Una reciente expedición científica volvió a poner en el centro de la historia al legendario Faro de Alejandría, tras el descubrimiento de 22 gigantescos bloques sumergidos que podrían aportar nuevas claves sobre su estructura y construcción.
Considerado una de las siete maravillas del mundo antiguo, este faro fue levantado a comienzos del siglo III a.C. bajo el mandato de Ptolomeo I. Con una altura cercana a los 100 metros, su función era guiar a los navegantes en una costa conocida por su peligrosidad.
La expedición, liderada por investigadores franceses, logró recuperar piezas monumentales que permanecían en el fondo marino cercano a la ciudad de Alejandría. Cada bloque pesa entre 70 y 80 toneladas, lo que da cuenta de la magnitud de la construcción original.
Estos elementos corresponden a partes estructurales como dinteles, jambas, losas de base e incluso fragmentos de un pilón desconocido, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre el diseño del faro.
El Faro, atribuido al arquitecto Sóstrato de Cnido, fue durante siglos una de las estructuras más altas construidas por el ser humano. Para muchos expertos, se trató del primer “rascacielos” de la historia, cuya luz, generada por fuego y reflejada mediante espejos metálicos, podía observarse a kilómetros mar adentro.
Su resistencia permitió que se mantuviera en pie durante cerca de 1.600 años, hasta que una serie de terremotos, a partir del siglo XIV, provocaron su colapso. Parte de sus restos fueron reutilizados en la construcción de la fortaleza del sultán mameluco Qaitbay, mientras que otros quedaron sumergidos.
Un rompecabezas arqueológico digital
El hallazgo se suma a investigaciones iniciadas en 1995 por el arqueólogo Jean-Yves Empereur, y hoy es impulsado por el Centro Nacional de Investigación Científica junto a la Fondation Dassault Systèmes.
Según la fundación, “el objetivo de esta operación excepcional es estudiar y escanear estos elementos arquitectónicos…”, integrándolos a una base de datos digital que ya cuenta con más de 100 bloques analizados.
El proceso permitirá reconstruir virtualmente el monumento: “Como piezas de un gigantesco rompecabezas arqueológico, cada bloque será analizado y reposicionado de manera virtual”.
Gracias a estas simulaciones, los expertos buscan comprender con mayor precisión cómo fue construido y por qué colapsó el Faro de Alejandría, una estructura sin equivalentes en su época.
El proyecto PHAROS reúne a especialistas de diversas disciplinas para recrear digitalmente esta maravilla perdida. En ese contexto, los nuevos hallazgos son fundamentales.