Owen Carey, un joven británico de 18 años, murió tras sufrir un shock analifáctico en el día de su cumpleaños tras comer una hamburguesa de pollo que había pedido en un restaurante de Greenwich, en Londres, Inglaterra.

De acuerdo a lo publicado por The Guardian, Carey había avisado al personal del local de comida que era alérgico a los productos lácteos.

Pero pese a lo anterior, Carey recibió la hamburguesa que había sido marinada en un producto que contenía leche.

Esto motivó que el joven comiera la mitad de la delgada hamburguesa de pollo a la parrilla sin salsa. Pero al rato comenzó a sentirse mal, manifestando síntomas de una reacción alérgica.

Fue ahí cuando se derrumbó y requirió atención médica. 45 minutos después, falleció en el Hospital de St. Thomas pese a intentar ser reanimado.

La muerte del joven se dio producto de la reacción alérgica y se registró el 22 de abril de 2017.

Sin embargo, durante este viernes, un médico forense afirmó que el restaurante lo "mal guió" al asegurarle que el alimento era seguro para él.

"El fallecido hizo que el personal de servicio fuera consciente de sus alergias. El menú fue tranquilizador, porque no hizo referencia a ningún adobo o ingrediente alergénico potencial en el alimento seleccionado", señaló la asistente forense Briony Ballard, que calificó su muerte como una tragedia.

De igual forma, la familia de Carey inició una campaña para pedir que nuevas medidas en torno al etiquetado de alérgenos. "Queremos que los restaurantes tengan que mostrar información clara sobre alérgenos en cada plato individual en sus menús", afirmaron y destacaron que "la industria alimentaria debe anteponer la seguridad de sus clientes".

Al respecto de lo mismo, el director ejecutivo de Byron, Simon Wilkson, ofreció disculpas y afirmó que "creemos que Byron siempre hizo todo lo posible para cumplir con sus responsabilidades, pero sabemos que eso no será un consuelo para la familia de Owen".

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