepciones, y mucho menos en medio de un torneo donde otros jugadores se han encontrado en la misma situación y han cumplido su suspensión con regularidad", complementaron. 

En esa línea, plantearon que "cuando quienes velan por el cumplimiento de las reglas ya no lo garantizan, la integridad del juego se ve comprometida y la credibilidad de la competición se ve socavada. Asimismo, esta decisión sienta un precedente en el torneo en curso, donde situaciones similares requerirán ahora un trato igualitario, en detrimento de la competición". 

En el cierre, fueron tajantes: "Expresamos nuestra incredulidad ante una decisión tan sin precedentes, incomprensible e injustificable". 

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