Casi desde cualquier parte, llegar a Fogo, una remota isla frente a la costa nororiental de Terranova, Canadá, implica un largo trayecto. Pero cuando llegué a la pequeña aldea de Tilting -después de desembarcar del ferry desde Terranova "continental" y conducir hasta el lado este de la isla- hubiera podido pensar que me salté todo el continente norteamericano para llegar al otro lado del Atlántico Norte.

Tilting, en un punto sobresaliente del este de la isla Fogo, mira a través del océano hacia Irlanda. Pero cuando te adentras en el pueblo ahí está Irlanda también.

Un aviso al lado de la carretera anuncia "Fáilte go Tilting" ("Bienvenido a Tilting", en irlandés) y tréboles adornan los edificios y las astas de banderas. Sin embargo, nada te prepara para el acento.

Cuando entré al Café Sexton's, inmediatamente me llamó la atención la conversación entre los otros clientes del local. Sus voces sonaban familiares pero inesperadas. ¿Serían irlandeses?, pensé. Tilting es irlandés, me dijeron.

"Es predominantemente un asentamiento irlandés", me comentó después Maureen Foley, una residente local. "Los irlandeses llegaron aquí antes de la hambruna, de comienzos a mediados del siglo XVIII, siguiendo la pesca, y decidieron quedarse".

Foley señaló el Antiguo cementerio irlandés, que se cree es el más antiguo de ese tipo en Canadá, con sus cruces celtas y lápidas inscritas con lugares de nacimiento como Youghal y Dungarvan, que ilustran la profunda herencia irlandesa del sitio.

Gracias al aislamiento de esta remota aldea -que apenas tuvo carreteras a mediados del siglo XX- sus descendientes como los Foley, McGrath, Dwyer y Murphy, que tienen sus hogares aquí, han conservado perfectamente sus acentos.

Los acentos de estos aldeanos es tan puro que causa confusión en su patria ancestral. Frecuentemente, cuando visitan Irlanda, dijo Foley, "todo el mundo pregunta: '¿De qué parte de Irlanda vienes?', y tenemos que explicarles".

Conocida como "Talamh an Éisc" (la Tierra de los peces) por muchos de los irlandeses que llegaron a sus costas en el siglo XVIII, Terranova es el único lugar por fuera de Europa que tiene un nombre en irlandés.

"Fuera de la propia Irlanda", escribió el historiador Tim Pat Coogan en [su historia sobre la diáspora irlandesa] Wherever Green is Worn ("Dondequiera que vistan de verde"), "probablemente no haya un lugar más irlandés en el mundo que Terranova".

No obstante, la isla Fogo podría tener el lugar más irlandés de toda la provincia: Tilting, que la autora Anne Enright decribió en un artículo del diario Irish Times como "irlandés puro? irlandés en las rocas".

Tilting se encuentra en una costa de roca subártica azotada por el viento y cubierta de algas marinas. El tiempo es frecuentemente salvaje, pero en la mañana que llegué, el agua en la bahía de Tilting estaba tan calmada que nítidamente reflejaba los edificios en pilotes color almagre y las tambaleantes plataformas de secar y salar el pescado apiñadas entorno a la orilla.

Bajo un cielo barrido por la tormenta, Tilting parecía congelada en el tiempo, como si hubiera sido fotografiada en el preciso momento antes de que los viejos edificios maltratados por el tiempo finalmente se desplomaran en el agua.

Pero la precariedad con la que los edificios se aferran a la rocosa orilla oculta la fortaleza y resistencia de las personas que los construyeron.

Los inviernos son largos en la isla Fogo y la temporada de labranza es corta. Puede parecer inhóspita, pero durante siglos Tilting brindó acceso excelente a las aguas ricas en bacalao frente a sus costas.

Antes de la llegada de los europeos, el pueblo beothuk pescaba aquí, aunque no se cree que hayan construido asentamientos permanentes.

Los franceses empezaron a llegar atraídos por el bacalao a comienzos del siglo XVI, pero tampoco se quedaron. A principios del siglo XVIII, los ingleses y los irlandeses empezaron a colonizar la isla y, a finales del siglo, Tilting se había convertido en una comunidad exclusivamente irlandesa.

Era un lugar difícil para vivir, pero los pescadores soportaron las duras condiciones y se ganaron la vida saliendo al mar en sus pequeños barcos de madera.

Pero a mediados de los 1960, la pesca excesiva con poderosos barcos provocó el colapso de la industria y, para 1992, las otrora abundantes existencias llegaron a estar tan cerca de la extinción que el gobierno federal declaró una moratoria a la pesca del bacalao del Atlántico Norte (hoy, las cuotas todavía siguen en efecto).

A su vez, muchas vidas también colapsaron. Con la pérdida de sustento, muchos de los isleños abandonaron Tilting y Fogo en busca de trabajo en otras partes. A medida que la población declinó, el gobierno de Terranova empezó a obligar e inclusive a forzar a la gente a irse de sus pequeñas y remotas comunidades.

Los isleños de Fogo fueron objeto de reasentamiento, pero opusieron resistencia. "Nos dijeron, 'quemen sus barcos, húndanlos o naden'", dijo después en una entrevista Carol Penton, editora de un diario local. "Así que decidimos nadar".

Valía la pena luchar por sus hogares y siglos de herencia profunda.

La isla Fogo se volvió internacionalmente famosa cuando el hotel de lujo Fogo Island Inn abrió en 2013.

Zita Cobb, oriunda de la isla, regresó con una fortuna que hizo en la industria de fibras ópticas y estableció la Fundación Shorefast, mediante la cual las ganancias hoteleras se reinvierten en programas locales que benefician a la comunidad.

Otra iniciativa de Shorefast, Fogo Island Arts, le da albergue a artistas en cuatro estudios: pequeñas estructuras contemporáneas específicamente construidas que están desparramadas por la isla.

Sin embargo, mientras Shorefast estaba poniendo la isla Fogo en el mapa de los viajeros, Tilting ya había empezado a trabajar calladamente en una empresa similar.

"Muchos de los visitantes que llagan a la isla Fogo creen que antes no había nada qué hacer", me contó Jim McGrath, presidente de la Sociedad de Recreación y Cultura de Tilting (TRACS, por sus siglas en inglés). "Pero ya estábamos activos unos 15 años antes de que Shorefast arrancara".

TRACS fue fundada en 1992, el año que empezó la moratoria de bacalao -"una época muy traumática para Terranova"- para abordar los asuntos sociales, culturales, recreacionales y económicos de la comunidad.

"A lo que tratamos de darle expresa prioridad", dijo McGrath, fue que "nuestra herencia irlandesa se mantuviera".

En las últimas tres décadas, eso ha tomado diferentes formas, incluyendo la creación de senderos de caminantes en la comunidad para atraer a los turistas, el establecimiento de arte en residencia (primero para artistas irlandeses, ahora para artistas de todo el mundo), el lanzamiento de un proyecto de radio comunitaria para compartir historias y canciones; el creación de un festival anual de cultura irlandesa, Feile Tillting, y la restauración de ejemplos representativos de la arquitectura criolla, incluyendo las plataformas de pesca, bodegas y casas.

Los esfuerzos de la sociedad lograron que Tilting fuera designada como primer Distrito de Patrimonio Provincial de Terranova en 2002, y Sitio Nacional Histórico de Canadá en 2003.

Según Parks Canadá [el ente oficial encargado del patrimonio de ese país], a Tilting se le otorgó esa designación nacional porque "posee el panorama que ilustra los patrones de adaptación de los asentamientos irlandeses".

Esos patrones de asentamiento están reflejados en las coloridas casas frente a la bahía donde predios de pesca compartidos se extienden a lo largo de la orilla y se agrupan en vecindarios que toman los nombres de la familias que allí viven.

Estas familias retienen los dialectos específicos de las partes de Irlanda de donde vinieron sus ancestros: principalmente los condados de Wexford, Waterford, Tipperary y Cork.

Pero a pesar de estar designada como patrimonio nacional, Tilting sigue siendo una comunidad trabajadora. McGrath indicó que se intenta evitar que la aldea se vuelva estática con "lo que terminaría siendo un arreglo aburrido y monótono" y llama al trabajo de restauración de TRACS "un proceso de museo viviente".

"Todos los edificios que hemos restaurado están siendo utilizados por la gente de Tilting y están abiertos a todo el que venga a Tilting que quiera usarlos", ya sean artistas o pescadores salando bacalao.

La naturaleza viviente de la herencia arquitectónica de Tilting está tal vez mejor representada en su tradición conocida como "launching" (lanzar), que sobrevive hasta hoy en día. Las casas y anexos más antiguos que fueron diseñadas para su movilidad, fueron construidas sin cimientos.

Estas casas son vendidas independientemente de la tierra que ocupan, lo que les permite a las familias mudar o "lanzar" sus casas a nuevos sitios.

"La tierra es extremadamente escasa en Tilting", explicó McGrath. "Así que si alguien en una familia muere y la casa queda vacía, no la necesitan, la venden. Pero la tienen que retirar de esa tierra; así que la tomas y la mueves a otro lote que hayas conseguido".

"Launching" es un esfuerzo comunal que requiere un equipo de hasta 30 hombres para mover la estructura (un segmento considerable de una población de unos 250). "Le ponemos unos deslizadores y arrancamos", dijo McGrath.

Mientras se le pone énfasis al mantenimiento de las estructuras construidas, el vicepresidente de TRACS, Dan Murphy, señala que la herencia de Tilting también está en lo intangible.

"Tilting fue probablemente la primera comunidad en Terranova en reconocer el valor de las casas y las tiendas ordinarias, el patrimonio edificado de una comunidad", dijo, pero esos edificios también contienen "las vidas de las personas que se criaron allí durante cientos de años: son los receptáculos en los que esta cultura vivió y sigue existiendo en el dialecto, las canciones y las historias".

El mejor momento para experimentar este patrimonio vivo es en el festival Féile Tilting, que se lleva a cabo durante cuatro días en septiembre. El festival empezó con un intercambio entre Irlanda y Terranova, que trajo cantantes y cuentistas irlandeses a Tilting, pero ha evolucionado en los últimos 11 años para incluir talleres y recorridos por cobertizos, similares a los recorridos de bares [típicos de Reino Unido e Irlanda] en esta aldea que no tiene bares.

Si no puedes coincidir con el festival, puedes gozar de una típica fiesta de cobertizo al estilo Tilting en el Cobertizo de Foley, un improbable centro de actividad.

En 2012, un grupo de jóvenes contratistas irlandeses residían en Tilting mientras trabajaban en el Fogo Island Inn, antes de su inauguración. Phil, el esposo de Maureen Foley, los invitó a que trajeran unas cervezas a su cobertizo, que en ese entonces se usaba como almacenamiento de herramientas pero tenía un sofá, un horno de leña y guitarras.

Maureen explicó cómo se hizo famoso localmente: "Una vez se supo que los jóvenes irlandeses -jóvenes y buenos mozos irlandeses- estaban en el cobertizo de Foley el sábado en la noche, pues, atrajo una muchedumbre".

Los irlandeses "no podían creer" el acento, comentó Foley, añadiendo que, en Tilting, encontraron una Irlanda de otra época: "Tenían entre 20 y 30 años, así que, para ellos, Tilting sonaba como algo de lo que sus padres hablaban".

Estas fiestas de cobertizo, que suponen "reunirse, charlar y beber unos tragos y cantar unas canciones", dijo Foley, perduran y llegan al corazón de la herencia y sentido de comunidad de Tilting.

Y están abiertas para todos. "Hay un trébol en la ventana que da contra la calle", añadió. "Si el trébol está encendido, allí estamos, y todo y quien quiera está bienvenido".

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