AFP

El balance del atentado con bomba cometido la noche del lunes cerca de un santuario hindú de Bangkok se agravó: 21 personas murieron y más de 120 resultaron heridas, indicó este martes la policía.

"El balance es ahora de 21 muertos y 123 heridos. 14 personas fallecieron en el lugar de la explosión", indicó la mañana del martes a la prensa el portavoz de la policía, Prawut Thavornsiri.

Entre los muertos figuran varios extranjeros, de los muchos que visitan este templo a cielo abierto situado en plano corazón de Bangkok, en medio de los grandes centros comerciales de la ciudad.

Entre las víctimas mortales se cuentan diez tailandeses, un chino y un filipino, confirmó la policía la noche del lunes. 

El Departamento de Inmigración de Hong Kong declaró este martes que dos residentes de Hong Kong murieron en la explosión y seis heridos se encontraban hospitalizados. 

Según las autoridades de Singapur y Taiwán, algunos de sus conciudadanos resultaron heridos.

La bomba estalló ante el templo de Erawan, en el distrito de Chidlom. En la calle quedaron esparcidos cuerpos desmembrados y fragmentos de cristal, constató un periodista de la AFP.

La explosión se produjo hacia las 18H30 locales (11H30 GMT), en un momento en que se concentraban numerosos feligreses y turistas en este templo al aire libre.

"La bomba estaba destinada a causar el mayor número de muertos posible porque el santuario está abarrotado a eso de las seis y siete de la tarde", estimó el portavoz policial Prawut Thavornsiri.

"Contra los extranjeros" 

Aunque el ataque no ha sido reivindicado, las sospechas recaen principalmente en las facciones políticas rivales del reino, dirigido por una junta militar desde hace 15 meses.

Tailandia es un país profundamente dividido tras casi una década de violencia política, repetidas protestas callejeras que acabaron con muertes y explosiones de bombas, aunque ninguna del calibre de la de este lunes.

Tailandia también se enfrenta a la insurgencia en las provincias del sur, cercanas a Malasia y de mayoría musulmana, donde más de 6.400 personas, fundamentalmente civiles, han sido asesinadas.

En el hospital de Chulakongkorn, uno de los centros médicos de los alrededores, se registraron escenas de caos. 

"Algunas de las víctimas son chinas", dijo a la AFP la ministra de Turismo, Kobkarn Wattanavrangkul, que fue hasta el hospital.

Muy popular, el sitio del ataque es un santuario dedicado al dios hindú Brahma, que atrae cada día miles de fieles budistas. Se encuentra en una de las avenidas más grandes en el centro de Bangkok, capital turística del reino que acoge cada año a millones de visitantes.

El ministro de Defensa, Prawit Wongsuwong, afirmó que el atentado, perpetrado con una "bomba de TNT", tenía como blanco "los extranjeros y así dañar el turismo y la economía" de Tailandia.

Tailandia está gobernada por una junta militar que tomó el poder en mayo pasado para poner fin a meses de protestas mortales contra el anterior gobierno electo.

El país sigue bajo tensión y profundamente dividido después de casi una década de agitación política, que concluyó con dos golpes de Estado. 

El ex primer ministro Thaksin Shinawatra, quien se exilió para escapar a la justicia, y toda su familia están en el centro de las divisiones del reino.

Han ganado todas las elecciones desde 2001 pero son rechazados por la élite, principalmente de Bangkok.

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