Tras ensañarse con las favelas, las tribus indígenas y contagiar a miles de brasileños en los últimos meses, el coronavirus llegó también esta semana al Palacio de la Alvorada.

El presidente Jair Bolsonaro anunció este martes que había resultado positivo al test de covid-19, un día después de informar que se había sometido a la prueba y a una placa de pulmones.

"Estoy perfectamente bien. Las medidas que estoy tomando son para evitar la contaminación por parte de terceros", dijo a periodistas.

Aunque Brasil se ha convertido en el segundo país del mundo con más contagios y muertos, el presidente ha sido vocal y crítico de los confinamientos y el uso de máscaras y ha realizado numerosos mítines y encuentros con seguidores.

En BBC Mundo te contamos algunas polémicas frases con las que el mandatario ha minimizado el impacto del virus desde que comenzó la pandemia.

1- "Fantasía"

Cuando los casos de coronavirus comenzaban a dejar sus primeras víctimas en Brasil y en el resto del mundo y los países empezaban a decretar las cuarentenas, Bolsonaro consideró que el virus era "fantasía".

"Obviamente, tenemos una crisis en este momento, una pequeña crisis. En mi opinión, el tema del coronavirus es mucho más fantasía, que no es todo lo que los principales medios de comunicación propagan o propagan en todo el mundo", dijo.

Poco después consideró que era también "histeria" y "neurosis".

"No podemos entrar en una neurosis como si fuera el fin del mundo. Otros virus más peligrosos han sucedido en el pasado y no hemos tenido esta crisis en absoluto. Ciertamente hay un interés económico en todo esto para provocar esta histeria", dijo en una entrevista con Rádio Tupi.

En ese momento ya el país había registrado 28.912 contagios y 1.760 muertos por coronavirus.

2- "Una gripecita de nada"

Poco después de referirse al coronavirus como una "histeria" y de acusar a los gobernadores de los estados por imponer cuarentenas que, en su criterio, afectarían la economía, Bolsonaro no solo se refirió al coronavirus como una "gripecita" sino que aseguró que, de contagiarse, no tendría síntomas por su pasado como deportista.

"En mi caso particular, debido a mi historia como atleta, si estuviera infectado por el virus, no tendría que preocuparme, no sentiría nada o sería, a lo sumo, una gripecita o un resfriado", afirmó.

También dijo que, tras sufrir un atentado durante su campaña, no sería el coronavirus quien más lo afectara o que la enfermedad era como "la lluvia", que moja pero no ahoga.

3- La "sobredimensión" del coronavirus

A medida que el número de muertos y contagios se multiplicaba, el mandatario comentó que consideraba que el impacto del virus se estaba exagerando.

"Está la cuestión del coronavirus que, a mi entender, está siendo sobredimensionado el poder destructivo de este virus", dijo a periodistas.

4- "El virus se está yendo"

Uno de los argumentos frecuentes del presidente, pese a las crecientes cifras de muertos y de contagios en su país, fue que los efectos del coronavirus están disminuyendo, que los brasileños tienen una "resistencia especial" o que el clima tropical de Brasil impide que el virus se propague.

"Hoy tenemos información de que, debido a que tenemos un clima más tropical [en Brasil], casi hemos llegado al final [de la pandemia], o ya ha terminado (...) el virus no se propaga tan rápido en clima cálido climas como el nuestro", dijo en marzo.

También ha asegurado que a medida que el virus "desaparece" comienza a mostrarse los efectos de la crisis que deja.

"Parece que este problema del virus está empezando a desaparecer, pero el problema del desempleo está surgiendo con dificultad", afirmó el mismo día que Brasil alcanzó 1.200 muertes por coronavirus.

Hasta el lunes (última cifras disponibles) Brasil había reportado 65.487 muertos y 1.623.284 contagios, según datos del Ministerio de Salud, aunque varios estudios sugieren que los números pueden ser varias veces mayor.

5- "¿Qué quieres que haga? Soy un Mesías, pero no hago milagros"

A medida que aumentaban las muertes por coronavirus en el país, el mandatario intentó en varias ocasiones reducir el impacto en la opinión pública por la pérdida de vidas.

El mismo día que Brasil superó a China en el número de contagios, aseguró que, aunque su nombre también era Mesías (se llama oficialmente Jair Messias Bolsonaro), no podía hacer milagros.

"¿Y qué?"- respondió a una periodista que le preguntó por el creciente número de víctimas- "Lo siento. ¿Qué quieres que haga? Soy un Mesías, pero no hago milagros".

6- El debate de la hidroxicloroquina

El anuncio de Bolsonaro de este martes de que está tomando hidroxicloroquina , una droga cuya eficacia médica contra el coronavirus no ha sido demostrada, tomó a pocos por sorpresa en Brasil.

Al igual que también ha hecho su par estadounidense, Donald Trump, Bolsonaro ha repetido en varias ocasiones los supuestos beneficios del medicamento contra la enfermedad.

"Algunos morirán, por supuesto, no todos tomarán la medicina y se mantendrán con vida, pero la gran mayoría sobrevivirá (al tomarla)", afirmó.

El mes pasado aseguró que "tenía información de que la cloroquina estaba funcionando, de una manera que no estaba científicamente probada" y que se estaba administrando porque "no tenía otra alternativa".

7- "La ola del desempleo"

Gran parte de los discursos en los que Bolsonaro ha minimizado el impacto del coronavirus utilizan el argumento de que la paralización del país por la cuarentena va a provocar más muertes que el propio virus.

"Tenemos la ola de covid, sí. Sabemos que conduce a la muerte muchas veces, pero tenemos una ola aún mayor que es el desempleo. Y, con el debido respeto, también conduce a catástrofes para todos en el país", aseguró.

En su criterio, el impacto del virus sería menor que las pérdidas que puede provocar una crisis económica.

"No podemos permitir que el efecto secundario del tratamiento de la pandemia sea más dañino que la pandemia en sí. La vida y el empleo, una cosa está completamente ligada a la otra".

8- Las máscaras y las "multas"

Pese a las recomendaciones de las autoridades de salud de casi todo el mundo, el presidente brasileño ha estado entre los que ha cuestionado el uso de mascarillas para evitar los contagios.

Además de participar en varios mítines y saludar a personas con la mano (incluso después de limpiarse la nariz), Bolsonaro también ha vetado artículos de una ley sobre el uso de mascarillas para que no fueran obligatorias en comercios, templos y escuelas.

De igual forma, se opuso a aceptar las cláusulas que obligaban a los poderes públicos a distribuir máscaras a la población más vulnerable y a las empresas a suministrar dicho material a sus trabajadores de forma gratuita.

"Hoy firmé varios vetos a un proyecto de ley que hablaba sobre el uso obligatorio de máscaras, incluso dentro de casa. Nadie va a entrar en tu casa para multarte", escribió en sus redes sociales, aunque la ley no mencionaba el uso de protecciones dentro de la vivienda.

Un juez federal obligó al mandatario en junio pasado a utilizar la máscara en sus mítines por ser obligatoria en el estado, aunque incluso este martes al dar la noticia su enfermedad, el mandatario se la quitó.

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