Entre la nieve, en medio de la nada, un tren estadounidense con 183 pasajeros a bordo, entre ellos varios menores de edad, quedó atrapado desde la noche del domingo luego de que un árbol lo golpeara antes de caer sobre las vías.

Y aunque no se reportaron heridos, la pesadilla estaba por comenzar: en la mañana del martes todavía no habían sido rescatados.

Las crudas nevadas y la presencia de troncos en varios tramos de las líneas impidieron a los rescatistas avanzar hasta el lugar del accidente, mientras la angustia crecía entre los pasajeros.

Aunque el tren contaba con energía eléctrica, comida, agua y otros elementos esenciales, algunos artículos, como pañales comenzaron a agotarse y los niveles de estrés crecían, según reportes de medios locales.

Indicaron, además, que la mala recepción de la señal de teléfonos móviles en la zona aumentó la preocupación entre los pasajes y sus familiares.

Amtrak, la compañía propietaria del ferrocarril, indicó en un comunicado que no estaba "cobrando" a sus pasajeros por "comida o agua".

Casi 40 horas después del suceso, los cuerpos de socorro llegaron finalmente este martes hasta el tren que viajaba desde Seattle a Los Ángeles.

Pero a llegada del rescate no fue el final feliz de la historia.

Dificultades

Según informaron medios locales, el alto nivel de la nieve ha dificultado las tareas de rescate, mientras algunos pasajeros comienzan a mostrar síntomas de ansiedad.

"Nos han pedido que abramos las ventanas, pero no podemos bajar del tren porque hay cuatro pies (1,2 m) de nieve en todas las direcciones. No hay dónde ir", contó una pasajera, Rebekah Dodson, a la televisora KTVL News.

En otra entrevista con CNN, Dodson relató que varios estudiantes, que viajaban en el tren muchos de ellos de Japón, estaban "asustados" porque algunos profesores no creían su "excusa" para faltar a clases.

Otra pasajera, Carly Bigby, le dijo a la BBC que una locomotora de rescate había llegado, pero Amtrak les informó que sería "una marcha lenta".

De acuerdo con el comunicado de Amtrak, se espera que los equipos muevan el tren de regreso a las ciudades de Eugene y Portland, en Oregón.

Una de las dudas tras el suceso fue por qué la compañía de trenes no trasladó a los pasajeros hasta la vecina ciudad de Oakridge, en el oeste de Estados Unidos.

Amtrak informó que los pasajeros se mantuvieron a bordo del tren tras el accidente debido a cortes de energía en la localidad y para evitar separarlos entre los dos pequeños hoteles que existen en las cercanías.

Los residentes de Oakridge alegan que la situación allí también es cada vez más grave, ya que las gasolineras locales y las tiendas de comestibles han tenido que cerrar debido a la falta de electricidad.

"No se puede conseguir agua, no se puede obtener comida, no se puede obtener ningún tipo de combustible para generar calor o cocinar", dijo Christina Mentzer a KPIC-TV.

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