¿Tortura animal o emoción estética? ¿Atavismo cruel o espectáculo de raíces mitológicas? La tauromaquia suscita encendidas filias y acendradas fobias, argumentos que van desde lo biológico a lo antropológico, pasando por lo ético y lo artístico.

En Colombia, el tema ha cobrado actualidad en las últimas semanas. Hasta ahora, la ley amparaba la celebración de corridas de toros en su norma contra el maltrato animal, que excluía la tauromaquia por tratarse de una "práctica cultural”. Pero dos demandas presentadas contra parte de esa ley llevaron ayer miércoles a la Corte Constitucional del país a dictaminar que el Congreso debe legislar sobre el asunto en el plazo de los dos próximos años. De no hacerlo, las corridas serán consideradas delito y quedarán prohibidas. Mientras tanto, se permitirá la celebración de los eventos taurinos ya programados.

El dictamen se produce después de que, tras cinco años de veda taurina, el pasado 23 de enero se reabrieran en Bogotá las puertas de la plaza de toros de Santamaría. Aquel día los enfrentamientos entre seguidores del toreo y los animalistas dejaron 34 personas heridas. Una semana más tarde, el 29 de enero, el despliegue de seguridad superó los 3.200 efectivos.  Los disturbios no se repitieron, pero la protesta antitaurina volvió a mostrar su fuerza en pancartas con lemas como "No más olé, no más maltrato animal", "Los animales merecen la paz", "Ninguna tradición por encima de la razón" y "No más bárbaros sanguinarios en el ruedo".

La "dinámica” sociedad colombiana

"La defensa de los animales, la lucha contra lo que se llama el ‘especismo', lleva ya mucho tiempo activa en Colombia. La oposición a las corridas de toros viene de hace años”, dice a Deutsche Welle, Óscar Horta, profesor de Filosofía Moral y Política de la Universidad de Santiago de Compostela y autor del blog "Ética más allá de la especie”. Horta asegura que "en otros países cercanos a Colombia, como pueden ser Ecuador y Perú, hay movimientos francamente desarrollados a favor de la defensa de los animales”.

Según Horta, la lucha contra la explotación animal en Colombia es un "proceso propio”, que en estos momentos cobra actualidad por las protestas y por la ambigua situación legal en que quedan los festejos taurinos, y que coincide en el tiempo con los meses posteriores a la firma del acuerdo de paz con las FARC y las conversaciones con el ELN.  "Pero esto es cuestión de coincidencia”, ya que "la colombiana es una sociedad dinámica en la cual se dan distintos procesos al tiempo”.

"Abolir las corridas es ir hacia la paz"

Sin embargo, los animalistas sí hacen extensivas sus reivindicaciones al actual momento de búsqueda de paz en Colombia e incluso aseguran que cuentan con el apoyo del ministro del Interior del país, Juan Fernando Cristo. Un comunicado de la Federación de Liberación Animal dice haber mantenido una reunión con el ministro, "quien entiende que la abolición de las corridas es un gran aporte para la paz. Es necesario cambiar la manera en que percibimos y nos relacionamos con el resto de la naturaleza”, reza el texto.

El propio Juan Fernando Cristo anunció que el próximo 20 de marzo se llevará al Congreso de la República un proyecto de ley para prohibir las corridas de toros. "En momentos de paz y convivencia es necesario que la sociedad tome decisiones frente a las corridas de toros. Sin embargo, la invitación es a hacerlo por el camino del respeto”, dijo Cristo.

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