AFP

Cientos de miles de personas estallaron de júbilo este domingo en las calles de Brasil tras el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro en las presidenciales.

Frente a la casa del excapitán del Ejército en una zona acomodada de Rio de Janeiro, los gritos de emoción y alegría y los abrazos se mezclaron con un gran alboroto de fuegos pirotécnicos.

"No tengo nada que temer en un gobierno de un exmilitar. Este país necesita orden, y peor nunca podrá estar, con tanta corrupción e inseguridad", exclamó al borde las lágrimas Jaz Lima, profesora jubilada de 60 años.

Un muñeco inflable con la imagen de Lula con traje de presidiario fue levantado sobre la calle, evocando los graves escándalos de corrupción que han involucrado a su partido y otros muchos del arco parlamentario.

Uno de los puntales de la campaña de Bolsonaro, vencedor de estos histórcios comicios con un pequeñísimo partido y armado con las redes sociales, es su promesa de combatir con firmeza la corrupción y las disparadas cifras de violencia, que en 2017 segó más de 63.000 vidas.

"Aquí está este pueblo indignado, disconforme con la corrupción y la inseguridad, acompañando a Bolsonaro. Este pueblo habló. Es la primera vez que me siento representado", expresó André Luiz Lobo, un empresario de 38 años.

El ascenso de este nostálgico de la dictadura militar (1964-1985), partiadario de flexibilizar el porte de armas y de "proteger jurídicamente" a los policías en el ejercicio de su actividad levantó temores en parte de a población ante la posibilidad de que sean vulnerados los derechos humanos.

Su gesto de simular una pistola con el dedo pulgar e índice se ha vuelto icónico, y era imitado este domingo por sus simpatizantes.

"Violencia es lo que nosotros pasamos", exclamó Eraldo Sá, un policía militar retirado que hace un año fue asaltado junto a su esposa e hija "con tres fusiles".

Sá, de 66 años, definió "el régimen militar, no dictadura" como un "gran momento" para Brasil. "Los que tienen miedo de ese período son los que quieren el desorden", afirmó.

"Libres de Venezuela y Cuba"

Envuelto en la bandera de Brasil, Daniel Reunieri, un abogado de 43 años, salió a celebrar la victoria con cuatro amigos en la Avenida Paulista, la principal arteria de Sao Paulo, capital económica y financiera del pais, fuertemente custodiada por las fuerzas de seguridad.

"Bolsonaro está dando vuelta la página de la corrupción en Brasil", dijo Reunieri a la AFP.

Un helicóptero sobrevolaba la escena, en un cielo cubierto por los fuegos artificiales. Al paso de los efectivos de la Policía Militar, los 'bolsonaristas' aplaudían.

Ariani y Luis Machado, matrimonio con una niña de tres años, los dos con camisetas negras con la cara de Bolsonaro, esperan que el exmilitar haga a "Brasil de nuevo una gran nación", al estilo de lo que prometió antes de llegar a la Casa Blanca el estadounidense Donald Trump, de quien el presidente electo brasileño se declaró admirador.

A su lado, mientras agita la bandera verdeamarilla, la médico Sheila Sani, 58 años, exclama: "Brasil esta libre de comunismo, del comunismo de Venezuela y Cuba".

Los festejos dejaron algunas escaramuzas entre partidarios de Bolsonaro y de Haddad en Rio de Janeiro y en Salvador de Bahía (nordeste), donde una mujer resultó herida, sin que su vida corra peligro.

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