Agricultores franceses y belgas instalaron decenas de bloqueos en autopistas y carreteras de acceso a un importante puerto de contenedores para presionar a los gobiernos a que suavicen las normas medioambientales y les protejan del aumento de los costos y las importaciones baratas.

Las protestas se han extendido por toda Europa. Los agricultores españoles dijeron que se unirían al movimiento, mientras que 1.000 agricultores italianos tenían previsto participar en concentraciones en Bruselas el jueves, para presionar a los líderes de la UE reunidos en la capital para que actúen. También se han movilizado agricultores alemanes y rumanos con quejas similares.

Los agricultores dicen que no se les paga lo suficiente, están asfixiados por los impuestos y las normas ecológicas y se enfrentan a la competencia desleal del exterior.

"Si seguimos así, el fin de la agricultura significará el fin de la civilización", dijo Adelin Desmecht, agricultor belga de 28 años, culpando al exceso de regulación y papeleo.

En Francia, largas filas de tractores se acercaban a París y a su mercado internacional de alimentos de Rungis, centro neurálgico de productos frescos para Francia y el resto del mundo y línea roja para el gobierno, que hasta ahora no ha intervenido para eliminar los bloqueos.

En total, hay unos 100 bloqueos, dijo el ministro del Interior, Gerald Darmanin, advirtiendo a los manifestantes que no traten de bloquear los aeropuertos, Rungis o la capital. BFM TV mostró enfrentamientos cerca del río Loira, con tractores a los que la policía impedía acercarse a París.

En Bélgica, los agricultores bloquearon las carreteras de acceso al puerto de contenedores de Zeebrugge. Uno de los organizadores de la protesta, Bruno, que había regresado brevemente a su casa para atender a sus vacas, dijo que más de 100 tractores participaban en el bloqueo. También se bloqueó una importante autopista en Bélgica, según los medios locales.

Los agricultores franceses ya han conseguido varias concesiones, entre ellas que el gobierno abandone sus planes de reducir gradualmente las subvenciones al diésel agrícola.

El miércoles, los comisarios europeos propusieron limitar las importaciones agrícolas de Ucrania y una mayor flexibilidad en las normas sobre barbechos, en un intento de aplacar las protestas.

Las importaciones procedentes de Ucrania, a las que la UE ha eximido de cuotas y aranceles desde la invasión rusa de febrero de 2022, y la reanudación de las negociaciones para cerrar el acuerdo comercial de Mercosur con los países sudamericanos han avivado el descontento de los agricultores por la competencia desleal en azúcar, cereales y carne.

Normalmente, los agricultores de la UE deben cumplir ciertas condiciones, entre ellas dedicar el 4% de las tierras de cultivo a zonas "no productivas" donde la naturaleza pueda recuperarse, aunque ya existe una exención temporal en respuesta a la guerra de Ucrania y la preocupación por la seguridad alimentaria.

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