Cuando Claire Bridger, de 64 años, llegó a la entrada de la casa de su exesposo en Taverham, Inglaterra, algo le pareció inmediatamente fuera de lugar. El silencio fue la primera señal. Los perros, siempre ruidosos, no ladraban. Esa ausencia marcaría el inicio de un episodio que terminaría en los tribunales y sacudiría a una familia completa.
Era el 17 de julio de 2025. La mujer, enfermera y madre de dos hijas, había ido hasta la vivienda de Keith Bridger, con quien estuvo casada por casi cuatro décadas, para dejar algunas pertenencias. Minutos después, al preguntar por los animales que habían adoptado como familia, recibió una respuesta que la desbordó emocionalmente: habían sido sacrificados.
Según su propio testimonio, lo que siguió fue una mezcla de shock, rabia y pérdida de control. Claire relató ante el jurado que sintió “una explosión en la cabeza”, que apenas recuerda haber bajado del vehículo y que luego todo se volvió confuso. En ese estado, tomó un cuchillo plegable que llevaba en el auto y apuñaló a su exmarido en el pecho y el abdomen.
Parte de una llamada al servicio de emergencias, reproducida durante el juicio, dejó en evidencia la intensidad del momento. En el audio se escucha a la mujer gritar, una y otra vez: “¡Mataste a mis perros!”.
Una separación reciente y tensiones acumuladas
Durante el juicio se reconstruyó el contexto previo al ataque. La pareja se había separado en abril de 2025 y participaba en un proceso de mediación. Claire había quedado a cargo de los perros, ambos rescatados, pero los dejó temporalmente con Keith mientras viajaba a Londres a visitar a su hermana y sobrina.
Lo que iba a ser una semana se extendió por varias más. En ese período, sus hijas le advirtieron que los animales estaban siendo difíciles de manejar y que existía la posibilidad de que fueran sacrificados, algo que ella jamás creyó. “Pensé que era una exageración. Nunca imaginé que realmente lo harían”, declaró ante el tribunal.
Antes de regresar a Norwich y acudir al domicilio de su exmarido, Bridger reconoció haber ingerido un gin tonic doble, detalle que posteriormente fue considerado en la evaluación del caso.
El 13 de enero, el jurado entregó su veredicto: Claire Bridger fue absuelta del cargo de intento de asesinato, al concluir que no existió intención de matar. Sin embargo, sí fue condenada por el delito de lesiones intencionales, al establecerse que actuó con la voluntad de causar daño.
La defensa argumentó que una combinación de alcohol y una excitación emocional extrema habría provocado un episodio de amnesia parcial, hipótesis respaldada por un informe psiquiátrico presentado durante el juicio.
La sentencia definitiva será conocida el 20 de marzo, fecha en que el tribunal determinará la pena que deberá cumplir por haber apuñalado a su exesposo.