La disputa sobre la financiación del prometido muro en la frontera con Méxicoque quiere construir el presidente Donald Trump ha resultado en el cierre más largo que haya vivido nunca el gobierno de Estados Unidos.

Trump argumenta que se necesitan US$5.700 millones para poder enfrentar una "crisis humanitaria y de seguridad" en la frontera sur y advirtió que el cierre continuará hasta que reciba ese dinero.

Los demócratas replican que el muro es un desperdicio de dinero de los contribuyentes y acusan a la administración Trump de una provocar una "crisis manufacturada".

Aquí hay siete gráficos y mapas que intentan explicar en qué punto está el muro y cómo es en realidad la situación en la frontera de Estados Unidos y México.

1. Trump no ha construido mucho de su muro

Antes de que el Trump asumiera la presidencia, había poco más de 1.000 km de muro a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos.

Unos 564 kilómetros sirven para impedir el paso a los peatones y otros 482 kilómetros están destinados a detener los vehículos.

En el período previo a las elecciones presidenciales de 2016, Trump prometió construir un muro a lo largo de los 3.218 kilómetros de la frontera sur.

Más tarde aclaró que en realidad sería la mitad, ya que la naturaleza -las montañas y los ríos- ayudarían a proteger los kilómetros restantes.

Pero, desde que Trump llegó a la Casa Blanca, y a pesar de que es cierto que partes del muro han sido reemplazadas, aún no se han comenzado los trabajos para extenderlo.

Hasta la fecha (y desde que Trump llegó a la presidencia) el Congreso de Estados Unidos ha aprobado US$1.700 millones en fondos destinados a remplazar barreras viejas o construir nuevas.

Ese dinero se traduce en poco más de 64 kilómetros de muro reemplazado o de nueva construcción. Se espera que en 2019 se agreguen otros 98 kilómetros. Esto representa un 15% de las estructuras ya existentes.

El primer tramo de este nuevo muro comenzará en febrero en el Valle del Río Bravo, Texas.

Otros dos tramos cubrirán un total de 22 kilómetros, una barrera será de 9,5 kilómetros y la otra de 12,8 km.

A pesar de la continua determinación del Trump de ver un muro a lo largo de la frontera, una encuesta realizada este mes por la consultora Pew Research Center sugiere que la mayoría de los estadounidenses, el 58%, se opone a expandirla, mientras que el 40% la respalda.

2. Nadie sabe cuál será el costo real

Organismos oficiales y no oficiales han presentado una serie de estimaciones muy diferentes sobre el costo que pondría un muro de hormigón que van desde US$12.000 millones a los US$70.000 millones.

Trump al principio situó el costo entre los US$8.000 millones y US$12.000 millones para cubrir la mitad de la frontera. Esa cifra generó mucho debate en Washington.

Los 1046 kilómetros de alambrado construidos bajo el presidente George W. Bush costaron aproximadamente US$7.000 millones, y no se puede decir que correspondan a la descripción que ha hecho Trump del muro que quiere construir: "alto, poderoso y hermoso".

Pero lo que está solicitando Trump al Congreso ahora son US$5.700 millones, además de los US$1.700 millones ya asignados para barreras nuevas y de reemplazo.

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estimó previamente que un muro que abarca la mitad de la frontera costaría hasta US$25.000 millones, pero ahora ha dicho que aún está buscando opciones para determinar el costo.

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CPB, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos dice que, de promedio, cuesta aproximadamente US$6,5 millones por cada 1,6 kilómetros de muro, ya sea nuevo o para reemplazar el ya existente.

3. Trump quería hormigón, ahora habla de acero

Trump también ha cambiado su opinión sobre el tipo de muro que quiere construir.

Su promesa de construir un "muro grande y hermoso" entre Estados Unidos y México fue un grito de guerra a lo largo de su campaña electoral. Y al principio, cuando lo describía, hablaba de concreto.

Pero una vez elegido presidente, comenzó a hablar sobre una barrera hecha de acero, para que los agentes de la frontera pudieran ver a través de ella.

En octubre de 2017, cuando la administración Trump reveló ocho prototipos de barreras de 9 metros de altura se trataba de una combinación de concreto y metal.

Desde diciembre, Trump ha dicho que no quiere construir un muro de concreto, sino que quiere "placas de acero de diseño artístico".

Y justo antes del cierre del gobierno, tuiteó una imagen del diseño de su "muro de placas de acero", que según dijo era "totalmente efectiva y, al mismo tiempo, hermosa".

Agentes de la agencia de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos han dicho que ninguno de los prototipos de la administración Trump probados en 2017 cumplían con sus requisitos operativos.

Pero que sí proporcionaron "datos valiosos" para ayudar a seleccionar elementos de diseño en el futuro, agregaron.

4. Los migrantes que cruzan ilegalmente son cada vez menos

Trump dijo en un discurso a la nación de principios de enero que se necesitaba un muro para detener una "creciente crisis humanitaria y de seguridad en la frontera sur" que involucraba a "miles de inmigrantes ilegales".

En intercambios con la líder demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el líder de la minoría del Senado, Charles Schumer, el presidente estadounidense también dijo que la gente estaba "inundando nuestro país".

Pero las cifras muestran que los cruces fronterizos ilegales han sufrido una disminución generalizada desde el año 2000.

En el 2000, 1,6 millones de personas cruzaron la frontera ilegalmente, mientras que el año pasado ese número fue de poco menos de 400.000.

En 2017, el primer año que Trump estaba al mando, el número de migrantes que cruzó ilegalmente la frontera fue el más bajo desde 1971.

Cada congresista de los territorios cercanos a la frontera sur se opone al muro fronterizo, argumentando que no mejoraría la seguridad.

"Creo que construir una estructura de concreto de mar a mar es la forma más costosa y menos efectiva de obtener seguridad en la frontera", dijo el republicano Will Hurd, quien representa más de la frontera sur que cualquier otro miembro del Congreso.

5. Sí aumentaron los arrestos y las peticiones de asilo entre 2017 y 2018

Entre 2017 y 2018, el número de personas detenidas por las autoridades en la frontera entre México y Estados Unidos aumentaron en unas 100.000 y las solicitudes de asilo aumentaron en alrededor de 16.000, un 43% más.

Entre estos grupos había un número creciente de familias que huían de la violencia en Centroamérica y se entregaban a las autoridades estadounidenses en la frontera.

Muchos les han dicho a los funcionarios que temen regresar a sus países de origen.

Algunos han culpado a la nueva política para reducir el número de refugiados permitidos en Estados Unidos porque creen que eso ha producido un aumento del número de solicitudes que se hacen ahora en la frontera bajo el programa de Admisión de Refugiados.

Y es que, para solicitar el estatus de refugiado en Estados Unidos, los ciudadanos extranjeros deben obtener un permiso para ingresar al país antes de viajar, pero los que llegan a la frontera de Estados Unidos pueden solicitar asilo "en defensa" para evitar que sean deportados ante una situación de "temor creíble".

Dichas peticiones se remiten después a los Oficiales de Asilo de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos.

A pesar de las afirmaciones del Trump, es poco probable que cualquier nueva barrera fronteriza impida que estos migrantes sigan solicitando asilo de forma legal en alguno de los puntos de entrada al país.

6. La mayoría de migrantes ilegales son personas a las que les ha caducado la visa, no gente que atraviesa la frontera

Aunque Trump haya culpado a la frontera sur por la inmigración ilegal, en realidad la mayoría de migrantes ilegales en Estados Unidos son personas a las que les ha caducado la visa.

Mientras que casi 400.000 personas fueron detenidas tratando de cruzar ilegalmente la frontera sur el año pasado, más de 700.000 de las que ingresaron en Estados Unidos legalmente sobrepasaron su fecha de salida prevista en 2018, según el Departamento de Seguridad e Interior (DHS).

Según datos del DHS, los canadienses representan el mayor número, seguidos por mexicanos y brasileños.

Aunque el número total de personas que se quedaron más de la fecha que les estaba permitida se redujo a alrededor de 420.000 personas en mayo de 2018, siguió siendo mayor que el número de personas arrestadas por intentar ingresar ilegalmente a través de la frontera entre México y Estados Unidos.

7. Es poco probable que el muro pueda detener el flujo de drogas a Estados Unidos

Trump ha afirmado que el 90% de la heroína llega a la frontera sur y que un muro ayudaría a luchar contra el narcotráfico.

Las incautaciones de heroína a nivel nacional alcanzaron los 7.979 kg en 2017, con un 39% incautado en la frontera de Estados Unidos y México, según la Agencia de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).

La mayoría de las incautaciones en la frontera se produjeron en el corredor de San Diego: aproximadamente 1.073 kg en 2017, un 59% más que el año anterior.

Si bien la mayoría de la heroína de Estados Unidos proviene de México, la DEA dice que la mayoría de ellos se introducen de contrabando a través de puertos de entrada legales, escondidos en vehículos privados o camiones de transporte, mezclados con otros productos.

Solo un pequeño porcentaje de las incautaciones de heroína se produjo en los puntos de entrada, donde existe o se quiere construir el muro.

De hecho, ya existen barreras en los tramos de la frontera donde hay un mayor volumen de incautación de heroína.

Diseñado por Sandra Rodríguez Chillida.

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